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  • elecciones del 94

    EN ESTE ENGAÑO ELECTORAL:
    FREI, ALESSANDRI, PIZARRO, REITZE, PIÑERA Y MAX-NEEF...
    SON LO MISMO
    Las elecciones apuntalan la explotación capitalista
    A través de estas páginas y en su intervención diaria, nuestra organización ha combatido incansablemente al circo electoral, desenmascarando el carácter de clase de esta “democracia†burguesa e indicando el camino que enfrentan los explotados frente a este gigantesco engaño: rechazar este proceso con el que se pretende disfrazar la dictadura que la burguesía nacional, sirviente del imperialismo, ejerce sobre el proletariado chileno y la mayoría nacional oprimida.
    Esta Dictadura mal disfrazada de Democracia, ha significado durante estos cuatro años de gobierno “concertacionistaâ€, hambre, miseria y represión crecientes: los salarios desde 1990 han caído en casi un tercio de su poder adquisitivo; se ha encarcelado a más de un centenar de presos políticos y han sido asesinados en supuestos “enfrentamientos†más de sesenta personas; a cuanta huelga se ha levantado contra los planes pro-imperialistas de Aylwin se les ha acusado de irracionales, antidemocráticos y se les ha amenazado con la represión vía Ley de Seguridad Interior del Estado (Profesores, Salud, Carbón, Universitarios, etc.).
    La lucha contra el engaño electoral, es indispensable no sólo para despertar la independencia de clase en las masas. Resulta además de primer orden para poner en pie en nuestro país el Partido Obrero Revolucionario y estructurar su Programa. Esto lo hacemos partiendo de un balance histórico y político central: el electoralismo, ligado al frentepopulismo han sido los tradicionales estandartes que han levantado en nuestro país el Partido Comunista y Socialista –liderando al conjunto de la Izquierda democratizante- para sellar su colaboración con la burguesía.
    Esta falta de una dirección revolucionaria, ha significado grandes derrotas para nuestra clase, la que se ha visto sistemáticamente traicionada en sus luchas precisamente por el cretinismo parlamentario y legalista de sus direcciones tradicionales. El stalinismo (PC) y la socialdermocracia (PS) han cumplido un deleznable papel en la contención de las luchas y en la defensa del orden burgués. Esta circunstancia explica la crónica crisis de la Izquierda chilena la que deviene por un lado de su carácter sostenedor de la explotación capitalista y por otro lado -lo que es lo mismo- de su incapacidad para formular un programa revolucionario que arrancando de las particularidades nacionales, plantee con claridad la necesidad estratégica de imponer, mediante una violenta insurrección, la revolución y dictadura Proletarias que potencie la emancipación y la lucha antiimperialista a escala mundial.
    Sin embargo, en esta durísima tarea al interior de las luchas obreras y de masas, por construir esa dirección que logre implantar el Programa Revolucionario no podemos ignorar el hecho de que en nuestros días la clase obrera debido al nefasto papel de las direcciones políticas y al accionar igualmente traidor de la burocracia sindical –mantiene aunque menguadas- importantes ilusiones en la democracia burguesa y en las elecciones.
    Las masas en Chile concurrirán a las urnas aunque no vean en el acto eleccionario mismo más que distintas variantes de un mismo proyecto político todas al servicio de los explotadores y el imperialismo. Las masas concurrirán a votar porque en definitiva aún creen que con el voto “algo†se podrá hacer... por lo menos no están los milicos pensarán otros. Este desgano y confusión se ha traducido en que el candidato de la coalición gobernante, se ha logrado imponer sin contrapeso. La falta de una alternativa política que exprese los intereses de las masas explotadas, se corresponde con la generalizada percepción de que todos son lo mismo. Y es que efectivamente lo son.

    Los seis payasos y sus partidos, desde distintas posiciones, sirven al amo imperialista y a la burguesía.
    No obstante poseer una estrategia común, la defensa del orden burgués – las candidaturas de los seis payasos y sus respectivos acuerdos electorales expresan acomodos y contradicciones en el interior de la burguesía y de los partidos que sustentan este régimen político.
    Corresponde entonces a los revolucionarios, aprovechar estas contradicciones y sus raíces con el objetivo de explotarlas al máximo e impulsar la acción directa de masas. Se trata de aprovechar las contradicciones de la burguesía para combatirla y expulsarla del poder y no como predica la Izquierda democratizante (MIDA), la cual descubre las contradicciones en la burguesía para salir corriendo y apoyar al sector “democráticoâ€, “progresistaâ€, “antioligárquicoâ€, en nombre de la profundización de la democracia.
    Veremos cómo se ha preparado la clase dominante para avivar la cueca de esta decaída y podrida campaña electoral.
    Frei y la Concertación, pilar de sustentación del régimen
    La candidatura de Frei representa al bloque gobernante, articulada en torno a la alianza DC-PS y se sustenta en las ilusiones democráticas de las masas, en lo que llamamos antipinochetismo. Este es el principal capital político de la coalición gobernante, el haber conducido el recambio “democrático†y sacado a Pinochet.
    Sin embargo, este prestigio y su consiguiente peso electoral, es sólo eso ya que no cuenta con el febril apoyo del movimiento de masas organizado como lo tuvieron por ejemplo Frei el 64 o Allende el 70, los cuales no por ello fueron menos traidores o proburgueses. La Concertación se para – en cambio- sobre el reflujo del movimiento de masas, gobiernan porque la situación de aplastamiento del movimiento de masas en general se lo permite. La gran votación de la Concertación además de reflejar las ilusiones democráticas, son consistentes con un movimiento que ha sufrido una profunda derrota y que ve aquí un mal menor. Ello explica la total continuidad del Gobierno de Aylwin con la Dictadura, el cual no solo utiliza y defiende la misma estructura jurídica y modelo económico, sino que reprime con igual ferocidad.
    La candidatura de Eduardo Frei R-T, sintetiza estos elementos. No se trata de un dirigente de masas, Aylwin tampoco lo fue, sino que está ahí esperando una montaña de votos porque los aparatos, los empresarios y el Imperialismo lo han querido así. Ganará las elecciones, no hay duda, desde hace más de un año que la burguesía ha cerrado filas en torno a él.
    Alessandri y la Derecha: tambaleándose en los hombros de Pinochet
    A diferencia del denominado “centro†político (en el cual se agrupan partidos igualmente burgueses pero que habiendo logrado penetrar en el movimiento de masas utilizan esta presencia para controlar y mejor traicionar los movimientos que encabeza, como la DC, los radicales), la Derecha agrupa a aquellos partidos que expresando directamente los intereses de los explotadores, no logran -ni se proponen- empalmar con el movimiento obrero y de masas, a los cuales no aspira a dirigir sino que enfrentar directamente para de esta forma negociar con ellos o simplemente sojuzgarlos. Esta función en el interior del régimen es la que han desempeñado deficitariamente durante este siglo, los partidos de Derecha ya que no han logrado estructurar grandes y sólidas organizaciones por no existir bases económicas ni una poderosa clase media que sirviendo de colchón entre las clases , le de estabilidad al régimen engrosando las filas de sus partidos, como pueden hacer el Partido Republicano y Demócrata en los EE.UU..
    Esta circunstancia conlleva la crisis crónica del sector, que desde los dorados años 20 del “León†Alessandri, se ha pasado haciendo proclamas grandilocuentes de unidad para terminar a la vuelta de la esquina en los escándalos y fracasos más absolutos y con sus otrora flamantes partidos totalmente desechos. Así terminaron el Partido Conservador, el Agrario Laborista, el Partido Nacional y por el mismo camino va Renovación Nacional luego de poco más de cinco convulsionados años de existencia.
    Hoy, la Derecha agrupada en el bloque RN-UDI, más la recientemente incorporada UCC, ha levantado la candidatura de Arturo Alessandri B., lo que ha confirmado la orientación tradicional del sector que ahora se conoce como “más†pinochetista en la Derecha y que plantea seguir jugando el papel de siempre y sacar partido de los “éxitos†de la dictadura, aquí están los UDI y el ala Jarpa de RN. Por el otro lado y en pugna permanente, está el sector de Allamand y Sebastián Piñera que postula un acercamiento con la DC y la coalición gobernante para pasar a un régimen de tipo parlamentarista (cuestión totalmente ilusoria en un país atrasado y semicolonial como Chile), terminando así con el fuerte presidencialismo vigente. En este grupo se apiñan liberales de mala muerte que aspiran mayor holgura y mejores espacios en el aparato estatal.
    Alessandri, como expresamente lo declara no aspira a otra cosa que mantener cohesionados a los partidos de la Derecha y conservar los “equilibrios†del régimen.

    Piñera, el fascista de siempre, totalmente solo
    José Piñera, se reivindica como el mejor pinochetista haciendo una campaña fascista criticando la democracia burguesa y sus partidos por ser blandos con la “delincuenciaâ€, y prometiendo “mano duraâ€, penas de muerte y represión a destajo. No hay espacio –por ahora- para una opción de su tipo en la actual situación política, lejanos están los días en que Piñera junto a Guzmán fueran los delfines del imperialismo y los “creadores†del modelo de Pinochet. Priman actualmente las políticas de consenso, transaccionales, a las cuales el grueso de la burguesía ha concurrido. Prueba de ello es que este miserable candidato no sólo va colista en las encuestas –con las que la propia burguesía enjuicia las opciones electorales- sino que además cuenta con UNA sola sede a nivel nacional y carece de lista parlamentaria.
    No habiendo facción burguesa tras suyo, no cuestiona ninguna cuestión relevante del modelo imperante. Cumple eso sí una función ordenadora para los grupos fascistizantes, llevándolos al terreno legalista.

    Max-Neef, un guardaespaldas “alternativo†para los socialistas
    Mucho se ha escrito de Max-Neef, cuenta con simpatía y “buena onda†de todos lados, de este Nobel Alternativo que posando de excéntrico ha logrado cautivar a cierto sector de las capas medias –especialmente profesionales- que tradicionalmente sirvieron de base electoral a la Izquierda.
    A levantar su candidatura ha concurrido el agrupamiento de burócratas corruptos denominado “Partido de los Trabajadores†(PT), y algún sector de ecologistas. Sin lista parlamentaria, plantea vagamente preocuparse de los problemas “micro†y desarrollar un engendro de economía “regional†y a “escala humanaâ€. Por si asustara a alguien con su crítica mojigata al régimen, aclara que no quiere ser Presidente e indica sin ningún rubor que en una eventual segunda vuelta votaría por Frei.
    ¡Qué bien se acomoda a los prejuicios de la pequeñaburguesía acomodada y gobiernista!. No se trata de un “políticoâ€, es un “intelectual†que hace críticas interesantes al “sistema†y ... usa barba. ¡Qué más! Se puede ser un funcionario del Gobierno y votar por él.
    Tras toda la basura burguesa y su presunto alternativismo no hay otra cosa que la defensa del proyecto imperialista y una maniobra del PS y otros sectores socialdemócratas, para crear una dispersión electoral en la “Izquierda†e impedir que el electorero MIDA capitalice el descontento de las masas con el Gobierno. De esta forma la Concertación conserva su calidad hegemónica indiscutida, sin amenazas, y de paso se da vida a un sector de reformistas que en futuro puede servir para cobijar al PS.

    Reitze y la Alianza Humanista- Verde: “Verdes†porque quedaron fuera de la Concertación.
    La Alianza Humanista-Verde, porque tenía muy cupos pocos parlamentarios y cargos en el diseño del próximo Gobierno, se retira de la Concertación. Como tiene aún funcionarios trabajando para el Gobierno y ellos no dejarían sus puestos, dicen que siguen apoyando a Aylwin. Difícil ser más oportunistas, ellos dijeron retirarse “sin pegar portazo†en La Moneda.
    Es tan evidente y confesa, su carácter de gobiernistas que cuesta distinguir en la candidatura de Reitze algo que no sean los desenfrenados apetitos por ocupar un puestecito en la institucionalidad.
    La demagogia de Reitze es casi pueril, como cuando aparece reivindicando las minorías oprimidas, a las mujeres, mapuches, o se hace fotografiar cubierto de frazadas (obviamente acompañado del Cura Pizarro) junto a los familiares de los Detenidos Desaparecidos. Es el plato recalentado y podrido del esotérico SILO y sus hippies de pasado fascista.
    Ni las minorías a las que dice representar, ni la Ecología pueden esperar algo de este agente del “Gran Capital†al cual ridícula y demagógicamente simula amenazar. Esta candidatura no expresa nada que no sea la sorda lucha de los distintos aparatos de la Concertación por sobrevivir y disputar un espacio en el Parlamento.

    El frentepopulismo y la colaboración de clases del MIDA se viste con la sotana del Cura Pizarro
    Desde su proclamación en la Asamblea del Pueblo, en la cual la Gladys Marín le cede su puesto, la Candidatura de Pizarro ha sido una nueva versión de las clásicas maniobras del stalinismo para tenderle un puente a la burguesía. Aunque en esta oportunidad se trate de hacer este puente utilizando la ya pasada de moda “Teología de la Liberaciónâ€, apelando a los “Cristianos por el Socialismo†y sus comunidades de Base. No sólo por Nicaragua y El Salvador, sabemos que esta “Iglesia del Pueblo†sirve los intereses de la burguesía aquí en Chile – a través de la Vicaría de la Solidaridad- se ha dado el respaldo moral a la impunidad para los genocidas.
    Con un programa de reformas, el MIDA pretende maquillar el régimen para fortalecerlo. Como dijo Gladys Marín en un foro televisivo donde se recibían los resultados de las elecciones municipales: “Es importante nuestra incorporación, no podemos seguir siendo marginados, ya que eso le daría inestabilidad al régimenâ€. En la misma línea el Cura Pizarro promete poner fin –si ganan en las elecciones- al “capitalismo salvaje†y reemplazarlo por uno de rostro humano.
    En resumen, el MIDA propone estabilizar al régimen haciendo “reconciliación en justicia†en materia de DD.HH., de acuerdo a las normas e la Justicia burguesa, vale decir IMPUNIDAD; propone seguir con el modelo exportador, eso sí aumentándoles el valor agregado, revisar algunas privatizaciones y ... suprimir el cargo fijo en el cobro de servicio, esto es CONSERVAR EL MODELO ECONÓMICO; finalmente plantea profundizar la Democracia, nadie puede “profundizar†una democracia (dictadura de la burguesía) sin antes defenderla y eso es lo que hace el MIDA, DEFENDER EL RÉGIMEN. En todo caso son muy explícitos en condenar la violencia –cuando proviene de grupos guerrilleristas, a los que Pizarro se permitió delatar como homicidas en TV- de esta forma estos “democráticos allendistas†ofrecen una carta de buena conducta a la burguesía y dejan muy en claro solo se proponen hacer leyes y por lo mismo respetarán las vigentes.
    Lamentablemente para estos electoreros y oportunistas , la burguesía aún no requiere de sus servicios. De todos modos ello no les ha impedido traicionar todas las luchas en las que han quedado encaramados, traicionaron la lucha de la Salud, de Profesores, del Carbón, por mencionar las más relevantes, porque estos movimientos avanzaban instintivamente contra el régimen y el circo electoral del que ellos participan.

    Luchar contra el Circo Electoral
    Cuando el propio Cura Pizarro fue expulsado a botellazos en la Concentración de Trabajadores de la Salud, en plena Huelga, no hacían otra cosa que constatar en la práctica el hecho incuestionable de que todas las opciones electorales (MIDA incluido) actualmente presentes represenmtan un mismo proyecto imperialista, antiobrero y antinacional. Esto no significa que debamos adoptar ante las elecciones una actitud pasiva o escéptica. Todo lo contrario, lo que se trata es de combatir a muerte el Circo Electoral.
    Por ello los trotskystas del POR llamamos a la formación de un amplio Frente de Lucha Contra el Circo Electoral y la Represión, éste es el contenido del Voto Nulo, de la Abstención. Esta tarea comienza hoy denunciando el carácter fraudulento y antiobrero de estas elecciones y debe apuntar a la politización, unificación de las luchas contra el Gobierno. En esta lucha debemos tener siempre a la vista una de las expresiones de mayor unificación y que plantea la lucha por el poder político: la HUELGA GENERAL.
    No cabe duda de que el Gobierno de Frei será una continuación del de Aylwin, como el de este último ni fue otra cosa que la continuación del de Pinochet. Todos son Gobiernos burgueses, qué duda cabe. Sin embargo hay un punto en que esto no se cumple: las masas no serán las mismas éstas ya han iniciado el camino de la lucha y enfrentamiento con el Régimen, lentamente prueban a sus direcciones, se preparan para nuevos y mucho mayores enfrentamientos, los propios políticos burgueses lo reconocen con preocupación.
    Es este el proceso de luchas, en que el Imperialismo pretenderá imponer la sumisión del proletariado y de nuestra nación a niveles cercanos al vasallaje colonial. Es este el proceso, el período que viene es el que será clave para construir el Partido Obrero Revolucionario, estructurarlo organizativa y programáticamente, resolver la crisis de dirección e imponer con ello violentamente la Revolución y Dictadura Proletarias.

    Lucha Obrera Nº7, 22 de Noviembre de 1993, Valparaíso.

  • VEINTE AÑOS: 11 DE SEPTIEMBRE DE 1973

    VEINTE AÑOS: 11 DE SEPTIEMBRE DE 1973

    LA CLASE OBRERA TRAICIONADA POR LA UNIDAD POPULAR, ES ARROLLADA POR LA SANGRIENTA CONTRARREVOLUCIÓN BURGUESA

    Hace veinte años la clase obrera chilena tuvo en sus manos la posibilidad de destruir el orden burgués y de imponer su propio gobierno de Dictadura Proletaria. Sin embargo, mientras la clase obrera realizaba junto a las masas oprimidas y explotadas, las más heroicas luchas de su historia –consumadas mediante la acción directa en la toma de fundos, minas y fábricas, construyendo esos embriones de Poder Obrero que fueron los Cordones Industriales- un amplio frente contrarrevolucionario urdía una salida para salvar el orden capitalista cuestionado por la movilización de las masas.
    La elección de Allende y el ascenso de la Unidad Popular al Gobierno, fue el fruto de un complejo proceso de ascenso en las luchas del proletariado, en el cual la falta de un partido revolucionario determinó que estas movilizaciones fuesen controladas y llevadas a la vía muerta del parlamentarismo.

    Más de treinta años de frentepopulismo
    La U.P. es expresión de la política general de Frente Popular con que el Partido Comunista y el Partido Socialista venían impulsando la colaboración de clases desde los años treinta. Esta política sirvió de soporte a los gobiernos de Frente Popular, en los cuales el campesinado se vio sistemáticamente reprimido y en el que los salarios del `40 al m`53, caen de 27% a un 21% de la Renta Nacional. Todo esto desembocó en la escalada represiva de González Videla –“Ley Maldita†de Defensa de la Democracia (contra el propio PC que hasta ese entonces formaba parte del Gobierno), los Campos de Concentración en Pisagua- que buscó desarticular a la vanguardia proletaria que comenzaba a agruparse y constituyó una ratificación más de los nefastos resultados de la política de Frente Popular, en una época en que aún estaban tibios los cadáveres de los cientos de miles de obreros españoles de vanguardia que cayeron aplastados por la reacción franquista en la Guerra Civil (36-39), y traicionados por el Frente Popular de Largo Caballero, propugnado por el stalinismo. La represión de González Videla constituyó además, un anticipo del baño de sangre que la propia clase obrera chilena habría sufrir casi un cuarto de siglo después con Pinochet.

