PROGRAMA DEL COMITÉ CONSTRUCTOR DEL PARTIDO OBRERO REVOLUCIONARIO (CHILE)
I.- LA REVOLUCIÓN CHILENA, INTEGRANTE DE LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA MUNDIAL.
1.- Chile es un paÃs capitalista atrasado, de economÃa combinada en el que domina el modo de producción capitalista y sobreviven subordinados modos de producción pre-capitalistas.
Nuestro paÃs se encuentre integrado al capitalismo mundial el que ha llegado a nuestras tierras como resultado de la colonización española, siendo una fuerza externa e invasora. Fue esta fuerza invasora la que moldeó el curso del incipiente desarrollo de las fuerzas productivas en nuestro paÃs, dando cuerpo a nuestra formación social a partir de especiales relaciones de producción coloniales enraizadas en el pre-capitalismo (inquilinaje, encomienda, esclavitud y formas primitivas de trabajo asalariado) pero que estaban en función de la acumulación originaria que durante los siglos XVI, XVII y XVIII, realizaba la burguesÃa europea. El papel desarrollado por nuestro paÃs, en la incipiente división internacional del trabajo, se circunscribÃa a la exportación de cebo, trigo y sustancias mineras, esta situación posibilitó el desarrollo de una burguesÃa interrnediaria y comerciante que más tarde, con la agudización de la decadencia del imperio español pujó por a libertad de comercio, reivindicación sobre la cual cabalgó la de la independencia polÃtica. Sin embargo esta burguesÃa comerciante, tras la cual se encolumnaban latifundistas y dueños de minas -consumada que fue la independencia de España- fue incapaz de consumar las tareas realizadas por las revoluciones burguesas que en aquel entonces teman lugar en territorio europeo. La naciente burguesÃa chileno -criatura prohijada por la raquÃtica burguesÃa española- fue incapaz de jugar un papel revolucionario, en términos de imponer el desarrollo integral de la sociedad sobre bases capitalistas, y no le quedó otro camino que el de seguir los designios de Londres y luego de Washington. Este proceso selló el destino del capitalismo chileno, del cual no puede esperarse un desarrollo integral e independiente ni polÃtica, ni económica ni militarmente.
2.- Esto significa que la madurez mundial de las fuerzas productivas, la que impone a nuestra minoritaria clase obrera -acaudillando a la nación oprimida- la misión de consumar la revolución y dictadura proletarias. Esta dictadura resolverá en un solo y permanente proceso revolucionario, las tareas propios de las revoluciones burguesas (caducas por la decadencia global del capitalismo), para proyectarlos hasta el cumplimiento del programa socialista que persigue la supresión de la propiedad privada de los medios de producción. Esta Revolución que principia en la terreno nacional, encuentra su desarrollo en la lucha de clases internacional y sólo puede encontrar una salida de fondo con la imposición de la Revolución Socialista Mundial. Por ello la revolución chilena sólo será tal en tanto sea preludio del desarrollo de la revolución mundial, la utopÃa reaccionaria del socialismo en un solo paÃs ha demostrado ser un instrumento de la presión del imperialismo por sojuzgar al proletariado, a las masas explotadas y a las naciones oprimidas.
3.- Por lo indicado, es la masiva destrucción de las fuerzas productivas a escala mundial, la desintegración del orden burgués, materializada mediante le prolongada recesión de la economÃa mundial, lo que actualmente motoriza la aplicación de los planes imperialistas en nuestro suelo. Esto pone de manifiesto la absoluta sumisión de la burguesÃa criolla al imperialismo y su incapacidad histórica de realizar elementales tareas democráticas y de liberación nacional, con ello se desnuda el carácter de clase del reformismo colaboracionista de clases, del stalinismo y de la socialdemocracia. El empeño de los politiqueros burgueses y proimperialistas está puesto en cumplir el plan dictado desde la Casa Blanca y el Pentágono, éste les dicta la necesaria privatización de las empresas y servicios estatales, como asimismo la caÃda de los aranceles aduaneros, traduciéndose esto en la destrucción del mercado interno y el ataque despiadado a las condiciones de vida de las masas.
4.- A partir de estas bases caracterizarnos a nuestro paÃs como una semicolonia, siendo esta la única inserción posible de nuestro paÃs en el orden polÃtico y económico mundial.
Caracterizamos a Chile como semicolonia por las razones expuestas y por cuanto su independencia de la Corona española, no llevó aparejado una Revolución democrático burguesa como en el caso de los EEUU o Canadá, sino que por el contrario ella se tradujo en la mera generación de un aparato Estatal nacional y sustentado en FFAA propias, lo que económicamente daba cuenta del desarrollo de una incipiente burguesÃa intermediaria minera y latifundiaria volcada a la satisfacción de las necesidades económicas de economÃas avanzadas. Ni la formación de un mercado interno, ni el pleno desarrollo capitalista del agro, ni la ruptura con el imperialismo tuvieron lugar en nuestro paÃs.
5.- Lo expuesto nos permite señalar que de un modo dominante, las tendencias que se hacen presentes en le lucha de clases nacional, no son sino la expresión refractaria y particularizada de los grandes impulsos de la lucha de clases mundial, cuya expresión de continuidad se encuentra en la clase obrera en cuanto es la única clase mundial, con intereses estratégicos comunes a escala internacional, la única -por tanto- con capacidad de liberar de conjunto de la humanidad de la barbarie capitalista. La bancarrota del stalinismo consecuencia de su papel contrarrevolucionario en la restauración del capitalismo en los Estados Obreros, la crisis polÃtica de las democracias imperialistas, y el consecuente ascenso del fascismo, la agudización de los roces interimperialistas y la tendencia transformadora de la guerra comercial en conflagración militar abierta,, son todos aspectos que inciden decisivamente en la lucha de clases nacional, efecto especialmente intenso en nuestro caso por cuanto la falta de una dirección revolucionaria de los explotados ha impedido a nuestra clase obrera asumir un papel de liderazgo sobre la nación oprimida y actuar transformadoramnte sobre la realidad.
II.- EL RÉGIMEN: LA UNIDAD NACIONAL SUSTENTADA EN UNA DICTADURA CIVIL
6- El Gobierno de Aylwin y ahora el de Frei -como eje del actual modelo polÃtico- se constituye en heredero absoluto de lo que fue el antipinochetismo. Aquà radica su fortoleza, en el haber logrado desviar la acción de las masas, del terreno de la acción directa al terreno burgués de las elecciones, conservando intacto el régimen “sin Pinochetâ€. Este tutelaje se expresó al comenzar la década pasada en torno el arco que levantó la consigna del FUERA PINOCHET, y que agrupó a la DC, al PS y el PC. Ello fue manifestación inicialmente de una crisis en el interior de la burguesÃa, derivada de la gran recesión del 81-82, a través de la cual, sin embargo, se logró filtrar el descontento de las masas.
7 - Sin embargo esta fortaleza polÃtica -la mantención del sojuzgamiento de las masas- se transforma en debilidad, los hechos lo han confirmado. La coherencia del bloque gobernante y el circo de unidad nacional que lo sustenta, tiene como base el resguardo irrestricto de la institucionalidad y modelo económico pinochetistas. Por ello, más allá del mermado discurso reformista que esgrimió Aylwin en sus inicios, este es absolutamente incapaz de dar solución a la más elemental de las reivindicaciones que levanten las masas.