    Nace la Unidad Popular

    En este contexto, la U.P., constituye una reformulación del Frente Popular, luego que esta alternativa fuera desahuciada por la facción burguesa terrateniente agrupada tras el Partido radical, que condujo la catastrófica experiencia del Frente Popular de González Videla. La U.P. se articuló electoralmente en torno al eje de partidos obreros PC-PS, al cual se sumaban un conjunto de pequeños partidos burgueses –como el Partido Radical, API, MAPU y el PSD- que representaban –parafraseando a Trotsky al definir el Frente Popular español- así fuera la “sombraâ€, que la burguesía necesitaba para garantizar que la UP no saldría de los marcos de dominación burguesa.
    Esta política de colaboración de clases, se suelda con la burguesía desde el momento en que es elegido Allende. Así, la Unidad Popular suscribe a instancias de la Democracia Cristiana el “Estatuto de Garantías Constitucionalesâ€, por el cual la Unidad Popular se comprometía a mantener los marcos de dominación burguesa. En particular se compromete a mantener inalterable la carrera militar y las instituciones castrenses y a reprimir con la ilegalidad a las milicias privadas, esto es, en la práctica, todo intento de los trabajadores de organizar milicias obreras. En este momento la burguesía veía con pavor que las ascendentes movilizaciones apuntaban a cuestionar su dominación, de ahí que se hiciera necesario formalizar un acuerdo de esta naturaleza con el nuevo gobierno.
    Para clarificar esta concepción traidora y reformista, dejemos hablar al propio Allende en su primer Mensaje al Congreso (1970): “ ... nuestro método revolucionario, el método pluralista, fue anticipado por los teóricos marxistas clásicos pero nunca ha sido puesto en práctica antes... los escépticos y profetas de la ruina dirán que esto no es posible. Dirán que un parlamento que ha servido a las clases dirigentes con tanta eficacia no puede transformarse en el Parlamento del Pueblo chileno. Aún más han declarado enfáticamente que las FFAA y el cuerpo de Carabineros... no consentirían en garantizar la voluntad del pueblo si éste decidiera el establecimiento del Socialismo en nuestro país...†“Ya que el Congreso Nacional está basado en el voto del pueblo, no existe nada en su naturaleza que impida que se transforme de hecho, en el Parlamento del Pueblo. Las FFAA y los Carabineros, fieles a su deber y a su tradición de no intervención en el proceso político, apoyarán a una organización que corresponde con la voluntad del pueblo...†“Si no se desata la violencia contra el pueblo, seremos capaces de cambiar las estructuras básicas sobre las que descansa el sistema capitalista en una sociedad democrática, pluralista y libre y de hacer esto sin la innecesaria fuerza física, sin desorden en las instituciones, sin desorganizar la producción...â€

    La lucha anticapitalista de las masas chocó con el Programa de Colaboración de con la burguesía que planteaba la U.P.
    Desde un comienzo las masas demostraron que el entusiasmo que mostraron en la propia campaña electoral, se orientaba instintivamente contra el orden capitalista que Allende se proponía maquillar. Así por ejemplo, el programa contemplaba exclusivamente la “nacionalización†de 91 empresas monopólicas, sin embargo, antes de que asumiera el Gobierno de la UP los obreros ya habían ocupado por medio de la acción directa más de un centenar; en el agro los campesinos ya habían protagonizado más de 300 ocupaciones de tierras. El empuje de las masas llegó hasta el seno de la tropa de las FFAA. No hace mucho el decrépito y alcoholizado Almte. Merino reconoció que junto a Viaux habían intentado un Golpe para impedir que asumiera Allende, sin embargo ello fue imposible ya que a lo largo de todo el país diversas guarniciones habían iniciado sus actividades, luego de conocerse el triunfo de la UP, gritando “Viva el compañero Allendeâ€.

    Allende combate al Poder Obrero
    El Programa de la UP planteaba un conjunto de medidas que se oponían a la formación del Poder Obrero y de la Revolución Proletaria. Esta política se desarrolló en tres áreas
    · en primer lugar, mediante un plan de nacionalizaciones, creación de una “área mixta†e intervenciones, de forma de impedir el Control Obrero de la producción y la expropiación de la burguesía;
    · en segundo, dotándose de una política de asimilación de los sindicatos al Estado (vía CUT) y de combate sistemático a toda expresión de doble poder, como fueron los Cordones Industriales, oponiéndoles además una reforma constitucional que reemplazara el Parlamento por una Asamblea Popular. Se trataba de –en el contexto de la polarización- hacer pervivir las ilusiones de las masas en las tambaleantes instituciones democrático-burguesas. Se hablaba del “copamiento gradual del Estadoâ€.
    · Finalmente, como ya se ratificara en la firma del “Estatuto de Garantías Constitucionalesâ€, la UP exhibió en todo momento una oposición tenaz a la destrucción de las FFAA y al armamento del proletariado y a las milicias obreras. Por esta razón, en Octubre de 1972 se promulga la Ley de Control de Armas por la que se entrega directamente a las FFAA la desarticulación y desarme de los “grupos armadosâ€, sin que Allende ejerciera su “constitucional†derecho a veto, con el silencio criminal de la totalidad de los partidos de la UP.

    Las Nacionalizaciones y los “Interventores†se opusieron a la expropiación de la burguesía
    El empuje revolucionario del proletariado se vio entonces sistemáticamente coartado por los estrechos marcos que le impusiera Allende. De esta forma mientras los obreros se tomaban las fábricas o los fundos, la UP se encargaba de nombrar “interventores†que representaban al Estado y que impedían –haciendo uso de un viejo aparataje jurídico heredado de los años treinta- que los trabajadores ejercieran de un modo directo el control obrero de la producción, con lo que en definitiva se mantuvieron estos medios de producción en manos del Estado burgués.
    El Programa de la Unidad Popular de 1970, repudiaba la expropiación de la burguesía en cuanto clase explotadora a manos del proletariado. Por esta razón reemplazaba esta tarea política central de la Revolución Proletaria, por un conjunto de “nacionalizacionesâ€, las que planteaba de esta forma:
    “Las fuerzas populares unidas buscan como objeto central de su política reemplazar la actual estrucutura económica, terminando con el poder del capital monopolista nacional y extranjero del latifundio, para iniciar la construcción del socialismo...â€// “El proceso de transformación de nuestra economía se inicia con una política destinada a configurar un área estatal dominante... Así quedarán, integrando este sector de actividades nacionalizadas las siguientes:
    1.- La Gran Minería del Cobre, Salitre, Yodo, Hierro y Carbón Mineral.
    2.- El sistema financiero del país, en especial la banca privada y Seguros.
    3.- El Comercio Exterior.
    4.- Las grandes empresas y monopolios de distribución.
    5.- Los monopolios industriales estratégicos.
    6.- En general aquellas actividades que condicionen el desarrollo económico y social del país, tales como la producción y distribución de energía eléctrica; el transporte ferroviario, aéreo y marítimo; las comunicaciones; la producción, refinación y distribución de petróleo y sus derivados incluido el gas licuado; la siderurgia, el cemento, petroquímica y química pesada, la celulosa, el papel â€.
    Sin embargo este Programa no sobrepasaba los marcos del capitalismo, la UP se había visto obligada a levantar un conjunto de medidas que el propio movimiento obrero estaba imponiendo en la práctica, de ahí que el PC y el PS se apresuraran a levantar esta plataforma de manera de “encauzar†este movimiento dentro de los marcos del parlamentarismo. Si observamos la cita comentada, podemos ver que no se plantea la expropiación de la burguesía sino que muy por el contrario “reemplazar la actual estructura económica (obviamente por la vía electoral)...creando un área estatal dominante... e iniciar el camino al Socialismoâ€. No hay en este planteamiento –ni en todo el Programa- una sola palabra que explique cuál es el instrumento con que los trabajadores realizarán esta tarea. De hecho, las nacionalizaciones no cambian el carácter de clase del Estado, hasta hace muy poco, en Italia, gran parte de la industria estuvo y está concentrada en gigantescos trust del Estado, el IRI y el ENI, como herencia del fascismo pero esto no ha cambiado el carácter de clase del Estado italiano ni lo ha hecho menos imperialista.
    La UP había llegado a este planteamiento presionada por el poderoso impulso del movimiento obrero viéndose obligada a tomar algunas medidas para lograr el control de la situación (por ejemplo, no indemnizar a la Kennecot y Anaconda, dueñas de la Gran Minería del Cobre). Pero no dio ningún paso que le significara romper con la burguesía. Así lo entendieron los sectores más lúcidos de la burguesía (que ya habían impuesto el Estatuto de Garantías Democráticas), y la nacionalización de la Gran Minería – el “logro†de la UP- contó, de esta forma con el apoyo de todas las facciones burguesas representadas en el Parlamento. La Reforma Constitucional y Ley de Nacionalización, fue votada en forma UNÃNIME. La industria quedaría en gran parte intacta, el mismo Programa enfatiza que no se nacionalizarán más de 150 de las 30.500 empresas y que los dueños serán compensados. La Ley de Reforma Agraria, tampoco se plantea ir mucho más allá de Frei, no se tocarán los predios de menos de 80 hectáreas de regadío en el Centro y de menos de 800 en el Sur. Estas nacionalizaciones eran congruentes con una de las formas predominantes de acumulación de capital, que caracterizaron la “sustitución†de importaciones, de hecho en 1969 la inversión estatal había alcanzado a cerca de un 75% de la Inversión Geográfica Bruta del Capital Fijo.
    En general este Programa de nacionalizaciones se asentaba en una vieja utopía reaccionaria acuñada por el stalinismo y que sirve de base teórica al Frente Popular, esta es la idea de que existe un sector de la burguesía progresista, antioligárquica y antiimperialista: la divina burguesía industrial. Esta formulación ahistórica y anticientífica, pretende ignorar que nos encontramos en la fase decadente, monopólica e imperialista del sistema capitalista y que en nuestro país la burguesía se encuentra históricamente incapacitada de realizar ninguna tarea anitiimperialista, por cuanto su sojuzgamiento y asimilación política al imperialismo es absoluto.

    1972: la UP pavimenta el camino a la reacción.
    En mayo del 72, en Concepción, se evidencia la quiebra irremediable del frentepopulismo. La formación de la Asamblea Popular, el quiebre de la UP regional, las milicias obreras y estudiantiles que comienzan a disputarse a las incipientes bandas fascistas, expresan el abierto cuestionamiento de las masas a las instituciones democrático-burguesas, lo que pone en jaque el proyecto de Allende. En febrero ya Allende paga US$ 85 millones al control, financiero del FMI; en abril se compromete a indemnizar las nacionalizaciones, siendo alabado por el propio New York Times, esto desemboca en el Cónclave de Lo Curro, del cual se resolvió la línea política que conduciría al proletariado a su derrota final, los “dirigentes†acuerdan impedir la ruptura del Estado de Derecho, propiciar un entendimiento con la DC y orientarse hacia una estabilización económica.
    Se le entregó la iniciativa a la burguesía, lo que permitió a la DC y al PN salir de su desconcierto y dar cuerpo a la Confederación Democrática (CODE), aparecen en escena los rastreros pro-imperialistas de siempre: Alessandri, Jarpa, Frei y Aylwin, este último se transforma en el portavoz de los explotadores. La Derecha logró golpear y aprovechando el espacio cedido por la UP y agrupar tras de sí a los desclasados, a la pequeña burguesía acomodada, los profesionales, los comerciantes detallistas y fundamentalmente a los Camioneros protagonizando el llamado Paro Patronal en Octubre del 72. Para ello contó con fondos de la CIA y la ITT.
    Este hecho ocasiona un quiebre en la situación política, la cual pasa a tomar un carácter francamente revolucionario, con tendencias directas al enfrentamiento físico entre las masas y el régimen burgués, de tipo insurreccional. Se forman –en respuesta al golpismo- los Cordones Industriales, organismos semi-soviéticos, de carácter permanente que aunque regionales, expresaban organizativamente el doble poder y el Control Obrero de la producción. Contra toda la basura democratizante de la UP y el centrismo, la clase obrera logró en el desarrollo de su acción directa dar cuerpo a estos organismos que se planteaban oponerle a la contrarrevolución burguesa en marcha, la Revolución Obrera.
    En Octubre del 72 se delimitan con claridad los campos de clase: la respuesta de la UP se orienta a desarmar a la vanguardia proletaria, vía Ley de Control de Armas y entregando al control de las FFAA el país mediante Estado de Emergencia constitucional. Allende aspira a una tregua política con la CODE y conforma el Gabinete Cívico Militar. Incorporándose a los Comandantes en Jefe de las ramas de las FFAA a asumir cargos ministeriales, especialmente Interior a manos de Carlos Prats. En las altas esferas el frentepopulismo y la reacción burguesa se comienza a urdir una salida a la situación.
    Mientras Allende se ponía de rodillas ante la burguesía, reprimía con violencia la acción directa de las masas. Se combate a los Cordones Industriales acusándoles de hacer paralelismo a la CUT; un sector de la tropa de la Armada de Valparaíso que se preparaba para enfrentar una intentona golpista con las armas en la mano, es detenido por la oficialidad, torturados y encarcelados ante la mirada complaciente de la UP; los 13.000 mineros del Cobre de la mina El Teniente –declarados en Huelga exigiendo escala móvil de salarios- son violentamente reprimidos, la mina es ocupada por Carabineros y la UP la combate desembozadamente caracterizando esta huelga obrera como un instrumento de la Derecha.

    Se impone la salida burguesa
    En la fase final, la política de la UP, inducida en buena medida por su ala drecha, el PC se reduce a “denunciar a los sediciososâ€, a pedirle a las propias FFAA de la burguesía que desarmen al fascismo y a los golpistas. Esto equivalía en esas circunstancias a maniatar a la clase obrera para que fuera masacrada. En lugar de orientarse a preparar la insurrección –con toda la influencia que tenían sobre los trabajadores- se limitan a levantar los brazos y a gritar histéricamente: ¡No a la Guerra Civil!. Desde abril del 73, ante la arremetida feroz de Patria y Libertad, los recurrentes allanamientos a los sindicatos y Cordones por parte del Ejército, y ante la abierta conspiración del Congreso y la Corte Suprema, el PC comienza a plantear que el objetivo es ganar la mayoría electoral el 76. ¡Esta es la política con que los castrados stalinistas entregaron a la vanguardia proletaria a la contrarrevolucvión pinochetista!.
    Ese lejano martes 11 de Septiembre de 1973, la reacción se encontrará con un movimiento obrero desmoralizado, incapaz de ofrecer resistencia alguna al Golope Militar. Allende, quien había conducido al proletariado a la derrota, mientras los Hawker Hunter de la FACH bombardean no sólo La Moneda sino que las poblaciones y los Cordones Industrialñes, muere jurando lealtad a la Constitución y legalidad burguesas, cumple –por última vez- con el deber de decirles a los trabajdaores que confíen en la democracia burguesa y que esperen pasivamente en sus lugares de trabajo. A contar de ese día, se comenzaron a escribir las páginas más negras de la historia de la clase obrera chilena. Más de 30.000 luchadores –toda una generación- caen masacrados a manos de la contrarrevolución sumiendo al proletariado en la más profunda derrota de su historia. Ello no habría sido posible sin la política capituladora de la UP, su frentepopulismo, constituyó en ese momento el último resguardo del orden capitalista antes del Golpe Militar. La UP como expresión del colaboracionismo de clases del stalinismo y la socialdemocracia, impidió que se realizaran las tareas de liberación nacional y anticapitalistas que la clase obrera se encontraba llamada a realizar sobre las cenizas del capitalismo.
    Se pagó muy caro la ausencia de un partido revolucionario. Por fuera de la UP sólo se encontraba la histeria pequeñoburguesa del MIR, el cual apoyó críticamente al “Gobierno Popular†de Allende, negándose a desenmascararlo y combatirlo por ser un gobierno al servicio de la burguesía.

    Recordar a los caídos construyendo la IV Internacional
    A veinte años del sangriento Golpe Militar del 11 de Septiembre de 1973, las circunstancias políticas que permitieron esta derrota para el proletariado, permanecen intactas. Sigue en desarrollo, por lo mismo, la crisis histórica de la clase obrera chilena consecuencia de la falta de un partido obrero revolucionario y cuartainternacionalista. Asimilar críticamente esta dolorosa experiencia, debe traducirse en la construcción del partido y de su Programa, en el cual la lucha contra la socialdemocracia, el stalinismo y el frentepopulismo, adquiere un lugar estratégico de primera magnitud .

    Lucha Obrera Nº6, 8 de Septiembre de 1993, Valparaíso.

  • NO AL ELECTORALISMO, Sà A LA ACCIÓN DIRECTA

    NO AL ELECTORALISMO, Sà A LA ACCIÓN DIRECTA
    POR LA INDEPENDENCIA POLÃTICA DE LA CLASE OBRERA

    El movimiento obrero chileno, se encuentra en un estado de confusión, desmoralización y escepticismo de lo que hay que hacer: lo reflejan las movilizaciones, tales como las del Cobre, Carbón, Educación, Salud, Portuarios. Todas tienen en común el tratar de resistir los planes del Gobierno, que en definitiva son los del Imperialismo para América Latina, a las privatizaciones y la aprobación de estatutos tanto en la Salud y Educación (en el Congreso Nacional). Lo que perjudica a trabajadores y a la comunidad toda, estas reaccionarias iniciativas son aprobadas con mucha rapidez por los parlamentarios, sin vacilaciones y con la manifiesta complicidad de los pseudoizquierdistas, los que las apoyan con sus inasistencias: todos así cumplen con las políticas que ordena el FMI, que consisten en achicar el poder estatal favoreciendo a la empresa privada, yendo a estancar el crecimiento de la nación y creando más pobreza con la destrucción del trabajo humano. Estas resistencias por ser aisladas son frágiles y los planes son llevados adelante sin contrapeso; ninguna de estas huelgas ha recibido apoyo efectivo de la CUT, en el mejor de los casos actuando como mediador (al igual que la Iglesia en un tiempo no lejano).
    Todo esto contribuye a la desmoralización y al abandono de sus afiliados. La burocracia sindical apoya los planes del Gobierno entreguista y hambreador de Aylwin y la conciliación entre explotados y explotadores, participando activamente en los Acuerdos Marco. Incluso los burócratas de la la mal llamada “Autonomía Sindicalâ€, le dan una tremenda importancia a la formación de un “Partido de Trabajadoresâ€, no siendo más que una variante sofisticada de Frente Popular y con clara intención de ser futuros reformistas y cazavotos, ya que constan de un credencial de estar menos desprestigiados que sus congéneres stalinistas.
    Toda esta trágica situación, aunque momentánea, en que se encuentra el Movimiento Obrero, se ve acentuada por el Circo Electoral; éste ayuda a la incredulidad del pueblo en la política, confundiéndose con el repudio que debemos hacer de la politiquería burguesa y proburguesa de la “Nueva Izquierda†y el MIDA. Ahí, la necesidad de propagandizar la política de independencia organizada de la clase obrera de toda esta farándula electoral, que pretende tapar la olla podrida: bajos sueldos, cesantía y represión.
    La movilización de miles de estudiantes en las calles , Toma de Casas de Estudio, la lucha por la estructuración de su movilización a un orden nacional, por un lado; y por otro, la huelga de los trabajadores Telefónicos, están –junto a otros conflictos incipientes- planteando que la lucha y la unidad de la clase obrera y de sectores populares como los estudiantes universitarios, es indispensables para enfrentar la ofensiva empresarial que hoy en Chile acaudilla, con la venia de la Derecha y el Imperialismo, el Gobierno de Aylwin.
    La acción directa de los universitarios, corresponde a una movilización profunda de las masas estudiantiles, que se hace al margen de las organizaciones tradicionales. Para ello esta resistencia se hace sentir como puede, ya que las Federaciones estudiantiles en manos de la Concertación y el MIDA, trabajan en contra de la acción directa de los estudiantes.
    Esta lucha pone de relieve la ausencia de una dirección revolucionaria en la vanguardia, la débil presencia del activismo en las bases. Este proceso, complementado por la Dictadura de Pinochet, la burocracia y la patronal, los que se encargaron de reventar todo vestigio de organización independiente de la clase obrera y sus luchas. Los partidos que se recalaman de la “Izquierda†y de los trabajadores, colaboran con la destrucción de la independencia de clase en la conciencia de los obreros, introduciendo su propia miopía democratizante en el movimiento de masas, ejerciendo una brutal represión a toda discusión política, levantando la vieja y conocida bandera del gremialismo y el apoliticismo. Sin embargo, su real intención es que no se exprese al interior del movimiento de masas, la independencia y la lucha al régimen burgués de la Concertación (su Constitución, su parlamentarismo, su proceso eleccionario Municipal).
    Compañeros, estamos lejos de escribir la última palabra, este periódico se pone al servicio de la emancipación de la clase obrera y de las masas explotadas y oprimidas. LUCHA OBRERA, permanece abierto a quienes quieran iniciar un debate acerca de los caminos y tareas inmediatas a seguir, en la lucha por la Revolución y Dictadura Proletarias. LUCHA OBRERA, órgano oficial del Comité Constructor del Partido Obrero Revolucionario, se plantea servir de instrumento de la clase obrera en su proceso de reorganización y de luchas y plantear en ellas que la única salida de fondo es el combate directo al sistema capitalista y al imperialismo, y que esta lucha sólo podremos darla con éxito construyendo nuestro propio partido.

    Editorial de LUCHA OBRERA Nº1, 15 de Junio de 1992, Valparaíso.

    CONTROL OBRERO COLECTIVO

    La política Neoliberal , llamada también Economía Social de Mercado, es un engaño esgrimido por el Imperailismo y los gobiernos burgueses como el de Aylwin. Con la finalidad de enmascarar el capitalismo monopólico el que nada tiene que ver con el capitalismo liberal, sepultado hace ya muchos años. Este último se basaba en la libre concurrencia, libre mercado, etc.. El capital monopólico rebasa los marcos nacionales, el imperialismo para mantener su status de nación opresora, necesita aumentar su presión contra los países subdesarrollados, perpetuando el atraso, el pre-capitalismo con su secuela de hambre y miseria. La obsecuencia de los gobiernos nativos, las corrientes stalinistas y pseudo-trotskistas adaptadas a la gran burguesía imperialista les hace no tener políticas de cuestionamiento a lo que ocurre -por ejemplo- en Irak y Somalía.
    Demás está decir que la política imperialista es una sola y afecta a todo el mundo: Africa, Medio Oriente, América Latina, etc.. Por ello el proletariado necesita asumir la política revolucionaria, basada en el internacionalismo proletario, teniendo clara su estrategia: la DICTADURA DEL PROLETRIADO. Táctica: acción directa, huelga, ocupación, movilización insurreccional y enfrentamiento callejero. Todo esto enmarcado en el contexto de la lucha entre las clases, opresores y explotadores: burguesía; oprimidos y explotados: proletariado.
    Esto requiere de un aprendizaje en el Programa de Transición, que irá preparando a los explotados en crear un poder dual; es decir, paralelo de los explotados contra los explotadores. Para ello es necesario preparar y educar a la clase obrera para tomar el poder. En síntesis llevar el Programa a la conciencia del obrero de su misión histórica.
    En la actual situación de ausencia de una dirección revolucionaria, el proletariado y las masas en general, pasan por un reflujo en la movilización general y aceptación del cretinismo parlamentario, levantado por la Derecha, Concertación y el MIDA. La postura pro-burguesa de los pseudo-trotskistas, que argumenta que no existe conciencia de las masas para movilizarse, pero cuando estas se levanten de esta postración –sólo ahí- ellos como partido se estructurarán.
    Con estas concepciones ocultan su absoluta carencia de una estrategia de movilización y de construcción de la Internacional, ya que a las masas les bastará con hacer la “experienciaâ€. En estas de reflujo no es necesario estructurarse, sepultándose de paso LA estrategia de la Dictadura del Proletariado y la Revolución Socialista

    Control Obrero y Programa de Transición
    El principal obstáculo que encuentran los obreros, pobladores, campesinos, estudiantes, etc., cuando se quiern movilizar, es el carácter oportunista y burocrático de sus direcciones, que por su cobardía pequeñoburguesa sucumben ante la presión de la burguesía y el imperialismo. Con ello convierten en útiles servidores de ésta como son los Pinochet, Aylwin, Lagos, Frei, Feliú, Piñera, Sule, Pizarro, etc..
    Por otro lado el pseudo-trotskysmo, con el falaz argumento de la falta de conciencia de las masas revisan el marxismo-leninismo-trotskysmo, de lo cual puede dar cuenta su miserable historia de capitulaciones al orden burgués.
    Sobre estas bases, la construcción del partido revolucionario y la Internacional, se encuentra íntimamente ligado con el desarrollo - en las luchas del proletariado – de órganos de control obrero que sustenten el doble poder. Sin estos órganos de clase es imposible que el partido revolucionario se estructure y se construya como dirección política del movimiento obrero. La sangrienta experiencia de la clase obrera en 1973, se explica primero por la falta de un partido revolucionario y además por el tardío y abortado desarrollo de los órganos de poder, los Cordones Industriales. La relación entre partido y órganos de doble poder, de control obrero es dialéctica, no obstante la política del partido debe tender sistemáticamente al desarrollo y consolidación del doble poder.
    Esta última debe apuntar a crear dentro de los lugares de trabajo, comités obreros para ejercer el control de estos sobre los organismos patronales, imponiendo abrir los libros de contabilidad, de stock de insumos y materias primas, de la producción, distribución y comercialización de productos y servicios hechos por el productor, al obrero. Para ejercer este control se requiere del apoyo del resto de la población y la comunidad, basado en la acción directa. Aquí nace el concepto de Control Obrero Colectivo.
    Este comité de obreros tiene por finalidad ayudar a cambiar las oportunistas y burocráticas direcciones, por otras dispuestas al combate y resolución de problemas basada en la oposición al régimen represivo capitalista. Estos órganos, generados en cada lugar de trabajo, deben tener una organización que los unifique nacionalmente sirviendo al mismo tiempo para coordinar las luchas y generalizarlas.
    Grandes tareas se desprenden de su carácter de clase dentro del proceso revolucionario, no sólo en ellos se peleará por el poder, desde ellos se ejercerá el poder obrero, la Dictadura Proletaria. Desde aquí no sólo desentrañaremos cuánto gana el empresario, poniendo fin al Secreto Comercial, sino que pondremos al servicio de nuestros propios intereses el capital y la plusvalía expropiada por la burguesía. Por ejemplo, intercambiar ideas sobre cómo producir mejor, que permitan a los oprimidos acceder a un nivel de vida superior, que hoy se encuentra limitado exclusivamente a los poseedores del dinero y su consumo se ordena de acuerdo a la propaganda degradante e inhumana.
    Al funcionar el Control Obrero Colectivo, los recursos no serán utilizados en función de una minoría explotadora, ellos se emplearán poniéndose al servicio de la clase obrera y de la nación oprimida en su conjunto, contra el imperialismo y la burguesía. El Control Obrero como palanca económica de expropiación a la burguesía, ligado a las milicias obreras que monopolizarán en manos de los explotados la fuerza militar, darán de conjunto cuerpo a la Dictadura y Revolución Proletaria, llevando a la clase obrera a la destrucción del Estado Burgués y al poder como clase “para síâ€.
    Según las particularidades nacionales, la dinámica y evolución de los órganos de poder y control obrero, podrán tomar tales o cuales características. Los revolucionarios no podemos sentarnos a esperar que aparezcan los Soviets de la Revolución Rusa, debemos empeñarnos en obervar la realidad y llevar a ella nuestro Programa de Transición, críticamente e interviniendo en la lucha de clases.
    De esta forma, formaremos al partido y educaremos a la clase obrera en el sólido internacionalismo proletario marxista. Sólo así impediremos que el poder pase de manos de la clase obrera a camarillas burocráticas, como las que en su momento encabezaron Stalin, Castro, Tito, Ceusescu u Hoxa.
    ¡ARMAS PARA EL PUEBLO, CONTROL OBRERO COLECTIVO!
    ¡DICTADURA PROLETARIA!
    ¡SOCIALISMO O BARBARIE!

    Lucha Obrera Nº4; 23/02/1993, Valparaíso.

    A COMBATIR EL FASCISMO

    Se ha hecho lugar común identificar al fascismo como un fenómeno aislado de la lucha de clases, atribuido a “locos†como Horty, Hitler o Mussolini. Al hablar de él la prensa burguesa o stalinista, saca a relucir –con el ataque a los “excesos†de estos regímenes- una desfachatada defensa de las instituciones parlamentarias democrático-burguesas.
    En pocas palabras se trata de plantear que el fascismo es una especie de enfermedad de la democracia. Los hechos históricos desmienten categóricamente estas afirmaciones, ya que el fascismo en cualquiera de sus formas tiene como elemento de continuidad el ser una expresión más de la dominación burguesa, particularmente a su crisis propia de su fase imperialista. La democracia liberal o el fascismo, son dos formas de dictadura burguesa sobre el proletariado.
    Sin embargo, si bien es cierto es el fascismo una política que defiende los intereses de la burguesía, requiere de ciertas condiciones para que pueda desarrollarse como movimiento. Más allá de sus rapadas, de si usen o no svásticas, lo que nos debe importar es su incidencia en la lucha de clases.
    Para su desarrollo –entonces- como movimiento, es necesario y en primer lugar y como marco general, una extrema agudización de la lucha de clases y la ausencia de un partido revolucionario, que permita en esta crisis el acceso al poder de los explotados, la revolución proletaria. En segundo lugar, que un sector del imperialismo y de la propia burguesía apoye un proyecto político fascista; es decir, que la burguesía se oriente políticamente a la destrucción física de las organizaciones obreras, o bien su cooptación por las instituciones del Estadio Burgués (sindicatos estatales, “Estado Corporativoâ€). Esto responde a la necesidad de canalizar el descontento de la pequeñaburguesía, que en períodos de crisis se ve forzada a posicionarse del lado de la burguesía o del proletariado (ello dependerá, entre otros factores, de la existencia o no de un partido revolucionario).
    Ya sea que se identifiquen mediante la discriminación racial, religiosa o moral, la política que hay tras sus inmundas banderas es la misma: la desesperada defensa del orden social que se levanta sobre la gran propiedad privada de los medios de producción. Claro ejemplo de lo anterior lo ofrece el llamado Frente Negro de Otto Strasser, cuya verborrea socializante y anticapitalista les significó el exilio de la Alemania Nazi.
    Sobre estas premisas debemos observar, el caso del fascismo en Italia o Alemania, que se inscriben dentro de las más elevadas expresiones de la barbarie capitalista. Los obreros debemos analizar estas experiencias para sacar conclusiones que nos permitan enfrentar política y militarmente al fascismo. No para defender la democracia burguesa –como plantea el stalinismo- sino que para instaurar la Dictadura Proletaria y el Socialismo.
    La ofensiva imperialista mundial contra el nivel de vida de las masas, se ha expresado en Europa en crecientes índices de cesantía. Se acerca al 10% en Alemania y bordea el 20% en España. A esta ofensiva sirve de telón de fondo el Tratado de Maastricht y toda la parafernalia sobre la “Unidad Europeaâ€.
    Este panorama, junto a la confusión reinante en las filas del movimiento obrero, comienza a perfilar el fenómeno del fascismo. Con el bombo de la prensa imperialista, comienzan a rondar por toda Europa. Tan sólo en Alemania, en el `92, se realizaron más de 7.000 atentados contra grupos de inmigrantes, totalizando un número de 37 muertos a manos de las bandas neo-Nazis. En Francia, el Frente Nacional de Le-Pen, hace algunos meses desenterró un cadáver recién sepultado en un cementerio judío, para después crucificarlo.
    El caso alemán
    En la Alemania del 33, la crisis económica golpeó a la pequeña burguesía, consecuencia del acelerado proceso de concentración capitalista. A esa clase dirigió su discurso radical y ultrareaccionario el Partido Nacional Socialista de los Trabajadores (NSDAP, sigla en alemán), expresión organizada del movimiento Nazi. Lo Nacional venía de su planteamiento de que era imprescindible defender lo propio, contra la amenaza extranjera, base ideológica de la xenofobia, del odio a los extranjeros. Del mismo modo planteaban el odio a la burguesía, por ser una clase explotadora que los tenía en la miseria, de ahí su demagogia “socialistaâ€. En Italia el fascismo lo impulsó un ex socialista, Mussolini.
    Con lo planteado , no podemos igualar el triunfo , con el del ascenso a de la pequeña burguesía al poder. Aquí debemos ser tajantes y decir que el fascismo es la forma más clara de la dictadura monopolista de la burguesía imperialista, que con la explotación y su total odio y pavor al proletariado y a la revolución, son los más claros defensores y sostenedores del régimen hitleriano, del estrangulamiento del proletariado, del genocidio.
    Stalin prepara el camino de Hitler al poder.
    A pesar del avance fascista, fue sostenido también el enfrentamiento y resistencia de la clase obrera alemana. ¿Qué hizo entonces la Internacional Comunista, controlada por la burocracia stalinista, de la cual el PC alemán era parte?. Ésta se transformó en un freno, impidiendo la acción directa de las masas obreras. Claro ejemplo se dio en 1923, ya en ese entonces se pudo observar, en que elo PC fue incapaz de conducir a la vanguardia obrera y de llevar a la clase al poder, ello debido a su adaptación a las políticas de la socialdemocracia alemana.
    Con posterioridad, las “geniales†cabezas de la Cimtern conciben la teoría del “Social-Fascismoâ€. Se iguala al fascismo con la socialdemocracia, ello ocasionó la división de las filas del movimiento obrero.
    Esta política de “Social-Fascismoâ€, se complementó con la otra del Pacifismo, política imperialista fortalecida por el stalinismo, lo cual tornó a las masas proletrias en abúlicas y temerosas dse la fanfarronería fascista y de sus “operaciones de castigoâ€.
    Racismo
    Fue otra característica del nazismo, sostenía que la raza aria se encontraba por encima de la historia. Más bien sostenía que la historia era una emanación de la raza, hasta el punto que hacía creer que la raza pura mejoraba las condiciones sociales de vida.
    Durante años lops extranjeros, en particular los Judíos fueron obteniendo una serie de conquistas, como el derecho a participar en el ejército, en actividades intelectuales. Todo este proceso fue cortado con la “Noche de los Cristalesâ€, las SS, Campos de Concentración y Castración, prohibiciones del derecho de reunión, circulación, opinión, etc..Se forzó a los judíos a llevar en el pecho una estrella de David, del tamaño de un plato con la palabra “JUDE†y el que tuvieran que agregarse un nombre propiamente judío como Sara o Israel.
    Los criminales que organizaron este genocidio en Alemania pasaron sin problema el juicio de Nüremberg. Buena parte del Alto Mando de la Gestapo fue a parar a la policía política de la RFA o de la Stassi de la RDA. El verdadero juicio a la barbarie Nazi sigue pendiente, será la clase obrera en el poder la única capaz de llevarlo adelante extirpando la base de sustentación del fascismo: la burguesía imperialista.
    Aún cuando son grupos marginales, los que se encuentran al acentuado antifascismo engendrado por la clase obrera y las masas de la Post Guerra, las bases que permitieron el ascenso fascista permanecen intactas: la falta de un partido revolucionario, la crisis política, económica y social del sistema capitalista.
    En este orden debemos denunciar el profundo contenido contrarrevolucionario del pretendido pacifismo democratista, con que la Socialdemocracia y el Stalinismo europeos han pretendido enfrentar al fascismo. De una forma refleja las masas han repudiado multitudinariamente lasa agresiones xenófobas y homófobas de las bandas fascistas. Sin embargo estas grandes manifestaciones se han tornado impotentes debido a la política democratista y de colaboración de clase de sus direcciones.
    En América Latina
    En la misma línea, las corrientes fascistizantes en América Latina deambulan en torno al MIR boliviano, el MNR, los coroneles de Chávez en Venezuela, Fujimori, Pinochet, Cristiani en el Salvador. Sin embargo, al igual que sus congéneres europeos, no logran cristalizar en movimientos amplios por la resistencia del movimiento obrero. La falta de base social en la pequeña burguesía y además debido a que no existe actualmente ninguna facción del Imperialismo y consecuencialmente de las burguesías nativas, que apueste al proyecto fascista.
    Lo anterior no significa que la amenaza fascista no exista, por el contrario, mientras subsista el decadente sistema capitalista, la burguesía seguirá conspirando en contra del proletariado. Sin embargo, no aplastaremos al fascismo ni con palomas ni con serpentinas. Sólo la clase obrera férreamente unida en torno a un frente antifascista podrá realizar esta tarea. En ello será imprescindible que este frente se plantee, acaudillado por un partido revolucionario, la lucha implacable contra la burguesía, el Imperialismo y sus instituciones.
    De lo que se trata es de barrer las pestilentes bandas fascistas política y militarmente, sobre la base de las milicias obreras y arrancarlas de raíz con la Revolución Proletaria y la IV Internacional.

    Lucha Obrera Nº4, 23 de Febrero de 1993, Valparaíso.