La alta concentración de capital que se inició durante lo dictadura pinochetista y el papel preponderante de los FFAA en el régimen, le dan a este un carácter pétreo, que no puede jugar a la demagogia con reformas y concesiones parciales del tipo bismarckista. Esta caracterÃstica esencial del régimen permite signarlo como una DICTADURA CIVIL, con lo cual sólo pretendemos popularizar este importante concepto polÃtico que define en definitiva a la forma como la burguesÃa ejerce su dictadura de clase sobre el conjunto de los explotados. He aquà el punto débil de este régimen salido de las entrañas del triunfo histórico de la burguesÃa sobre el proletariado y las masas en el 73. Su subordinación al imperialismo es absoluta y en ella están involucrados hasta los huesos los aparatos de la DC, PS, PC, asÃ, el enfrentamiento de las masas con el régimen capitalista -aunque lento y durÃsimo- se plantea en cada movilización las masas, las cuales lograrán ganar en radicalidad e impondrán sus intereses en la medida que se logre estructurar firmemente en ellas el partido obrero revolucionario.
8 - Entendernos por régimen polÃtico una especial combinación de instituciones a través de las cuales y de un modo preponderante la burguesÃa, ejerce su dictadura sobre el proletariado y el conjunto de la nación oprimida, como simple correa de transmisión del imperialismo en una semicolonia.
AsÃ, mientras el año 71 la burguesÃa ejercÃa su dictadura cl través de los instituciones demo-burguesas, (especialmente mediante el inestable frente popular de la UP), al demostrar éstas su inutilidad dos años después, la burguesÃa y el imperialismo resuelven utilizar a las FFAA como últimas garantes del orden burgués, imponiendo un régimen policÃaco militar como el de Pinochet. Tomando estos elementos, es indudable que en el actual régimen toman un papel preponderante las instituciones las instituciones identificadas formalmente con lo democracia burguesa. Decimos que sólo formalmente ya que en nuestro Chile semicolonial jamás ha existido un régimen de democracia burguesa, porque la burguesÃa criolla fue impotente y está imposibilitada históricamente paro realizar las tareas propios de una revolución democrático burguesa. Las tareas de esta revolución, por lo mismo, han pasado a incorporar la plataforma de lucha del proletariado el cual es el único capaz de resolver los problemas nacionales, mediante la Revolución proletaria que en nuestros tierras es nacional y social. Por lo expuesto definimos al régimen como semicolonial, y que asume un carácter de bonapartisrno "sui generis" al perseguir imponer los intereses del imperialismo, "arbitrando" entre las clases, sustentándose en un frente burgués de unidad nacional.
9.- Si bien es cierto este régimen semicolonial sustentado en los partidos polÃticos burgueses y pro-burgueses (stalinismo) que posibilitan la unidad nacional, ello no significa que se trate de un todo monolÃtico y coherente en el que estén ausentes las contradicciones. En su interior cada institución, el Gobierno central, las FFAA, la Justicia, el Parlamento y los propios partidos, juegan un papel especÃfico. Pero lo que ahora nos interesa es de qué forma siguen cumpliendo su función sostenedora del régimen burgués. Esto es muy importante ya que ayuda a ordenar las fuerzas para golpear a los explotadores y unir en ello a los explotados. La especial consideración de estos elementos, permite aprovechar las contradicciones existentes en el interior de la burguesÃa, no para apoyar a la facción "progresista" -como proclama la izquierda democratizante cuando hoy apoya el Gobierno frente al "pinochetismo"-, sino que para desplegar la polÃtica y el programa proletario frontalmente, clase contra clase, para derribar a la burguesÃa.