    CINCO RAZONES PARA COMBATIR A LOS FRENTES DE IZQUIERDA ELECTOREROS Y DEMOCRATIZANTES: POR UNA SALIDA REVOLUCIONARIA A LA CRISIS DEL MOVIMIENTO OBRERO, POR UN FRENTE ÚNICO ANTIIMPERIALISTA

    Normalmente en los foros, actos y en la propia prensa de la “Izquierdaâ€, podemos ver como todo el mundo rasga vestiduras en aras de la “unidad†y la “recomposición†del sector. Parte de nuestro diálogo con la vanguardia consiste en encarar resueltamente esta cuestión, sin centrismos, yendo al fondo de los problemas. Creemos que el raquitismo político y la miseria teórica de la Izquierda llamada “extraparlamentariaâ€, puede sintetizarse en los siguientes aspectos:
    1.- El Frentepopulismo: el conjunto de la llamada izquierda ya sea la electorera agrupada en torno al MIDA o al PT o incluso la guerrillerista del tipo Lautaro, comparten un patrimonio común: reivindicarse y defender a Allende y al Gobierno de la Unidad Popular. Dicho de otra forma, se niegan a reconocer el hecho de que la UP era un frente de colaboración con la burguesía y con el imperialismo y que fue eeso lo que condujo al proletariado a la derrota histórica del `73. Se niegan a hacer este balance ya que ello importaría reconocer que actualmente siguen en lo mismo: envenenando la conciencia de los obreros con su electoralismo y planteando no la destrucción, sino que la reforma, la “humanización†del capitalismo.
    2.- La contradicción entre Dictadura Militar o Democracia: su cretinismo parlamentario los hace definirse como “democráticosâ€, por esta razón no pierden oportunidad de salir a defender este gobierno, ya que insuficiente “es mejor que la Dictaduraâ€. Ellos abandonan con esto un principio que ha inspirado al marxismo revolucionario desde sus orígenes , así lo entendió nuestro Luis Emilio Recabarren , que la más liberal de las democracias burguesas siempre será lo mismo para los obreros : un instrumento más de la burguesía para someter el orden capitalista que se basa en la gran propiedad privada y en la creciente explotación de los trabajadores. En otras palabras, la más liberal de las democracias burguesas siempre será una dictadura para la clase obrera. En situaciones de crisis y de división en la burguesía los revolucionarios debemos levantar el Programa Revolucionario de la clase obrera, sólo así explotamos las divisiones en la clase enemiga; nada esto lo entienden los democratizantes los que ante estas situaciones salen corriendo tras el sector “democrático†de la burguesía con lo que cierran el camino a la Revolución y apuntalan de paso el orden capitalista.
    3.- EL reformismo y el electoralismo: para ellos la revolución es una palabra dominguera para sacarla a pasear cuando el calendario de las elecciones así lo exija, aunque con los aires renovados ni siquiera eso. La acción directa de las masas y la autodeterminación de las basess no tienen cabida en las políticas de esta izquierda amansada durante largos años por la patronal. Todos los problemas y las reivindicaciones de la clase obrera tienen un espacio dentro de la legalidad burguesa, lo que no se arregla con impuestos o reformas constitucionales, se soluciona con el santo y bendito sufragio universal. Como lo señalara el mismísimo Cura Pizarro, frente al reciente “boinazo†de los milicos, la respuesta del MIDA no fue salir a impulsar la movilización para echar abajo los planes de impunidad Aylwin-Pinochet; muy por el contrario salieron a defender “su†gobierno democrático y le rogaron de rodillas a la propia burguesía para que haga un “plebiscito†para sacar a Pinochet. Son electoreros porque sólo les interesan los votos para hacerse de un espacio dentro de la institucionalidad burguesa, no les interesa la unidad del proletariado sino que los amontonamientos electorales y los cuoteos.
    4.- Los Gobiernos Obrero-Populares, de la Izquierda, simplemente Democráticos o de Transición: esta Izquierda confiesa su carácter pro-burgués al momento de exhibir su consigna de Gobierno. En sus Programas, desde los años 30 podemos ver sus distintas variantes, primero fueron los Frentes Populares que rubricaron el largo romance del stalinismo con los latifundistas del Partido Radical; luego fue el Gobierno Popular que encabezó Allende, la UP; finalmente el Gobierno Democrático Provisional que reivindicó el Movimiento Democrático Popular (MDP). Estas fórmulas de Gobierno tienen un elemento en común: son todos gobiernos burgueses que por lo mismo garantizan la estabilidad de sus instituciones y de la propiedad privada de los medios de producción. Se trata de variantes “de Izquierda†de la Dictadura que la burguesía ejerce sobre el proletariado.
    A estas políticas oportunistas y capituladoras los revolucionarios le oponemos el Gobierno de la clase Obrera y de las masas explotadas y oprimidas: la DICTADURA DEL PROLETARIADO, dictadura para los explotadores y el Imperialismo. Este Gobierno no se elige con votos ni sometiéndose a la legalidad burguesa, este Gobierno es fruto de la acción directa de las masas, de la acción resuelta de su partido revolucionario y de la Internacional, de la violencia revolucionaria para destruir el Estado Burgués –muy especialmente su aparato militar- ; la Dictadura del Proletariado es un instrumento fundamental para expropiar a la burguesía, combatir el Imperialismo e impulasr la Revolución Socialista Mundial. Por estas razones los electoreros prefieren agachar la cabeza y seguir hablando de sus gobiernos “populares y democráticosâ€.
    5.- Una crítica mojigata al “Modelo Económico Neoliberalâ€: los democratizantes, como buenos reformistas, en ningún momento se les ocurriría cuestionar la dominación que ejerce la burguesía, ya que ellos se conforman con reformarla, en definitiva con mejorarla. Por esta razón a la hora de hacer críticas para ganar votos van contra el “Neoliberalismo†y a él le atribuyen todos los males, no cuestionan la explotación capitalista sino que una de sus formas cual es la vigente hoy. Por lo mismo su Programa no plantea la expropiación de la burguesía, la planificación de la aproducción, el control obrero ni el monopolio del Comercio Exterior. Sin embargo, su crítica al Modelo Económico vigente tiene patas cortas, no llegan muy lejos ya que en la práctica no cuestionan ni las privatizaciones ni el vuelco de producción a la exportación, en desmedro del mercado interno. Aclaremos esto con algunos ejemplos: frente a la privatización de los servicios públicos como la luz, agua y teléfonos ellos no plantean la expropiación de estas empresas nacionalizándose bajo control obrero, se limitan a “exigir que se termine con el cargo fijoâ€; ante la estructura exportadora de materias primas de nuestra economía, en lugar de reivindicar la conformación de un mercado interno (se produce para satisfacer en primer lugar las necesidades del país) y la industrialización del país, los democratizantes sólo piden una posición más agresiva en el mercado internacional para frenar el deterioro de los precios de nuestras exportaciones, agregándoles algún valor.
    Estas son, esquemáticamente, las razones por las cuales la crisis de la Izquierda –que no es otra cosa que la quiebra del stalinismo- se profundiza día a día. Por su resistencia histórica a asumir como propios los intereses del proletariado y su incapacidad de formular el Programa Revolucionario de la Clase Obrera.
    Sobre estas bases el Comité Constructor del POR llama a la conformación de un Frente Único Antiimperialista, que en lo inmediato se dirija a combatir el Circo Electoral y la Represión.
    Para nosotros el Frente Único Antiimperialista y la posibilidad de realización del mismo sólo puede consumarsde a través de la lucha, movilización y acción directa de las masas, así lo oponemos a un frente de componendas entre los raquíticos aparatos de la Izquierda. En base a este frente la clase obrera puede forjar la unidad de los explotados, como nación oprimida , contra el imperialismo y la burguesía nativa, a fin de desenmascarar los planteamientos stalinistas, socialdemócrtasa, nacionalistas burgueses o pequeñoburgueses.
    La posibilidad de la concresión de este Frente –que puede expresarse de las formas más variadas: soviets, asambleas populares, Congreso de Bases, Coordinadoras- está determinado por dos aspectos fundamentales: la existencia del partido obrero revolucionario, insertado profundamente en las masas y en su vanguardia.

    Lucha Obrera Nº5, 6 de Julio de 1993, Valparaíso.

  • PROGRAMA DEL COMITÉ CONSTRUCTOR DEL PARTIDO OBRERO REVOLUCIONARIO (CHILE)

    PROGRAMA DEL COMITÉ CONSTRUCTOR DEL PARTIDO OBRERO REVOLUCIONARIO (CHILE)

    I.- LA REVOLUCIÓN CHILENA, INTEGRANTE DE LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA MUNDIAL.

    1.- Chile es un país capitalista atrasado, de economía combinada en el que domina el modo de producción capitalista y sobreviven subordinados modos de producción pre-capitalistas.
    Nuestro país se encuentre integrado al capitalismo mundial el que ha llegado a nuestras tierras como resultado de la colonización española, siendo una fuerza externa e invasora. Fue esta fuerza invasora la que moldeó el curso del incipiente desarrollo de las fuerzas productivas en nuestro país, dando cuerpo a nuestra formación social a partir de especiales relaciones de producción coloniales enraizadas en el pre-capitalismo (inquilinaje, encomienda, esclavitud y formas primitivas de trabajo asalariado) pero que estaban en función de la acumulación originaria que durante los siglos XVI, XVII y XVIII, realizaba la burguesía europea. El papel desarrollado por nuestro país, en la incipiente división internacional del trabajo, se circunscribía a la exportación de cebo, trigo y sustancias mineras, esta situación posibilitó el desarrollo de una burguesía interrnediaria y comerciante que más tarde, con la agudización de la decadencia del imperio español pujó por a libertad de comercio, reivindicación sobre la cual cabalgó la de la independencia política. Sin embargo esta burguesía comerciante, tras la cual se encolumnaban latifundistas y dueños de minas -consumada que fue la independencia de España- fue incapaz de consumar las tareas realizadas por las revoluciones burguesas que en aquel entonces teman lugar en territorio europeo. La naciente burguesía chileno -criatura prohijada por la raquítica burguesía española- fue incapaz de jugar un papel revolucionario, en términos de imponer el desarrollo integral de la sociedad sobre bases capitalistas, y no le quedó otro camino que el de seguir los designios de Londres y luego de Washington. Este proceso selló el destino del capitalismo chileno, del cual no puede esperarse un desarrollo integral e independiente ni política, ni económica ni militarmente.
    2.- Esto significa que la madurez mundial de las fuerzas productivas, la que impone a nuestra minoritaria clase obrera -acaudillando a la nación oprimida- la misión de consumar la revolución y dictadura proletarias. Esta dictadura resolverá en un solo y permanente proceso revolucionario, las tareas propios de las revoluciones burguesas (caducas por la decadencia global del capitalismo), para proyectarlos hasta el cumplimiento del programa socialista que persigue la supresión de la propiedad privada de los medios de producción. Esta Revolución que principia en la terreno nacional, encuentra su desarrollo en la lucha de clases internacional y sólo puede encontrar una salida de fondo con la imposición de la Revolución Socialista Mundial. Por ello la revolución chilena sólo será tal en tanto sea preludio del desarrollo de la revolución mundial, la utopía reaccionaria del socialismo en un solo país ha demostrado ser un instrumento de la presión del imperialismo por sojuzgar al proletariado, a las masas explotadas y a las naciones oprimidas.
    3.- Por lo indicado, es la masiva destrucción de las fuerzas productivas a escala mundial, la desintegración del orden burgués, materializada mediante le prolongada recesión de la economía mundial, lo que actualmente motoriza la aplicación de los planes imperialistas en nuestro suelo. Esto pone de manifiesto la absoluta sumisión de la burguesía criolla al imperialismo y su incapacidad histórica de realizar elementales tareas democráticas y de liberación nacional, con ello se desnuda el carácter de clase del reformismo colaboracionista de clases, del stalinismo y de la socialdemocracia. El empeño de los politiqueros burgueses y proimperialistas está puesto en cumplir el plan dictado desde la Casa Blanca y el Pentágono, éste les dicta la necesaria privatización de las empresas y servicios estatales, como asimismo la caída de los aranceles aduaneros, traduciéndose esto en la destrucción del mercado interno y el ataque despiadado a las condiciones de vida de las masas.
    4.- A partir de estas bases caracterizarnos a nuestro país como una semicolonia, siendo esta la única inserción posible de nuestro país en el orden político y económico mundial.
    Caracterizamos a Chile como semicolonia por las razones expuestas y por cuanto su independencia de la Corona española, no llevó aparejado una Revolución democrático burguesa como en el caso de los EEUU o Canadá, sino que por el contrario ella se tradujo en la mera generación de un aparato Estatal nacional y sustentado en FFAA propias, lo que económicamente daba cuenta del desarrollo de una incipiente burguesía intermediaria minera y latifundiaria volcada a la satisfacción de las necesidades económicas de economías avanzadas. Ni la formación de un mercado interno, ni el pleno desarrollo capitalista del agro, ni la ruptura con el imperialismo tuvieron lugar en nuestro país.
    5.- Lo expuesto nos permite señalar que de un modo dominante, las tendencias que se hacen presentes en le lucha de clases nacional, no son sino la expresión refractaria y particularizada de los grandes impulsos de la lucha de clases mundial, cuya expresión de continuidad se encuentra en la clase obrera en cuanto es la única clase mundial, con intereses estratégicos comunes a escala internacional, la única -por tanto- con capacidad de liberar de conjunto de la humanidad de la barbarie capitalista. La bancarrota del stalinismo consecuencia de su papel contrarrevolucionario en la restauración del capitalismo en los Estados Obreros, la crisis política de las democracias imperialistas, y el consecuente ascenso del fascismo, la agudización de los roces interimperialistas y la tendencia transformadora de la guerra comercial en conflagración militar abierta,, son todos aspectos que inciden decisivamente en la lucha de clases nacional, efecto especialmente intenso en nuestro caso por cuanto la falta de una dirección revolucionaria de los explotados ha impedido a nuestra clase obrera asumir un papel de liderazgo sobre la nación oprimida y actuar transformadoramnte sobre la realidad.

    II.- EL RÉGIMEN: LA UNIDAD NACIONAL SUSTENTADA EN UNA DICTADURA CIVIL
    6- El Gobierno de Aylwin y ahora el de Frei -como eje del actual modelo político- se constituye en heredero absoluto de lo que fue el antipinochetismo. Aquí radica su fortoleza, en el haber logrado desviar la acción de las masas, del terreno de la acción directa al terreno burgués de las elecciones, conservando intacto el régimen “sin Pinochetâ€. Este tutelaje se expresó al comenzar la década pasada en torno el arco que levantó la consigna del FUERA PINOCHET, y que agrupó a la DC, al PS y el PC. Ello fue manifestación inicialmente de una crisis en el interior de la burguesía, derivada de la gran recesión del 81-82, a través de la cual, sin embargo, se logró filtrar el descontento de las masas.
    7 - Sin embargo esta fortaleza política -la mantención del sojuzgamiento de las masas- se transforma en debilidad, los hechos lo han confirmado. La coherencia del bloque gobernante y el circo de unidad nacional que lo sustenta, tiene como base el resguardo irrestricto de la institucionalidad y modelo económico pinochetistas. Por ello, más allá del mermado discurso reformista que esgrimió Aylwin en sus inicios, este es absolutamente incapaz de dar solución a la más elemental de las reivindicaciones que levanten las masas.
    La alta concentración de capital que se inició durante lo dictadura pinochetista y el papel preponderante de los FFAA en el régimen, le dan a este un carácter pétreo, que no puede jugar a la demagogia con reformas y concesiones parciales del tipo bismarckista. Esta característica esencial del régimen permite signarlo como una DICTADURA CIVIL, con lo cual sólo pretendemos popularizar este importante concepto político que define en definitiva a la forma como la burguesía ejerce su dictadura de clase sobre el conjunto de los explotados. He aquí el punto débil de este régimen salido de las entrañas del triunfo histórico de la burguesía sobre el proletariado y las masas en el 73. Su subordinación al imperialismo es absoluta y en ella están involucrados hasta los huesos los aparatos de la DC, PS, PC, así, el enfrentamiento de las masas con el régimen capitalista -aunque lento y durísimo- se plantea en cada movilización las masas, las cuales lograrán ganar en radicalidad e impondrán sus intereses en la medida que se logre estructurar firmemente en ellas el partido obrero revolucionario.
    8 - Entendernos por régimen político una especial combinación de instituciones a través de las cuales y de un modo preponderante la burguesía, ejerce su dictadura sobre el proletariado y el conjunto de la nación oprimida, como simple correa de transmisión del imperialismo en una semicolonia.
    Así, mientras el año 71 la burguesía ejercía su dictadura cl través de los instituciones demo-burguesas, (especialmente mediante el inestable frente popular de la UP), al demostrar éstas su inutilidad dos años después, la burguesía y el imperialismo resuelven utilizar a las FFAA como últimas garantes del orden burgués, imponiendo un régimen policíaco militar como el de Pinochet. Tomando estos elementos, es indudable que en el actual régimen toman un papel preponderante las instituciones las instituciones identificadas formalmente con lo democracia burguesa. Decimos que sólo formalmente ya que en nuestro Chile semicolonial jamás ha existido un régimen de democracia burguesa, porque la burguesía criolla fue impotente y está imposibilitada históricamente paro realizar las tareas propios de una revolución democrático burguesa. Las tareas de esta revolución, por lo mismo, han pasado a incorporar la plataforma de lucha del proletariado el cual es el único capaz de resolver los problemas nacionales, mediante la Revolución proletaria que en nuestros tierras es nacional y social. Por lo expuesto definimos al régimen como semicolonial, y que asume un carácter de bonapartisrno "sui generis" al perseguir imponer los intereses del imperialismo, "arbitrando" entre las clases, sustentándose en un frente burgués de unidad nacional.
    9.- Si bien es cierto este régimen semicolonial sustentado en los partidos políticos burgueses y pro-burgueses (stalinismo) que posibilitan la unidad nacional, ello no significa que se trate de un todo monolítico y coherente en el que estén ausentes las contradicciones. En su interior cada institución, el Gobierno central, las FFAA, la Justicia, el Parlamento y los propios partidos, juegan un papel específico. Pero lo que ahora nos interesa es de qué forma siguen cumpliendo su función sostenedora del régimen burgués. Esto es muy importante ya que ayuda a ordenar las fuerzas para golpear a los explotadores y unir en ello a los explotados. La especial consideración de estos elementos, permite aprovechar las contradicciones existentes en el interior de la burguesía, no para apoyar a la facción "progresista" -como proclama la izquierda democratizante cuando hoy apoya el Gobierno frente al "pinochetismo"-, sino que para desplegar la política y el programa proletario frontalmente, clase contra clase, para derribar a la burguesía.
    10.- Adquieren, por lo expuesto, un lugar de primera magnitud la lucha por la imposición de las libertades democráticas. Ellas pueden catapultar la unidad de los luchas en curso, caracterizadas por la inmediatez de sus objetivos -cuestión propia de las fases de reflujo de la lucha de clases- para ser elevadas y proyectadas a su necesaria conclusión anticapitalista y proletaria. Indicamos especialmente la importancia de la reivindicación del derecho a huelga y sindicalización a escala nacional y por ramo de producción en forma irrestricta, el sueldo y pensión jubilatoria mínimas y reajustable de acuerdo a la canasta familiar, la escala móvil de horas de trabajo de forma de ser distribuidas entre la mano de obra disponible sin afectar el salario, la formación de tribunales populares (proletarios en alianza con sectores explotados urbanos y rurales) para el castigo a los genocidas, la liberación de los presos políticos y el aplastamiento de le represión; defensa política irrestricto de los minoras sociales oprimidas (por cuestión de orden nacional, sexual, etc.) y de derecho a expresión en todas sus manifestaciones. Estas cuestiones -que hemos señalado por la vía ejemplar- de orden democrático deben aparecer necesariamente ligadas transicionalmente a otras tareas de orden nacional y social, como la ruptura con el imperialismo, la destrucción de las FFAA y el armamento general de la población, la expropiación sin indemnización de los medios de producción a la burguesía y su control obrero, la planificación central de la economía y el monopolio del comercio exterior.
    LOS PARTIDOS POLÃTICOS Y SU FUNCIÓN SOSTENEDORA DEL RÉGIMEN.
    11.- Debido a su carácter de instituciones propias del juego parlamentario burgués, resulta concordante ordenarlos en función de los bloques electorales que han conforrnodo establemente desde 1989, y que en todo caso ha sido el agrupamiento que han tomado durante buena parte de este siglo
    La modalidad izquierda, centro y derecha, siguiendo el esquema formal de las democracias imperialistas de la Europa continental, da cuenta de las especiales características de la evolución política de los masas chilenas. En nuestro país, salvo el tibio intento Ibáñez, no han arraigado movimientos de corte nacionalista burgués, ello principalmente debido al temprano surgimiento del proletariado como clase decisiva en la escena política a través de las primeros organizaciones socialistas de América Latina, lo que impidió el protagonismo de los nacionalismos burgueses del corte MNR, peronismo, varguismo, etc. Ello no ha impedido que décadas de veneno electoralista de la socialdemocracia y del stalinismo, hayan surtido su efecto sobre las masas las que han recorrido una larga experiencia política EN LAS URNAS terreno en el cual la burguesía ha logrado reducir sus expresión política. El impacto permanente de las masas en el régimen, durante décadas ha ido articulando una especial conformación de los partidos, cuya mecánica opera come sigue.
    12 - La derecha tradicional en el bloque Renovación Nacional y Unión Demócrata Independiente. Este sector traduce en la actual coyuntura la crisis crónica de la derecha chilena la cual, incluso en los gloriosos días de Alessandri Palma, fue incapaz de construir un partido sólido capaz de expresar sus intereses de un modo directo ante los masas. Indicamos aquí que luego de la largo agonía del Partido Liberal y Conservador, el Partido Nacional logra vivir escasos diez años disolviéndose el 14 de Septiembre de 1973, ya que la Junta gorila de aquél entonces lo hizo inútil.
    Entendemos por "Derecha" a aquellos partidos de la burguesía que expresan de un modo directo los intereses de los explotadores y el imperialismo ante el proletariado y la nación oprimida. Esto lo hace la derecha desde arriba, sin intermediaciones, sin orientarse a penetrar en las masas, sino más bien orientándose a negociar directamente con ellas. En pocas palabras, la derecha busca suscribir pactos frente a las masas, y no inducirlos desde el interior de los movimientos sociales como lo hace por ejemplo el stalinismo, la socialdemocracia e incluso la democracia cristiana.
    Hacemos esta precisión ya que no creemos que la derecha, en relación a la izquierda o al centro político, represente a un sector específico de la burguesía, lo que nos conduciría a una noción de los partidos políticos como estancos u organizaciones de corte gremial. Esta referida ideología, acuñada por el stalinismo es la que sirve de base al frentepopulismo, nos enseña que mientras la derecha representa al imperialismo, a los grandes monopolios ligados a la minería, latifundio y banca, el centro por su parte representaría a la burguesía industrial, interesada en desarrollar el mercado interno y por tanto "progresista", antioligárquica" y "antiimperialista". Es necesario consignar que este raquitismo político, es consecuencia del temprano desarrollo de tendencias clasistas, que impidieron el desarrollo del nacionalismo burgués como anotáramos más arriba.
    13 - RN y la UDI expresan esta función propia de la derecha en el interior del régimen. Son herederos de la tradición derechista chilena y de su actual concreción, el pinochetismo al cual continúan allegados. Claro ejemplo de ello es que no han logrado (y no les interesa) llegar a ningún sector del movimiento de masas, teniendo presencia puramente electoral en la clase media acomodada y de sectores poblacionales ligados al lumpen, tipo UDI. Es más, este bloque desde su creación en 1987, ha vivido en querellas internas por la herencia del patrimonio político de Pinochet. Por lo mismo han sido incapaces de definir una línea de acción consistente en el interior de un régimen político que se sustenta contradictoriamente en el antipinochetismo como bandera oficial. Esta disputa y esta ubicación crítica en el interior del régimen los tiene sumidos en eternas divisiones, feroces luchas internas y escándalos de corrupción. Esto no obstante, no les impide, gracias al sistema binominal, aparecer como el segundo bloque electoral y como fuerza de equilibrio y "moderadora" el interior del Congreso, función como explicábamos, histórica. Un fenómeno nuevo lo configuran en el interior de la derecha, los José Piñera, FJ Errazuriz y otros fascistizantes que pretenden seguir la huella de Fujimori, Collor y otros "atípicos". En todo caso pareciera ser que se confirma lo regla de que en Chile no existe mayor espacio en el interior de las masas de los que ocupan los burgueses y pro-burgueses PDC, PS y PC.
    14.- La Concertación, núcleo de unidad nacional en torno al eje PDC y PS. Se trata del bloque gobernante, reúne y sintetiza los características generales del régimen. Proviene como alianza política del llamado grupo de los 24, formado en 1978 y que fue presidido en ese momento por el ex- Ministro de Justicia de Allende, Manuel Sanhueza. A este acuerdo le siguen en 1983 la Aliainza Democrática y la Asamblea de la Civilidad en 1986, las que expresan la continuidad política del mismo, proyecto imperialista. Sustentado por la DC y el PS-Altamirano, este bloque plantea una línea de unidad nacional: dar estabilidad al régimen de Pinochet, insuflándole la presencia de los partidos políticos y demás elementos parlamentaristas propios de la democracia burguesa. En este acuerdo no cabe sin embargo el stalinismo ya que lo impedía el fuerte anticomunismo norteamericano y lo imponía la necesidad -ya en ese entonces- de dejar una válvula de descompresión por la izquierda del régimen. La falta de esta "pata izquierda" del régimen es considerado por este bloque como uno de los antecedentes del desastre de la UP. Por ello se plantea la necesidad de fomentar el desarrollo de un cuarto referente político socialdemócrata y anticomunista, que relegue al pasado los viejos "tres tercios". Esta es la salida que finalmente logran desarrollar al alero del imperialismo, de aquí proviene la aureola democrática de que actualmente goza esta coalición.
    El haber conducido la transición que sacó a Pinochet, les permite hoy en día encaramarse en las principales organizaciones de masas como la CUT, principales federaciones obreras, organizaciones estudiantiles y la mayoría de los Colegios Profesionales. Sin embargo, este control no se concretiza en militancia en las bases. Este control es ejercido casi directamente por los partidos, de los cuales la burocracia es un simple apéndice y no goza del peso de la burocracia argentina, por ejemplo.
    15.- Encabeza este bloque la Democracia Cristiana, partido burgués nacido de las entrañas del Partido Conservador e impulsado por un movimiento político del imperialismo comandado por la Iglesia. Esta organización ha logrado primero penetrar en los sectores más atrasados de las masas campesinas y de la pequeña burguesía urbana para luego, gracias a la Dictadura militar, lograr ganar importantes espacios en los aparatos sindicales del proletariado industrial y minero.
    El Partido Socialista, por su parte, lleva a la Concertación su componente "popular" desempeñando el mismo papel que ha cumplido desde su fundación: practicar la colaboración de clases hablando a nombre de los obreros. Su actual "performance" de renovador no es tal, desde la izquierda (PC) se ha dicho que los socialistas se olvidaron del pueblo y ahora son un partido derechizante, que ha traicionado sus principios, llegando a la peregrina idea de que pelafustanes como los Palestro, Rivas y cía. representarían, ya con su, Movimiento de Recuperación Socialista o el reciente Partido Alternativa Socialista, un pasado revolucionario y proletario del PS, !!mentiras!!, el Partido Socialista ha jugado siempre el mismo papel -recordemos los antiobreros Frentes Populares y la propia UP- sólo que la actual coyuntura les permite un mayor espacio para maniobrar e inclusive para participar en tareas represivas como quedó demostrado en la investigación del caso Guzmán y en su papel protagónico en la formación de la Oficina de Seguridad Pública.
    16 - El PARTIDO COMUNISTA, a pesar de sus reiterados y fallidos intentos de conformar un amplio bloque "extra Concertación", para lograr entrar como elemento de peso en el régimen, se ha visto condenado a seguir mendigando un puestecito en la institucionalidad burguesa y sigue siendo considerado por la burguesía como anquilosado y sin futuro. Las versiones en orden a la eventual incorporación del PC en la lista parlamentaria de la Concertación, más allá de si fructifique o no, representa la continuidad con la política que han llevado adelante durante estos años, el ser la pata izquierda del plan imperialista.
    Sin perjuicio de ello, el PC juega un papel importante como agente desmovilizador en conflictos gremiales de importancia (Salud, Profesores), sectores en los cuales aún conserva cierto peso a través de burócratas sindicales "gremialistas" los cuales no se dignan a aparecer ante las bases como comunistas, lo que los hace fuertes a la hora de desmovilizar y boicotear las luchas, pero extraordinariamente débil a la hora de conducir.
    Su papel cortrarrevolucionario en el desarrollo de la conciencia política de los explotados, lo analizaremos más adelante al ver el problema de la dirección revolucionaria. Por ahora sólo nos baste señalar que recientemente el PC ha declarado formalmente que ha dejado de ser un partido de la clase obrera., para asumir la representación de los pequeños y medianos empresarios, una especie criolla de Kuomingtang. Esto es el resultado de su orientación política democratizante de "Revolución Democrática", de profundización democrática, la que acumulando fracasos le exige subordinarse más y más a los dictados de la política imperialista.
    IV.- EL MODELO ECONÓMICO BASADO EN LA SUPEREXPLOTACIÓN, PPOFUNDIZA LA ENTREGA DE LA BURGUESíA CHILENA AL IMPERIALISMO.
    17 - La Dictadura de Pinochet, aprovechando el enorme terreno ganado a las masas con el Golpe del 73, operó una profunda transformación en nuestra economía en favor de las grandes compañías transnacionales y del imperialismo, ratificando nuestra concepción de la absoluta inviabilidad del desarrollo pleno del capitalismo en nuestro país, y del probado e irrestricto sometimiento de la parasitaria burguesía nacional al imperialismo.
    Estas transformaciones han importado una colosal concentración de capital, en manos de cuatro grupos económicos (Luksic, Matte, Angelini y Yaruzseck),que actúan como filiales de las transnacionales y que tras la dura recesión de los años 82-83 formaron los principales conglomerados exportadores y se apoderaron a través de la capitalización de la deuda externa, de parte importante de los empresas y servicios del Estado. Estos verdaderos oligopolios, han materializado la transnacionalización de nuestra economía saqueando el mercado interno merced una brutal superexplotación de la fuerza de trabajo. El sostenido crecimiento del PGB en esta última década es de las más importantes en la historia del país, no obstante lo cual lo participación del salario en la renta nacional ha retrocedido en más de treinta años. Por ello esta expansión económica se cimienta en la superexplotación de la fuerza de trabajo y en la destrucción del ya raquítico mercado interno. La nuestra es una típica economía capítatista atrasada y semicolonial, que mediante cuatro áreas extractivos (forestal, pesca, minería y agro-industria) y el área servicios, busco el aumento de los exportaciones para solventar los requerimientos de la moribunda industria imperialista. Expresamente el modelo impuesto por el imperialismo a la burguesía chilena, es el de los "tigres" asiáticos, este modelo significa aumentar el sometimiento al imperialismo y estrangular a nuestra nación en el hambre y en el atraso. Es este modelo el que hace cosa de meses ha comenzado a desmoronarse estrepitosamente con la caída de la economía coreana (quiebres de Kía y Samsung) arrastrando al conjunto del sudeste asiático, haciendo con ello tambalear a Japón y por su intermedio al conjunto de la economía mundial. Es el inicio de la caída del "Muro†del capitalismo, es el desplome del paradigma de la postmodernidad.
    18.- La ofensiva imperialista busca barrer con los aranceles aduaneros y saquear a las
    economías de sus semicolonias. Esto supone la masiva destrucción de las fuerzas productivas y la virtual absorción de los burguesías criollas por los grandes consorcios transnacionales, esto supone una acentuación cuantitativa de la sumisión de la burguesía chilena al imperialismo, pero pensamos que la categoría de "recolonización" resulta excesiva toda vez que la subsistencia del Estado nacional aparece como un elemento distintivo y hasta necesario para el equilibrio que requiere el plan imperialista.
    A partir de estos bases sostenemos que los planes de integración económica del tipo NAFTA O MERCOSUR, representan medidas antinacionales que golpearán aún más a la clase obrera ya que su aplicación presupone un conjunto de requisitos. En primer lugar, concluir íntegramente el proceso de privatizaciones, lo que incluye a la gran minería del cobre (proceso en marcha con la llamado modernización de CODELCO), a la salud y a la educación, a la primera de las cuales se les pretende reducir al área preventiva y a la segunda que se pretende transformar en mera cacpacitación para las grandes masas mediante la llamada descentralización curricular y el apoderamiento de las escuelas por las empresas aledañas. En segundo orden, y para garantizar el más absoluto vasallaje al imperio, se busca desmontar el tradicional aparato militar de masas sustentado en la conscripción regular por una fuerza mercenaria, "profesional" y de rápido movimiento para servir los requerimientos bélicos del imperialismo, cuestión que se liga a la privatización de la principal fuente de recursos de las FFAA chilenas, CODELCO.
    19 - Debemos consignar, que la masiva presencia de compañías transnacionales evidencia un amalgama de capitales de diversas latitudes, que si bien estén hegemonizadas por el gran capital yanqui, introduce en nuestra economía la guerra comercial sostenida entre las grandes potencias. Reconocemos aquí uno de los principales elementos que caracterizaron la aplicación del plan imperialista en nuestras latitudes además de suponer el aplastamiento y sumisión nacionales, ser el fruto necesario de un pacto con los capitales europeos y japoneses presentes en estas australes tierras. La crisis interburguesa en Chile tendrá como motor -además de la resistencia inútil de facciones burguesas en decadencia- los choques entre los bloques imperialistas. De agudizarse esta tendencia no podemos descartar el intento de aplicación de otros medidas por otras facciones imperialistas, ello sí de la mano de una abierta conflagración bélica interiimperialista.
    V.- SOBRE LA ACCION DIRECTA, LA LUCHA INSURRECCIONAL Y SU PROYECCIÓN EN LA CRISIS DE LAS FFAA.
    20 - Como marxistas excluimos por principio la pacífica y gradual transformación de la sociedad capitalista en socialista, no existen por tanto posibilidades de acomodar las relaciones de producción imperantes a las necesidades de la humanidad. Es imperioso destruir estas relaciones de producción mediante el uso de la violencia revolucionaria. Esta violencia, expresión política de la presión de las fuerzas productivas por liberarse de la propiedad privada de los medios de producción, se expresa mediante la acción directa de las masas y se consuma en la lucha armada e insurreccional de las mismas contra el Estado burgués.
    La experiencia histórica de nuestra clase y de las masas oprimidas ha revelado que es el proletariado -a partir de sus propios métodos de lucha cimentados en la acción directa quien ha logrado definir los contornos de estas acciones imponiéndoles la impronta multitudinaria de sus luchas. Es importante consignar que debido al pesado lastre de los partidos obreros democratizantes, persiste abrumadoramente en las masas el parlamentarismo en el cual durante este siglo ha realizado el grueso de su experiencia política la clase obrera. Este factor actúa de un modo dominante en el retardo de la formación de la conciencia política del proletariado.
    Esto realidad nos obliga a participar de esta experiencia de las mascas para ayudarlas a destruir sus ilusiones en el parlamento, las elecciones y la democracia burguesa en su conjunto. Iremos, entonces, a participar en las elecciones en que tienen puesta su atención los masas para exponerles nuestro programa revolucionario y convocarlas a echar abajo con la acción directa de las masas- la institucionalidad de los explotadores.
    Finalmente, debemos señalar que el parlamentarismo de las masas, su ilusión en la democracia burguesa, además de la repercusión en el retraso en la formación de la conciencia política del proletariado (la construcción de su propio programa y partido), ha incidido también en la radicalidad de las acciones de las mismas masas. Desde los años veinte, de un modo más marcado, la historia del movimiento obrero y de masas desconoce grandes alzamientos insurreccionales que hayan logrado desbaratar –así sea transitoriamente- el Estado y el aparato militar. Nuestra historia desconoce movimientos como los de Bolivia el 52 o Nicaragua el 79, así como tampoco hay registro de Guerra Civil. En definitiva, el contacto de las masas con las armas ha sido accidental, parcial y de corto aliento. Ello no ha impedido que en determinados periodos (1931 en Concepción, 1973 en Viña del Mar) la clase obrera haya logrado quebrar parcialmente a las FFAA -especialmente a la Marina- y, si estas tendencias no lograron desarrollarse se debe a la tradición pacifista y a veces ultraizquierdista, pero siempre desmovilizadora y colaboracionista de clases del stalinismo y la socialdemocracia. Corresponde a los revolucionarios ayudar a que las masas asimilen críticamente estas altas experiencias de sus propias luchas, pero irnpulsar sobre estos cimientos su embestida revolucionaria sobre el régimen capitalista.
    21.- La lucha de clases, el choque de clases antagónicas dentro de la sociedad, la lucha de las fuerzas productivas por libertarse de relaciones de producción que se han vuelto reaccionarias, constituyen el motor de le historia la que avanza críticamente en medio de revoluciones.
    Sin embargo, en el interior de este proceso, los explotados dicen su palabra mediante la acción directa. Entendemos por tal a todo movimiento en que las masas toman en sus propias manos la lucha por imposición de sus intereses y reivindicaciones, pasando por encima de la legalidad y las instituciones burguesas. Se trate de un accionar que tiene por sujeto a las masas y que persigue la imposición directa, violenta, de sus intereses. Hay acción directa, por tanto, aún sin partido revolucionario por cuanto ella emana la más de las veces de un modo espontáneo, sin que en ello intervenga una mayor maduración política. Hay acción directa sin partido, pero no al revés, por cuanto es sólo e través da la intervención en la acción directa de las masas que el partido revolucionario podrá construirse, a condición de que busque forjar en dicha intervención el programa de! Proletariado. En consecuencia la acción directa, la multitudinaria fuerza de las masas en su lucha, constituye el hábitat de todo revolucionario, el suelo en el que germinará el partido revolucionario, el único camino que conecta o las masas con su programa y con la revolución, es el camino que comienza con caceroleos, brazos caídos, marchas, huelgas, pasando a paros, piquetes, soviets y encontrando su máxima expresión en la insurrección. Salvo excepcionalidades históricas, la acción directa en gran medida tiene lugar con independencia de la voluntad del partido, sin embargo la única posibilidad de que esta se proyecte hacia la concientización de la clase radica en le insustituible y abnegada rnilitancia de los revolucionarios.
    22.- El punto más alto que conoce la historia de la lucha de clases en Chile, se gesta a partir de Octubre de 1972, siendo aplastado por el golpe del 73. Este punto la constituyen los Cordones Industriales, los cuales nacieron como embriones de doble poder que, sobrepasando los estrechos límites de la Unidad popular, alcanzaron un carácter de organización permanente de lucha. Decimos que fueran embriones ya que no lograron consumar la histórica tarea pare la cual fueran instintivamente creados, ello ya por el efecto propia de falta del partido obrero revolucionario, estos Cordones no fueron capaces de llevar por sí solos a la clase obrera al poder. Este hecho se yergue como un mentís a todo tipo de espontaneísmo y antipartidismo.
    Sin embarco los Cordones, por sus funciones aglutinadoras del proletariado industrial, que permitieron en algunos casos que se ejerciera el control obrero de lo producción, se levantaron objetivamente como una muralla infranqueable para el reformismo de todo pelaje. De ahí que no sólo los partidos de la UP, sino que hasta el foquista MIR acusaban a los Cordones como enemigos de la "vía chilena al socialismoâ€, por hacer paralelismo a la podrida burocracia de la CUT.
    Sostenemos que a través de los Cordones Industriales era posible que la clase obrera -dotada de su partido-prcgrama instaurara su gobierno de dictadura proletaria sobre las cenizas del Estado burgués y de la propia UP. Decimos esto por cuanto estos organismos eran visualizados por el proletariado como instrumentos que vía acción directa (asamblea permanente, piquetes, algunas milicias armadas) materializaron las más urgentes necesidades no sólo de los trabajadores sino que de el conjunto de la población. Los cordones materializaban la ocupación de las fábricas, el funcionamiento de los servicios públicos, abastecimiento, transporte, etc.. Por esto constituían los Cordones un referente político obligado para la vanguardia. Por estas funciones que amenazaban directamente la existencia del Estado burgués, quienes militaban en estas organismos fueron salvajemente masacrados por la reacción pinochetista y virtualmente exterminados. El rearme político de la vanguardia pasa por la asimilación de esta valiosa experiencia y su proyección en el terreno programático.

    23 - La generación de estos órganos embrionarios de doble poder, deja a las claras el grado de radicalidad que alcanzaron en aquel entonces las masas. Hubiera sido necesaria la intervención del ausente partido revolucionario para que estos cordones se transformaran en verdaderos órganos de doble poder, tal y como si ocurrió con las Soviets de la Rusia del 17 y como comenzó a gestarse en Bolivia el 71 con la Asamblea Popular. Lo que es seguro es que le formación de los órganos de doble poder en Chile pasa por la asimilación de la experiencia de los Cordones.
    La existencia de órganos de doble poder es no sólo una condición insustituible para que el proletariado tome el poder -junto a la existencia del partido- único canal a través del cual el partido revolucionario puede ejercer su liderazgo sobre las masas y conducirlas. El partido puede llegar a ejercer una gran influencia sobre los masas, llegar incluso o ser determinantes en la cultura de un país - como es el caso del POP boliviano-, pero a este partido le será imposible dirigir, ser la conducción física de las masas si las propias masas no generan sus propios órganos de doble poder. En este punto el partido debe estar muy atento o la actividad real de las masas, o su estado de ánimo, o su voluntad colectiva, para estimular el desarrollo de los órganos de doble poder combatiendo en este terreno todo fetichismo en el terreno organizativo.
    24.- El enfrentamiento entre las clases, agudizado en su máxima expresión por el accionar del partido revolucionario, conducirá a la insurrección, que es el momento en que lo política de la clase se traduce en el armamento de las masas y embiste así al aparato militar de la burguesía. Esta lucha tiene dos aspectos, uno es el propio armamento de las masas y el otro es lo lucha por ganarse a sectores de las propias FFAA burguesas y así apoderarse de sus arsenales, fracturándolas. En nuestro país, las FFAA, pilar fundamental de todo régimen de clase, tienen características que las hacen distinguirse de las restantes en América Latina. En primer lugar se trata de una de las ultimas FFAA de masas, sustentadas en la conscripción regular y en la que se busca formar ideológicamente a los jóvenes explotados. En segundo lugar, las FFAA chilenas son las únicas que pueden exhibir una impecable coherencia ideológica y espíritu de casta, cuestión que las lleva a levantar la geopolítica como bandera a la hora de señalar que están llamadas a preservar la unidad nacional y a defender los intereses económicos del país allí donde éstos se encuentren, sosteniendo la concepción de “frontera móvilâ€.
    25.- A partir de 1973, la violenta reacción a la notable ofensiva obrera y de masas conduce a éstas bajo la dictadura pinochetista a un extraordinario desarrollo. Las FFAA (especialmente el Ejército), se apoderaron por una ley secreta del 10% de los ventas de CODELCO, lo que da uno de los presupuestos más elevados de América Latina y las constituyen en una de las más numerosas y mejor equipadas. En torno a este extraordinario presupuesto se desarrolla un complejo militar industrial que contempla armamento ligero y pesado. Esto lleva a las FFAA chilenas a establecer un estrecho contacto financiero e ideológico con las FFAA brasileñas. Contradictoriamente, este desarrollo que permitió salvar el capitalismo en su momento, hoy constituye un elemento de inestabilidad por aparecer a contrapelo de la tendencia a desmontar las FFAA de las semicolonias. De ahí que lo crisis que atraviesa a las FFAA es precisamente consecuencia, del proyecto imperialista, que busca transformarlos en una ágil y disciplinada fuerza de elite, profesionalizada y mercenaria (tipo Guardia Civil somocista). La vieja historia de la contrarrevolución devorando a sus hijos.
    26.- No pretendemos decir con esto que sea una tarea antiimperialista el defender los FFAA de Pinochet, ni que éste último pudiera jugar un rol beligerante frente al imperialismo. Queremos puntualizar las particularidades del aparato militar burgués para destruirlo o en todo caso potenciar un trabajo político que mine su capacidad de fuego. Es imprescindible realizar un sistemático trabajo político de penetración en los FFAA -contra la tradición del stalinismo criollo que se excusa de esta tarea so pretexto de caracterizarlas corno impermeabilizadas por el fascismo- con la finalidad de que sea la política del proletariado la que potencie la actual crisis de las FFAA, guiándola a la ruptura de la verticalidad del mando y a la subversión (reivindicando su derecho a sindicalización, trato digno, libertad de expresión, etc.). Esta actividad es consustancial con el armamento de las masas las cuales encontrarán aquí su principal arsenal, a condición de que el partido revolucionario que encabeza la insurrección sea capaz de plantear correctamente el problema militar, esto es, buscando, conforme al avance y desarrollo de su movilización la masificación, radicalización de los métodos de lucha para derrocar a la burguesía del poder.
    VI.- PROLONGADO REFLUJO DEL MOVIMIENTO OBRERO Y DE MASAS. EL PAPEL CONTRARREVOLUCIONARIO DEL STALINISMO. LA AGUDIZACIÓN DE LA CRISIS DE DIRECCIÓN.
    27.- El movimiento obrero chileno, desempeñó un papel fundamental en América Latina. Las primeras organizaciones obreras y partidos políticos que se reivindicaran socialistas y marxistas tienen lugar en nuestro país. Este papel de vanguardia política llegó hasta los años treinta, siendo el último de sus frutos la formación de una organización oposicionista al stalinismo, la Izquierda Comunista, de gran influencia en Chile como en el trotskismo latinoamericano. En esta última organización terminó su formación en el marxismo, José Aguirre Gainsborg, fundador del POR boliviano.
    La formación de las Mancomunales, de las Ligas Obreras y de las Organizaciones de Resistencia, luego de las Federaciones Obreras, en el plano sindical y de masas; así como del Partido Obrero Socialista, que diera nacimiento al Partido Comunista en 1922, en la arena partidaria, son hechos que dan cuenta de un movimiento extraordinariamente vivo y combativo que encuentra en Luis Emilio Recabarren a uno de sus más preclaros activistas y organizadores. Sin embargo, aún en este período no podemos encontrar en el movimiento obrero de nuestro país la genuina expresión política del proletariado, su partido-programa.
    Si observamos nuestra historia desde esta óptica, debemos señalar con todo claridad que el legado que nos dejó Recabarren desde el punto de vista de la construcción partidario y de la elaboración programática es extraordinariamente pobre. En sus orígenes el movimiento obrero chileno puede ser caracterizado como un gigante con cabeza de enano. Más allá de las gigantescas federaciones obreras, de sus partidos con una enorme penetración en las masas, de sus acciones heroicas y de la precocidad impresionante de nuestro proletariado, no encontramos nada desde el punto de vista de la elaboración programática marxista. Los propios escritos de Recabarren están teñidos de una ingenuidad rayano a veces con un moralismo de raigambre religiosa y otras directamente con el democratismo.
    Es cierto que la labor organizativa y agitativa de Recabarren ha sido deformada hasta la monstruosidad por el stalinismo, se ha pretendido hacer de él una especie de "apóstol de los pobres", negándose el carácter clasista de su extraordinaria labor organizativa. Pero el esclarecimiento de la verdad histórica no puede llevarnos a hacer de Recabarren el marxista que no fue. Nos parece que esta última deformación "de izquierda" de Recabarren, resulta doblemente venenosa por cuanto impide valorar con justeza su contribución al desarrollo del movimiento obrero y nos pasa de contrabando las desviaciones democratizantes y sindicaleras de este dirigente obrero.
    La comprensión científica de la historia del movimiento obrero nos exige ser rigurosos en esta cuestión, pues en sus orígenes esta historia nos indica en ciernes lo que más tarde serían sus desviaciones y deformaciones que han marcado su evolución a lo largo del siglo XX hasta nuestros días. Hablar sueltos de cuerpo "del pasado revolucionarios de nuestro proletariado, del carácter "marxista" del POS y de Recabarren, es negarse cl comprender las verdades históricas que como revolucionarios estamos llamados a transformar y al mismo tiempo, constituye una concesión oportunista a las debilidades de nuestro clase obrera.

    28.- Con todos sus debilidades y limitaciones, en el período que corre con posterioridad a la Guerra del Pacifico hasta mediados de los años veinte, la clase obrera chilena protagonizó grandes acciones, signadas todas por el gran desarrollo de sus organizaciones y de su propia prensa. En este período instintivamente, el proletariado cambió la fisonomía de la lucha de clases en Chile y la acción directa, las huelgas masivas, el enfrentamiento con las FFAA, el sabotaje, pasaron a incorporarse a la experiencia de las masas. En este período, por sobre todo la vigorosa acción directa puso a raya a la burguesía la que debió recurrir en reiterados oportunidades a la masacre para intentar doblegar a los explotados. La desconfianza en la democracia y en la legalidad burguesas era muy profunda, lo que potenciaba el enfrentamiento de las masas con el Estado. Este clima político marcado por la presencia de un proletariado minero muy concentrado y una burguesía en crisis, facilitó la temprana penetración del socialismo y el anarcosindicalismo provenientes de Europa. Expresión más alta de este proceso lo constituye el nacimiento del Partido Comunista, sección chilena de la III lnterncicional de Lenin y Trotsky.
    Desmontar estas conquistas en la formación de la conciencia política de los explotados, destruir el PC nacido en las aguerridas salitreras y arrastrar a las masas a la colaboración de clases y al democratismo, constituye el principal crimen político del stalinismo criollo. A partir de Lafferte, con la stalinización del PC y la III Internacional, las masas comienzan a batirse en retirada y a enrielarse en el electoralismo cimentando profundas ilusiones en la legalidad y democracia burguesas.
    Este retroceso en el terreno político, no impidió que las masas siguieran protagonizando movilizaciones de gran envergadura, llevando la iniciativa y presionando al régimen burgués en un ascenso sostenido que culmina en 1973. Sin embargo, en todo este proceso el stalinismo y el surgimiento del Partido Socialista, logran hacer girar todo esta experiencia de las masas en torno al frentepopulismo. Efectivamente, las masas jalonando sostenidamente una terca y ascendente lucha, fueron traicionados una y otra vez sacrificándose en el altar de la “democracia†burguesa sus intereses. Pero es durante la Unidad Popular que estas traiciones conducen a una sangrienta derrota histórica, que marca -al igual que para España su Guerra Civil- un antes y un después en nuestra historia.
    29.- La UP fue la expresión más acabada de la política general de Frente Popular con que el PC y el PS venían conteniendo el ascenso de masas desde los años treinta. Conformada por una alianza de partidos obreros (PC, PS) y burgueses (Radicales, Izquierda Cristiana, MAPU, etc. ) fue la expresión más nítida de la crisis, política que vivía el país. De un lado reflejaba la falta de una dirección política de los explotados, de su propia conciencia de clase expresada como partido político, de otro lado reflejaba la profunda crisis en que estaba sumida la burguesía, la que en definitiva no tuvo otro camino que potenciar a la UP con la finalidad de contener el accionar de las masas. Para la burguesía la UP constituía la antesala necesaria para doblegar a las masas e imponer un golpe fascista; para las masas, la figura de Allende y la UP representaban sus largos anhelos de redención social y nacional.
    Existe en consecuencia un hilo de continuidad entre la UP y el Golpe Militar, ambos representan políticas burguesas. La UP como todo Frente Popular, expresó la más extrema crisis que haya vivido la burguesía chilena, pero ante todo era una política de la burguesía y no del proletariado. La suscripción del Pacto de Garantías Constitucionales con que la DC condicionó su apoyo a Allende en el Parlamento a efectos resultar electo (no obtuvo la mayoría absoluta), sintetiza esta cuestión. Con el mencionado Pacto la UP se compromete a velar por el respeto de la propiedad privada, a mantener cohesionada a las FFAA y a reprimir cualquier intento de las masas por violar estos principios, ya sea mediante la ocupación de fábricas o mediante su propio armamento. Pero las masas fueron mucho más allá y sobrepasaron con creces los estrechos márgenes que pretendía imponerles Allende, baste señalar que el programa de la UP planteaba la nacionalización de no más de 40 empresas monopólicas y al asumir Allende los obreros habían ocupado más de 200 fábricas.
    Sobrepasada la UP ésta buscó apoyo de la burguesía y de la burocracia sindical para frenar a las masas. En Francia el año 72, Allende reitera su absoluta defensa al orden burgués (de su democracia) y rechaza explícitamente la posibilidad de que se instaure en Chile la Dictadura del Proletariado; este mismo año la UP dicta la Ley de Control de Armas lo que le daba facultades a las FFAA para reprimir y desarmar a las milicias y grupos armados que habían sido creados por las masas en sus luchas, en cierta medida el Golpe comienza con esta ley que según señaló en esos días fue firmada por Allende “por errorâ€. Esta política de la UP , dio un respiro y permitió a la burguesía cohesionarse para preparar la salida fascista, es así como en Octubre del 72 realizan el llamado llamado Paro Patronal. Sin embargo, este accionar de la reacción despertó mayores fuerzas en las masas, en respuesta a este paro crean los Cordones Industriales. La respuesta a su vez de los partidos de la UP fue catalogar a estos Cordones como ultraizquierdistas y de pretender quebrar a la CUT.
    Esta política de concesiones permanentes a la burguesía, que por el efecto de la presión de las masas parecía errática revelaba que la UP no pretendió salirse ni un milímetro capitalismo y que todo lo que pretendía hacer era contener dentro de los marcos burgueses el extraordinario desarrollo de las luchas de las masas. Así, si los obreros ocupaban fábricas, era la UP lo que designaba un interventor del Estado que tenia por misión contener bajo la tutela del estado burgués no sólo a la empresa sino que a los propios trabajadores. Lo mismo se puede señalar respecto de lo Nacionalización del Cobre, la UP anticipó a aquello que los propios mineros estaban a los puertas de consumar con sus propias manos -el control obrero y la expulsión de las compañías imperialistas (esto explica que la nacionalización del cobre se haya votado por unanimidad en el Parlamento).
    30.- La UP en definitiva no fue más que un gobierno burgués, sustentado en un Frente Popular, y como tal se empeñó mientras existió en disciplinar a las masas a la legalidad burguesa. Las acciones heroicas protagonizadas por obreros, campesinos y explotados general no encontraban, bajo la conducción del “compañero Presidenteâ€, otra proyección que las elecciones. Así, mientras la oposición conspiraba abiertamente y realizaban una campaña de sedición paro dar un Golpe Militar que barriera con los trabajadores, en Julio del 73, el Sec. Gral. del PC Luis Corvalán levantaba las manos diciendo “no a la Guerra y se preparaba para ganar la mayoría parlamentaria en los elecciones del '76. La historia demostrado que cuando se trata de traicionar la estupidez no tiene límites.
    De esta forma el 11 de Septiembre de 1973, la reacción se encontrará con un movimiento obrero desmoralizado, incapaz de ofrecer resistencia alguno al Golpe militar. Allende, quien condujo al proletariado a la derrota, mientras los Hawker Hunter de la FACH bombardeaban los Cordones Industriales y las poblaciones, muere jurando lealtad a la Constitución y legalidad burguesas. Allende al morir, cumple -por última vez- con el deber de decirles a los trabajadores que confíen en la democracia burguesa y que esperen la masacre pasivamente en sus lugares de trabajo. A contar de ese día se comenzaron a escribir las páginas más negras de la historia de la clase obrera chilena. Más de 30.000 luchadores -toda una generación- caen masacrados a manos de la contrarrevolución sumiendo al proletariado en la más profunda derrota de su historia. Esto no habría sido posible sin la política capituladora de la UP, su concepción frentepopulista constituyó en ese momento el último resguardo del orden capitalista antes del Golpe Militar.
    A partir de esta experiencia, un río de sangre separa al stalinismo y a la socialdemocracia chilena de los masas. El Golpe del 73 probó a fuego el carácter contrarrevolucionario de aquellas direcciones colaboracionistas, por lo que su asimilación progragmática debe servir de punto de partida para lo asimilación y la crítica del electoralismo y del frentepopulismo desde una posición proletaria y antiimperialista .
    31.- Pasarán diez años antes de que las masas comiencen a rearmarse y a resistir activamente la ofensiva burguesa. Efectivamente, a partir de 1983 las masas entran nuevamente en acción con paros sectoriales, protestas nacionales, cacerolazos, barricadas en las poblaciones, etc.. Es aquí donde el aplastamiento y desorganización del proletariado tomo especial peso, ya que las luchas protagonizadas por una vanguardia fundamentalmente universitaria y conducida por direcciones burguesas y proburguesas no logra proyectarse más allá de una postura democratizante sintetizada en la política que contraponía democracia versus dictadura. El proletariado no logró imponer el proceso ni sus métodos de lucha, ni su estrategia, debido esto último a la falta de una dirección revolucionaria. La clase obrera no logró en definitiva acaudillar esta fase de movilizaciones, lo que ocasionó que la vanguardia pequeñoburguesa (inclusive aquella nucleada en torno al foquismo del tipo FPMR, MIR, Lautaro, etc.), sucumbiera presa de la política imperialista de “transición pacífica a la democracia" y fuera sometida al férreo control de la Alianza democrática (AD) y del Movimiento Democrático Popular (MDP). Luego de grandes movilizaciones (30 de Octubre de 1984, 5 y 6 de Julio del 86), el atentado a Pinochet por un lado y por otro la decisiva intervención de la Iglesia Católica (visita del Papa en Abril del 87), dieron cuerpo a una gigantesca maniobra que logró neutralizar el papel de la vanguardia y maniatar a la clase obrera. Mediante esto maniobra se logró formar un gran acuerdo de unidad nacional (Asamblea de la Civilidad), que ponía la vista en el Plebiscito del ´88 y las elecciones del '89. La situación política fue "descomprimida" y las masas entran en un nuevo reflujo que persiste hasta nuestros días gracias a que se impuso la línea del conjunto de la burguesía, los partidos políticos, (desde la ultraderechista UDI al PC), la raquítica burocracia sindical y las FFAA, incluido el propio Pinochet.
    32.- Este proceso explica la actual fase de la lucha de clases en Chile, que de una forma predominante es la pequeñoburquesía la que sigue ocupando un primer lugar en las luchas en curso (Profesores, Salud, Estatales). Sin embargo, destaca de forma incipiente, un generalizado y casi clandestino proceso de reorganización de las bases obreras industriales y son los bastiones del proletariado, los mineros del cobre y hasta este ala del carbón, quienes señalan el camino con acciones huelguísticas de importancia (huelgas, cortes de caminos, ocupación de los minerales, en Late). El carácter atrasado de la formación social capitalista chilena es un elemento -que sumado a la crisis de dirección- potencia las características de las luchas hoy dispersas. Según el último censo (92) más de la mitad de la fuerza de trabajo corresponde a la moderna clase media (sector terciario y de servicios), poco más de un 15% trabaja en el campo y sólo un cuarto corresponde al proletariado, siendo un 10% de trabajadores de la Construcción (con fuertes rasgos artesanales), 13% del proletariado fabril y sólo un 2% de mineros, sector clave por su relevancia económica y política debido a su altísima concentración. Estos elementos nos ayudan a proyectar la mecánica que ha de adoptar la lucha de clases en Chile. El carácter minoritario de nuestro proletariado nos obliga a plantear la necesidad de estructurar el Frente Unico Antiimperialista, única palanca a través de la cual la clase obrera podrá efectivizar su papel de caudillo nacional.
    33.- Finalmente, creemos imprescindible puntualizar que la crisis de dirección no impide a las masas salir al combate. Las clases sociales salen al enfrentamiento como resultado de la ley ciega que determina su enfrentamiento, que no es otra cosa que la contradicción entre las pletóricas fuerzas productivas y las arcaicas relaciones de producción capitalistas. En estas luchas incluso pueden obtener importantes victorias. De ahí que resulta errónea la afirmación fácil de que los masas no logran salir a la lucha o unificarse en el combate, por no existir una dirección revolucionaria. Este afirmación es más bien fruto de la desesperación de revolucionarios que, como nosotros, hemos soportado casi una década de reflujo, de fortalecimiento de los ilusiones electorales de las masas y de aislamiento, pero es enteramente extraña al marxismo y rebela incomprensión respecto del papel de la dirección revolucionaria. Cuando Trotsky planteaba que la crisis de la humanidad es la crisis de dirección revolucionaria, se refería en toda profundidad no a que la lucha de clases se detendría hasta que se construya el partido revolucionario, sino a que sólo mediante la, estructuración de una dirección revolucionaria podría el proletariado acceder al poder, arrasar con la burguesía, poner fin a la desintegración de la sociedad mundial y liberar las fuerzas productivas mediante la instauración del comunismo. La revolución proletaria será el resultado del accionar consciente de los propios explotados, expresado en su partido y programa, o no habrá revolución.
    VII.- LAS TAREAS DE LA DICTADURA DEL PROLETARIADO Y LA CONSTRUCCION DE LA SECCION CHILENA DE LA IV INTERNACIONAL.
    34.- Nuestra finalidad estratégica la revolución y dictadura proletarias, moldea y define no sólo nuestros métodos y tácticas sino que el tipo y régimen de partido que propugnamos. La Dictadura del Proletariado lo es para la minoría burguesa, y constituye democracia obrera para los mayorías explotadas y oprimidas. Su imposición no será el fruto ni de elecciones ni de concesiones graciosas por porte de la burguesía, ella se impondrá como resultado de la violencia revolucionaria, de una insurrección armada triunfante. Se trata de un régimen cimentado en las organizaciones de poder del proletariado, conductoras de las masas oprimidas y explotadas del campo (campesinado) y la ciudad (moderna clase media). Por lo mismo será un régimen transitorio que buscará proyectarse sobre las fronteras nacionales hacia la palestra internacional para impulsar la Revolución Socialista Mundial, apoyándose para ello en la reconstrucción de la IV Internacional. Sólo sobre estas bases el Estado tenderá paulatinamente a desaparecer en la medida que sean superados las diferencias económico sociales y las mismas clases, dando paso a una sociedad sin clases, el comunismo.
    35.- Las tareas de este gobierno de dictadura proletaria en nuestro país, conforme a la tesis de la revolución permanente sintetizada en el Programa de Transición, comienzan por el cumplimiento, de las más elementales tareas propias de los caducas revoluciones burguesas (caducas históricamente por la absoluta sumisión de la burguesía al imperialismo), como son la liberación e independencia nacional para proyectarse combinadamente a la realización de tareas propiamente socialistas. Estas últimas consumarán y darán contenido a las primeras, mediante la expropiación y estatización (sin indemnización alguna) bajo control obrero de los medios de producción y del latifundio. Ello supondrá necesariamente el monopolio del comercio exterior y la planificación central de la economía sirviendo ésta a las acuciantes necesidades de las masas.
    Medidas de esta naturaleza impactarán decisivamente en la lucha de clases mundial, en un primer momento se observarán dos fenómenos. El primero: la clase obrera mundial encontrará una vía para resolver su crisis de dirección, potenciándose políticamente la Reconstrucción de la IV Internacional como dirección revolucionaria del proletariado mundial. Este no será un proceso instantáneo, ya que la construcción de secciones de la IV a escala mundial habrá de seguir el curso que le impongan les particularidades nacionales, pero la estructuración de partidos-programas de la IV serán favorecidas por una corriente mundial impulsada por el Estado Obrero chileno. El segundo: la burguesía y el imperialismo internacional comenzarán a combatir interna y externamente el nuevo régimen proletario, buscando bases sociales de apoyo en el país, para darle organicidad a la reacción y en último término crear las condiciones para una invasión militar, esto deberá ser contestado por nuestro gobierno tensando al máximo nuestras fuerzas para lograr el más rápido ascenso económico del país, lo que posibilitará ampliar la base de apoyo del Gobierno revolucionario, social y militarmente. El éxito de esta segundo tarea está condicionada por la mayor menor capacidad que tengamos pera impulsar la maduración de la revolución proletaria mundial, ello reconstruyendo la IV. La lucha anticapitalista no culmina con la toma del poder en un país, sólo se potencia y extiende desde un nivel superior.
    36.- Para ejercer su propia Dictadura nuestro minoritario proletariado requerirá apoyarse en otras capas sociales explotadas y oprimidas. Ello da a la revolución chilena no sólo un carácter social (proletario) sino que además nacional (antiimperialista). El poder de este gobierno asentado en las organizaciones de masas que reunirán facultades ejecutivas, judiciales y legislativos, se sostendrá en el armamento de le clase obrera conductora de las masas explotadas. Este papel conductor del proletariado no soslaya que ante todo la revolución se sostendrá en una alianza en la que por un lado estará el proletariado y del otro la pequeñaburguesía, el campesinado y la moderna clase media urbana, esta última abrumadora mayoría en el país pero incapaz histórica, productiva y políticamente de imponer su propio gobierno. Por ello y como una forma de popularizar y difundir el carácter de la Dictadura del Proletariado, levantamos la fórmula de GOBIERNO OBRERO Y DE LOS EXPLOTADOS DEL CAMPO Y LA CIUDAD. Sostenemos esto por cuanto la fórmula de Gobierno Obrero-Campesino no se aviene a la conformación de las clases sociales en Chile en la que el campesinado (en tanto pequeños propietarios que no se sirven de mano de obra explotada) tiene escaso peso frente a la abrumadora presencia de la moderno clase media urbana. Para gobernar el proletariado requerirá apoyarse en ambos sectores y esto debe expresarse no sólo en la táctica del Frente Único Antiimperialista, sino que además en la fórmula de gobierno. Obviar este hecho significa abandonar la lucha de la clase obrera para imponerse como caudillo nacional.
    Nuestro gobierno revolucionario se hará cargo además, de las nacionalidades aborígenes oprimidas confiriéndoles todo el apoyo político y económico a efecto se autodeterminen conforme a sus propias aspiraciones y se liberen de la opresión del sanguinario estado burgués chileno, cuestión que comienza por la devolución de sus tierras usurpadas por el colonialismo español.
    Nos definimos a favor de la formación de una Federación de Estados socialistas de América Latina, tarea unificadora respecto de la cual la burguesía se demostró incapaz, para potenciar la lucha antiimperialista y dar solución al conjunto de reivindicaciones nacionales frustradas por las burguesías criollas, como son los litigios limítrofes, la salida al mar de Bolivia, etc..
    37.- Rechazamos y combatimos los concepciones etapistas de la revolución -reeditada recientemente por el último Congreso del PC- que disfraza su colaboracionismo de clases, con la excusa de que en nuestro país las masas no se hayan maduras pero realizar tareas socialistas y que por tanto hay que conformarse con defender las conquistas “democráticas†para preparar en diez mil años la revolución socialista. Esta concepción stalinista que ha asumido diversas expresiones, postula por lo mismo una democracia popular expresada como gobierno

  • El P.O.R. EN CHILE :

    El P.O.R. EN CHILE :
    DIEZ AÑOS DE LUCHA REVOLUCIONARIA

    los orígenes
    Hace diez años, en la primera quincena de Junio de 1992, un pequeño grupo de revolucionarios dio nacimiento al Comité Constructor del Partido Obrero Revolucionario, en la Población Santa Julia de Viña del Mar. Bajo la conducción de un viejo militante de la Organización Marxista Revolucionaria (OMR), tendencia trotskysta que se construyó en torno al Cordón Industrial Pesquero y Servicios de Talcahuano. Este grupo reunió principalmente a universitarios que venían en un proceso de ruptura con el morenismo, expresado en aquella época en Chile en el Movimiento al Socialismo (MAS).
    La lucha desplegada por la vanguardia estudiantil a comienzos de los 90 fue la más radical de aquella época y encontraba en la Universidad de Playa Ancha (UPLACED) en Valparaíso, uno de sus puntos más altos, mientras en la misma zona otras Universidades ya experimentaban el desgaste de las sucesivas derrotas estudiantiles. Fue precisamente al calor de estas luchas, de la Toma del 92, de las grandes movilizaciones universitarias que nuestra organización logra estructurarse. Tampoco es accidental que este vigoroso movimiento concitara la atención de otros sectores sociales, de ahí que se estrecharan vínculos con otros militantes y se buscara una referencia política internacional.
    El morenismo del que provenía el grueso de nuestra militancia se encontraba en una profunda crisis, consecuencia de su orientación colaboracionista para con la Transición Aylwin-Pinochet y como resultado de la devastadora lucha de camarillas al interior de la llamada Liga Internacional de los Trabajadores morenista (LIT-CI). La crisis del morenismo, como de toda la izquierda democratizante post- Muro de Berlín, era consecuencia directa de su adaptación al régimen burgués, su capitulación al electoralismo y de su definición en favor del llamado “Socialismo con democraciaâ€.
    El MAS se limitaba a indicar que había que “desconfiar†de Aylwin, luego de haber capitulado en toda la línea apoyando el NO en el Plebiscito de 1988 y de apoyar a los candidatos “de izquierda†que integraban la lista parlamentaria de la Concertación, el 89. El MAS se jugó de lleno por Aylwin y la transición, se jugó en definitiva por la política del imperialismo. Unos meses después de nuestra ruptura en Junio del 92, en el mes de Noviembre, el MAS protagonizó un hecho inédito en la historia política nacional: la mayoría de su Comité Central llevó a su Congreso la propuesta de la autodisolución con la finalidad de dar paso a un círculo de estudio, que pueda resolver los problemas teóricos que atravesaban en aquella época al marxismo, como consecuencia de la caída del stalinismo.
    El grupo de estudiantes que dio nacimiento al POR en Chile, venía de haber dado una feroz lucha en el interior del MAS en torno a la política a desarrollar en el movimiento universitario. Sin embargo, en esta lucha no se alcanzó a desarrollar una crítica profunda al morenismo. Si bien es cierto lograron apuntar correctamente a cuestiones de principio que le permitieron acercarse a la política del proletariado, el proceso de ruptura con el morenismo no logró consumarse sino hasta varios años después de fundado el POR.
    En lo inmediato, la ruptura tuvo lugar en medio de la larga Toma de Mayo-Junio de 1992 . En esta Toma, la Federación de Estudiantes (FEUP) era conducida por las JJCC y el MAS con una clara orientación de conciliar con el Gobierno de Aylwin. Nuestra organización –en ese entonces una fracción del MAS- profundizó su ruptura política sobre la base de la línea de efectivizar la Toma, de forma de potenciar a la UPLACED como una referencia para impulsar un Paro Nacional Indefinido. A pesar de esto, nuestra definición era centrista ya que planteaba que la lucha contra el Crédito Universitario se definía a favor del Arancel Diferenciado como paso “previo†a la Educación Gratuita. Tampoco se ponía en el centro de la lucha la cuestión del Gobierno Universitario expresado como Claustro Triestamental. A pesar de nuestra lucha y nuestra clara definición antigubernamental, era evidente que nuestra ruptura con el morenismo era aún un proceso en ciernes.
    Diversos factores incidieron en la lenta ruptura con el morenismo. Como cuestión fundamental debe ubicarse la derrota sufrida por las masas a consecuencia de la imposición del plan imperialista de “Transición a la Democraciaâ€. El repliegue de las masas ligado al extraordinario fortalecimiento de las ilusiones democráticas, provocó no sólo el aislamiento de los sectores en lucha, sino que además de un modo muy especial el aislamiento de los grupos o tendencias revolucionarias en el interior de los partidos y corrientes de Izquierda.
    La ausencia de una vigorosa actividad del proletariado volcó a estos grupos de vanguardia, de tendencia revolucionaria, a un propagandismo fácil y sectario que en general no logró salir de las aulas universitarias y llegar a la clase obrera. Este fenómeno de acercamiento de la vanguardia revolucionaria con la clase obrera, fundamental en el proceso de formación del partido revolucionario del proletariado, operó como un bloqueo para el desarrollo de cualquier tendencia que se planteara combatir la Transición con las banderas de la revolución obrera.
    Nuestra organización, sobre todo en sus primeros años, no escapó a este proceso histórico. En la primavera de 1992, en una entrevista para la Revista “Solidaridad†editada por un grupo de exiliados chilenos en Europa, llegamos a sostener que nuestra política respecto del resto de la Izquierda era “combatirla implacablemente†expresando de esta forma la idea de luchar contra el frentepopulismo, democratismo y legalismo del grueso de la Izquierda, especialmente el PC y el PS. Interrogados sobre si esta definición nos dejaba en el aislamiento, nuestra respuesta era que efectivamente nos aislaba de los colaboracionistas de clase, pero nos fundía en lo profundo con las masas.
    Esta definición, entregada al pasar en una entrevista que en su momento no mereció nuestra atención, resulta admirable en una época en que toda la izquierda estaba afiebrada con la democracia y el “fin de la historia†de Fukuyama. Era toda una proeza definirse frontalmente contra el Gobierno de Aylwin y la Transición, frente a la cual la izquierda chilena se encontraba totalmente sometida y no se animaba ni a mirarla a los ojos. Fue esta definición nítida la que permitió a nuestro grupo sobrevivir a un proceso político que prácticamente barrió con todos los grupos revolucionarios que se habían formado en la lucha contra la Dictadura Militar y asfixiaba cualquier tendencia que buscara enfrentarle.
    Sin embargo, a pesar de este mérito, este posicionamiento encubría también una clara debilidad, el sectarismo y la autoproclamación. Fruto del aislamiento ante las masas, que como señalábamos afectaba a todos los grupos de vanguardia; fruto de la incapacidad de elevarse programáticamente para comprender la realidad que pretendíamos transformar, de nuestra política devenía el infantilismo sectario. Se buscaba romper este aislamiento mediante una línea de choque frontal con los aparatos, prescindiendo de una política que nos permitiera ligarnos a las masas. Por eso, la afirmación de que esta sola definición permitiría por sí sola –como afirmáramos en la referida entrevista- ligarnos a las masas era equivocada.
    Es posible afirmar, en paralelo con las caracterizaciones de Trotsky sobre la Guerra Civil Española, que así como la Izquierda chilena estaba preñada de frentepopulismo, la vanguardia revolucionaria en Chile estaba y está, preñada de “POUMismo†por su incapacidad de levantar frente a la capitulación del reformismo, el programa, la estrategia de la Revolución y Dictadura Proletarias. Tampoco escapábamos a esta definición, de hecho en nuestras primeras publicaciones a pesar de reivindicarnos de la Dictadura del Proletariado, formulábamos la consigna de Gobierno Obrero y Popular, característica del frentepopulismo chileno; en el mismo sentido obra nuestra definición a favor del Arancel Diferenciado, nuestra ambigüedad para definir la Autonomía Universitaria .
    Una cosa fue romper con el aparato democratizante del morenismo y otra muy distinta forjarse como organización leninista, trotskysta. Este camino largamente recorrido aún lo transitamos. Con todas estas limitaciones, la estructuración de nuestro Comité Constructor en 1992, en medio de la descomunal bancarrota del stalinismo mundial, de la capitulación completa de la Izquierda al plan imperialista, debe reivindiacarse como una conquista de la clase obrera chilena. Una conquista en medio de una derrota generalizada y del desbarranque de la Izquierda, pero ante todo una conquista.
    Estos son los rasgos fundamentales que caracterizaron el nacimiento de nuestra organización. La ligazón con el referido militante “porista†de la ex OMR de Talcahuano, fue fundamental. A través de este vínculo nuestra tendencia logró acercarse al marxismo, vincularse e integrar al naciente Comité de Enlace por la Reconstrucción de la IV Internacional (CERCI). Sin exagerar y con todas nuestras limitaciones, este vínculo con la militancia anterior al Golpe del 73 nos dio el carácter de una organización que expresaba la continuidad con la aguerrida vanguardia proletaria de aquellos años con la vanguardia de comienzos de los 90.

    La construcción del Programa y la derrota política de la burguesía
    Abordar el aporte de nuestra organización a la estructuración del Programa Proletario importa, de alguna manera, referirse a por qué es necesario construir el POR, la Sección Chilena de la IV y no otra organización. Vale decir qué es lo que justifica la construcción del POR y lo hace imprescindible por encima de otra tendencia o grupo que se reclame del Socialismo y la Revolución Obrera.
    La estructuración de nuestro programa votado en el Congreso de Febrero de 1998, no fue el simple amontonamiento de reflexiones políticas. Fue el resultado consciente del esfuerzo de nuestro grupo de dar una respuesta global a las necesidades de la Revolución en Chile desde la definición estratégica de la Dictadura del Proletariado.
    Hemos navegado contra la corriente durante esta década, la cual ha sido dominada por las ilusiones en la democracia burguesa y por la abyecta capitulación de la izquierda stalinista y socialdemócrata al régimen de Pinochet y al Imperialismo. Sin embargo, en este proceso hemos logrado poner de relieve las principales tareas que convocan a los revolucionarios en nuestro suelo, como parte de la lucha por la Revolución Socialista Mundial.
    La estructuración del partido-programa proletario, para encarnarse en la lucha de las masas y llevarlas al poder debe consumar la derrota política de la burguesía. La experiencia del POR boliviano, la Tesis de Pulacayo, trazan una línea delimitatoria con la izquierda democratizante y consuman la derrota política de la burguesía altiplánica. Con todos sus errores y debilidades, el POR expresa esta conquista del proletariado boliviano en la senda de su emancipación como clase. La inalterable fidelidad del POR a la estrategia de la clase obrera, la Dictadura del Proletariado y su método, la acción directa, constituyen en sí la excepcionalidad boliviana y nos imponen la responsabilidad de conocer y criticar esta riquísima experiencia viva del marx-leninismo-trotskysta.
    El trotskysmo, el chileno en particular, tiene una deuda para con la revolución. Esa deuda es la de haber sido incapaz de estructurar el partido-programa proletario que le permita penetrar en las masas y liderarlas. El trotskysmo chileno, el pseudo-trotskysmo en realidad, incapaz de realizar su tarea histórica ha devenido en un amontonamiento de capillas impotentes para dar una lucha por la dirección de las masas. Es necesario, en este sentido, que se evalúe la experiencia de la Izquierda Comunista en los años treinta, su participación en el Parlamento porque esta escisión revolucionaria del Partido Comunista, con influencia de masas, terminó postrada ante la socialdemocracia. La respuesta la encontraremos en la falta de programa, de teoría que orientara su accionar revolucionario en el fragor de la lucha de clases.
    ¿Qué ha hecho nuestro Comité Constructor en una década de lucha?. Pues precisamente trabajar en el sentido que hemos anotado más arriba, poner en pie nuestro programa y batallar por agrupar a la vanguardia en torno a los principios y a la estrategia obreras. En buena medida esta lucha se reduce a dos cuestiones fundamentales de nuestro programa: la lucha contra el democratismo frentepopulista y la afirmación de la Dictadura del Proletariado y la Revolución Mundial.
    Durante la década del 90, el principal obstáculo que tuvimos y tenemos los revolucionarios para llegar a las masas lo han constituido las lozanas ilusiones en la democracia burguesa. Esas ilusiones democráticas han devenido en nuevas derrotas y han sido alimentadas por las direcciones contrarrevolucionarias del Partido Socialista y Comunista. Hemos asistido a un inédito proceso que combina la derrota de las masas con una renovación de las ilusiones democráticas.
    Frente a esta realidad, la intervención electoral, en términos revolucionarios ha copado buena parte de nuestros esfuerzos teóricos y organizativos. Dar una respuesta proletaria a la impostura de los electoreros del stalinismo y otras corrientes ha sido una necesidad de primer orden. Esto es, intervenir en las elecciones en la que tienen puesta su atención las masas con la finalidad de ayudar a superar y destruir las ilusiones democráticas. Esclarecer que mediante el la farsa electoral burguesa sólo se persigue “legitimar†la explotación capitalista. Esta postura elemental y de principios es rechazada y combatida por los electoreros que insisten en plantear que la lucha debe centrarse en la “profundización de la democraciaâ€... burguesa.
    La definición a nivel de Programa de que el carácter atrasado y semicolonial de nuestra formación social, determina la imposibilidad histórica de la burguesía de realizar la más básica de la tareas democráticas o antiimperialistas, constituye un aporte de nuestra lucha política. Esta caracterización permite correctamente enfrentar toda la fraseología democratizante que alienta los delirios de la 2ª Independencia Nacional, la Revolución Democrática y otras caracterizaciones que descansan en la impostura stalinista de la revolución por etapas y la supuesta inmadurez de nuestro país para la revolución socialista.
    Este planteamiento, la caracterización de semicolonia y la madurez de nuestro país para la Revolución Obrera y de nuestra concepción de la política electoral orientada a superar las ilusiones democráticas, constituye el nudo programático que nos permite enfrentar toda concepción frentepopulista y de colaboración de clases en el proceso revolucionario. A la concepción menchevique-stalinista de Frente Popular, le oponemos la concepción bolchevique-trotskista del Frente Único Antiimperialista.
    Esto significa viabilizar el liderazgo del proletariado minoritario de nuestro país, sobre las amplias masas explotadas y oprimidas de la ciudad y el campo. La clase obrera chilena aún minoritaria, empequeñecida y desorganizada constituye la única clase social –por su papel productivo- capaz de liderar el alzamiento de los explotados y de la nación oprimida contra la burguesía y el Imperialismo. El proletariado timoneará la revolución arrastrando a las masas en un Frente Único Antiimperialista, bajo la estrategia proletaria, para resolver en un proceso de revolución permanente las tareas nacionales y democráticas, propias de las caducas revoluciones democrático burguesas, y las tareas propiamente socialistas. La revolución nacional y social forman parte en esta concepción permamentista, de un solo proceso revolucionario.
    El segundo aporte esencial de nuestro Programa, lo constituye la afirmación de la Dictadura del Proletariado y de la Revolución Mundial como su marco político de desarrollo. Muchos grupos de izquierda, algunos que incluso se reclaman del trotskismo, reniegan de la estrategia de la Dictadura Proletaria (Gobierno Obrero y de los Explotados de la Ciudad y el Campo) o la posponen para otra “etapa†(resabio stalinista) y reemplazan esta definición de Gobierno por una intermedia: los famosos Gobiernos Obrero-Populares, de Trabajadores, de “los de abajoâ€, etc..
    En este debate se nos acusa de puristas y pretenden señalar que un Gobierno de Trabajadores u Obrero-Popular es lo mismo, que bajo esos términos lo importante es la “toma del poder†más allá de nuestras disquisiciones que les parecen eruditas. No es así. La formulación del Gobierno por el que luchamos, nuestra estrategia es una cuestión de primer orden: define la mecánica de clases del proceso revolucionario, su carácter violento e insurreccional, su esencia internacional, el tipo de partido que hemos de construir y hasta el tipo de militante revolucionario profesional que aspiramos a formar. La estrategia de la Dictadura del Proletariado es el cimiento del programa y la política revolucionarias, en la actual época de descomposición capitalista, renegar de esta estrategia y buscar otra más “tragable†para la opinión pública arrastra a cualquier corriente hacia la marea democratizante, burguesa y colaboracionista de clases.
    Cuando hablamos de Dictadura del Proletariado, que popularizamos en Chile como Gobierno Obrero y de los Explotados de la Ciudad y el Campo, expresamos que es el proletariado (la clase productora de plusvalía) y no otra clase la que debe imponerse sobre la masa laboriosa, trabajadora y oprimida. Es la clase obrera la única capaz de desarrollar una política comunista de expropiación de los medios de producción de la burguesía y en este proceso de liberar a la nación oprimida. Sólo los métodos insurreccionales y de acción directa abrirán el camino de los explotados al poder. La Revolución Chilena, proletaria y además nacional, sólo se consumará mediante esta Dictadura obrera y de las mayorías nacionales, sobre la minoría explotadora y antinacional.
    Se trata de comprender científicamente las particularidades del proceso revolucionario en Chile, desentrañar como Programa las leyes que rigen el desenvolvimiento de la lucha de clases. Lo contrario conduce a la estéril y mecánica reiteración de análisis y caracterizaciones del pasado, negando la esencia del marxismo clásico: el materialismo histórico, creador, subversivo y revolucionario. Lo contrario nos lleva por la senda del comentarista radical pequeño-burgués. En este mismo sentido, nuestro Programa Mundial, el Programa de la IV, el Programa de Transición señala explícitamente que “Las peculiaridades del desarrollo nacional de cada país hallan su más viva expresión en la situación de los campesinos y parcialmente de la pequeña burguesía de la ciudad (artesanos y comerciantes) porque estas clases, por numerosas que sean, representan en el fondo sobrevivencias de formas precapitalistas de la producción. Las secciones de la Cuarta Internacional deben, de la forma más concreta posible, elaborar programas de reivindicaciones transitorias para los campesinos y la pequeña burguesía de la ciudad correspondiente a las condiciones de cada país. Los obreros avanzados deben aprender a dar respuestas claras y concretas a los problemas de sus futuros aliadosâ€.
    Esta definición nos plantea una vez más la cuestión de los métodos. Se ha hecho moneda corriente entre grupos de izquierda, como postura reactiva frente al fracasado petradismo foquista, el eludir la cuestión de la violencia revolucionaria y más concretamente la cuestión de las armas. Pareciera que se olvidaran que fue el propio Trotsky ni más ni menos que el creador del primer Ejército Rojo de la historia. No se trata de hacer declamaciones abstractas sobre la violencia y diluirlo en simples convocatorias a Huelgas, se diluye todo en “el accionar de las masas†y se condena el “terrorismo†también en abstracto. Las diversas posiciones frente al atentado a las Torres Gemelas en Nueva York, revelaron esto: un amplio sector de la izquierda salió a condenar “al Imperialismo y al Terrorismo que voló las Torresâ€, en un claro centrismo pacifista. Muchas veces detrás de la condena al terrorismo individual no hay otra cosa más que la cobardía pacifista.
    Pero veamos las cosas de manera más concreta. Las últimas movilizaciones el 21 de Mayo en Valparaíso fueron rubricadas por saqueos y enfrentamiento a la policía, lideradas por grupos de “anarquitosâ€. Muchos militantes de izquierda acusaron a estos grupos de provocadores y de desvirtuar los reclamos “reales†de sectores organizados (Profesores, Salud, etc.). Cuál es el problema aquí, es muy simple, si pequeños sectores chocaron con la marea democratizante timoneada por la burocracia tras sus reclamos “gremialesâ€, se debe precisamente a que ninguno de estos sectores (de sus direcciones burocráticas) es capaz de señalar al conjunto de las masas una línea de combate al Gobierno pro-imperialista de Lagos. Por eso pequeños sectores de vanguardia quedan aislados e incapacitados de jugar un papel de dirección de las masas. La respuesta es clara, la discontinuidad y aislamiento de la vanguardia respecto de las masas es el claro resultado de la ausencia del partido obrero revolucionario, de ahí que aparezcan como provocadores.
    Siguiendo con el ejemplo, lo que correspondía a los revolucionarios en esa movilización era en primer lugar levantar una clara postura de llamado a combate al Gobierno de Lagos, buscando al unidad de todo el movimiento de protesta convocado ese día. Pero ese día también estaba convocada la policía, un gigantesco operativo pinocheteano de terror y ocupación militar del centro porteño. Frente a esta realidad los trotskystas debimos intervenir combatiendo ese operativo policial, organizando la resistencia preparando barricadas, educando a la vanguardia en la lucha callejera, en el corte de las Avenidas, haciendo mólotov, dejándolas escondidas en lugares del centro para pasar los cercos policiales, cortando la electricidad, etc.. En una palabra haciendo práctico, concreto el enfrentamiento no sólo político sino que físico al régimen.
    En la misma línea el Programa de Transición nos indica que “La Cuarta Internacional tiene el deber de acabar de una vez por todas con esta política servil. Los demócratas pequeño-burgueses incluso los social-demócratas, los socialistas y los anarquistas gritan más estentóreamente acerca de la lucha con el fascismo cuanto más cobardemente capitulan ante el mismo. Las bandas fascistas sólo pueden ser contrarrestadas victoriosamente por los destacamentos de obreros armados que sienten tras de sí el apoyo de millones de trabajadores. La lucha contra el fascismo no se inicia en la redacción de una hoja liberal, sino en la fábrica y termina en la calle. Los elementos amarillos y los gendarmes privados en las fábricas son las células fundamentales del ejército del fascismo. Los piquetes de huelgas son las células fundamentales del ejército del proletariado. Por allí es necesario empezar. Es preciso inscribir esta consigna en el programa del ala revolucionaria de los sindicatos. En todas partes donde sea posible, empezando por las organizaciones juveniles, es preciso constituir prácticamente milicias de autodefensa, adiestrándolas en el manejo de las armasâ€. Como vemos Trotsky no se quedaba en la mera lírica sino que abordaba la cuestión en profundidad, conocedor de que el destino de la revolución se resolvía en definitiva en la lucha armada.

    La lucha del trotskysmo HOY
    Finalmente, como corolario a estas cuestiones esenciales de nuestro Programa, la lucha contra el frentepopulismo y la afirmación de la Dictadura del Proletariado, se encuentra nuestra definición de partido. El partido es funcional a nuestra definición estratégica y debe expresar en la lucha de clases nuestro Programa. Luchamos por construir un partido leninista, centralista-democrático, de cuadros profesionales (no funcionarios rentados), de combate y con una estructura clandestina. Ese partido ante todo es la sección chilena de la IV Internacional, porque el internacionalismo no es meramente declamativo y se expresa en la lucha por reconstruir la IV como Partido Mundial de la Revolución Socialista, un Estado Mayor de los explotados, su puño armado.
    Sin ese partido, construido en términos leninistas, esto es a partir de su Programa sin el cual no hay acción revolucionaria, no es posible la victoria de las masas explotadas, no es posible que el proletariado ejerza su papel de caudillo de las masas insurrectas. La crisis de la humanidad es la crisis de dirección del proletariado, Socialismo o Barbarie, son conceptos que nutren la perspectiva marxista frente a la lucha de clases mundial. Estos conceptos nos dejan a las claras que sólo el accionar resuelto de la vanguardia estructurada como partido-programa puede responder a los desafíos que nos plantea la situación mundial. El Socialismo no será parido de la sola crisis capitalista, será necesario que el proletariado sepulte el cadáver putrefacto de la sociedad fundada en la gran propiedad privada de los medios de producción.
    En esta perspectiva resulta increíble que el trotskysmo, luego de cumplidos todos los pronósticos del Programa de Transición en orden al papel restaurador y contrararrevolucionario del stalinismo, no haya logrado capitalizar este acierto construyendo poderosas organizaciones revolucionarias y reconstruido la IV. La década de los 90, debió ser la década del trotskysmo y no lo fue, al contrario buena parte e las organizaciones que se reclamaban cuartainternacionalistas terminaron despedazadas como ocurrió con las corrientes de Mandel, Moreno, etc. y/o adaptadas a la democracia burguesa, travestidos en socialdemócratas.
    La respuesta la debemos encontrar en lo que hemos sostenido como hilo conductor de este balance de los 10 años del Comité Constructor del POR: la estructuración del partido es el resultado de la penetración del programa proletario en la lucha de masas. Esa ha sido nuestra lucha y en ella recalamos para potenciar nuestro trabajo hacia la clase obrera.
    En esta publicación, en la que reeditamos nuestro Programa y un conjunto de materiales desde 1992 hasta hoy, está la huella de lo que ha sido nuestra batalla todos estos años. Ahí están nuestro aciertos, pero también –quizás los más- nuestros errores y limitaciones, los publicamos para abrir un debate hacia el interior de la vanguardia y exponer por sobre cualquier otra consideración que nuestra línea en estos diez años ha sido de irrestricta fidelidad al programa y a la estrategia proletarias. Pocos grupos pueden resistir esta prueba y la mayoría, ante diversos virajes de la lucha de clases, terminan capitulando al orden burgués y abandonando la estrategia revolucionaria. Si nosotros hemos logrado esta consecuencia se debe exclusivamente a que hemos enfrentado la tarea de estructurarnos como partido-programa, aplicando el marxismo y sacando las conclusiones de nuestra propia historia, de la historia de la clase obrera chilena.
    El 11 de Septiembre de 1973 el Golpe Fascista aplastó sangrientamente a una generación, ese río de sangre terminó por separar definitivamente al PS y al PC de la clase obrera y de la revolución. A partir de ese momento ese río de sangre separa a la clase obrera del frentepopulismo, de la UP del llamado “allendismo†que sin ningún empacho siguen reivindicando los stalinistas. Ese 11 de Septiembre la clase obrera y los explotados de Chile pagaron con sangre la ausencia de un partido obrero revolucionario. Esa profunda derrota trazó el camino de la segunda derrota que se perpetró contra las masas con la llamada “Transición Democráticaâ€, la cual no pudo nuevamente ser resistida por las masas debido a la ausencia de ese partido revolucionario. Estas derrotas las seguimos viviendo hoy.
    Nuestro homenaje a los caídos, a los desaparecidos, a los que soportaron en silencio la tortura, a los que cayeron en combate, a la clase obrera y a los explotados será la construcción de una poderosa sección chilena de la IV Internacional. Hemos caído en mil batallas, pero la lucha fundamental por una sociedad sin explotadores sigue más vigente hoy y se hace cada vez más necesaria y urgente. Los trotskystas levantamos orgullosos las banderas de la Revolución Mundial que levantaron Marx, Engels, Lenin y Trotsky, nos ponemos de pie y marchamos resueltos a ocupar un lugar en primera fila para aplastar el capitalismo y extirpar de raíz la explotación la miseria y el hambre de miles de millones a lo ancho y largo del planeta. Pondremos el pecho a las balas porque es ineludible en todo revolucionario, pero lo hacemos con la convicción de estar dando una lucha en defensa de los explotados y de todo lo que ha creado la humanidad en su historia. Damos esta lucha por la liberación del hombre de las cadenas de la explotación, por la Revolución Obrera, por el Comunismo.

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