10.- Adquieren, por lo expuesto, un lugar de primera magnitud la lucha por la imposición de las libertades democráticas. Ellas pueden catapultar la unidad de los luchas en curso, caracterizadas por la inmediatez de sus objetivos -cuestión propia de las fases de reflujo de la lucha de clases- para ser elevadas y proyectadas a su necesaria conclusión anticapitalista y proletaria. Indicamos especialmente la importancia de la reivindicación del derecho a huelga y sindicalización a escala nacional y por ramo de producción en forma irrestricta, el sueldo y pensión jubilatoria mÃnimas y reajustable de acuerdo a la canasta familiar, la escala móvil de horas de trabajo de forma de ser distribuidas entre la mano de obra disponible sin afectar el salario, la formación de tribunales populares (proletarios en alianza con sectores explotados urbanos y rurales) para el castigo a los genocidas, la liberación de los presos polÃticos y el aplastamiento de le represión; defensa polÃtica irrestricto de los minoras sociales oprimidas (por cuestión de orden nacional, sexual, etc.) y de derecho a expresión en todas sus manifestaciones. Estas cuestiones -que hemos señalado por la vÃa ejemplar- de orden democrático deben aparecer necesariamente ligadas transicionalmente a otras tareas de orden nacional y social, como la ruptura con el imperialismo, la destrucción de las FFAA y el armamento general de la población, la expropiación sin indemnización de los medios de producción a la burguesÃa y su control obrero, la planificación central de la economÃa y el monopolio del comercio exterior.
LOS PARTIDOS POLÃTICOS Y SU FUNCIÓN SOSTENEDORA DEL RÉGIMEN.
11.- Debido a su carácter de instituciones propias del juego parlamentario burgués, resulta concordante ordenarlos en función de los bloques electorales que han conforrnodo establemente desde 1989, y que en todo caso ha sido el agrupamiento que han tomado durante buena parte de este siglo
La modalidad izquierda, centro y derecha, siguiendo el esquema formal de las democracias imperialistas de la Europa continental, da cuenta de las especiales caracterÃsticas de la evolución polÃtica de los masas chilenas. En nuestro paÃs, salvo el tibio intento Ibáñez, no han arraigado movimientos de corte nacionalista burgués, ello principalmente debido al temprano surgimiento del proletariado como clase decisiva en la escena polÃtica a través de las primeros organizaciones socialistas de América Latina, lo que impidió el protagonismo de los nacionalismos burgueses del corte MNR, peronismo, varguismo, etc. Ello no ha impedido que décadas de veneno electoralista de la socialdemocracia y del stalinismo, hayan surtido su efecto sobre las masas las que han recorrido una larga experiencia polÃtica EN LAS URNAS terreno en el cual la burguesÃa ha logrado reducir sus expresión polÃtica. El impacto permanente de las masas en el régimen, durante décadas ha ido articulando una especial conformación de los partidos, cuya mecánica opera come sigue.
12 - La derecha tradicional en el bloque Renovación Nacional y Unión Demócrata Independiente. Este sector traduce en la actual coyuntura la crisis crónica de la derecha chilena la cual, incluso en los gloriosos dÃas de Alessandri Palma, fue incapaz de construir un partido sólido capaz de expresar sus intereses de un modo directo ante los masas. Indicamos aquà que luego de la largo agonÃa del Partido Liberal y Conservador, el Partido Nacional logra vivir escasos diez años disolviéndose el 14 de Septiembre de 1973, ya que la Junta gorila de aquél entonces lo hizo inútil.
Entendemos por "Derecha" a aquellos partidos de la burguesÃa que expresan de un modo directo los intereses de los explotadores y el imperialismo ante el proletariado y la nación oprimida. Esto lo hace la derecha desde arriba, sin intermediaciones, sin orientarse a penetrar en las masas, sino más bien orientándose a negociar directamente con ellas. En pocas palabras, la derecha busca suscribir pactos frente a las masas, y no inducirlos desde el interior de los movimientos sociales como lo hace por ejemplo el stalinismo, la socialdemocracia e incluso la democracia cristiana.
Hacemos esta precisión ya que no creemos que la derecha, en relación a la izquierda o al centro polÃtico, represente a un sector especÃfico de la burguesÃa, lo que nos conducirÃa a una noción de los partidos polÃticos como estancos u organizaciones de corte gremial. Esta referida ideologÃa, acuñada por el stalinismo es la que sirve de base al frentepopulismo, nos enseña que mientras la derecha representa al imperialismo, a los grandes monopolios ligados a la minerÃa, latifundio y banca, el centro por su parte representarÃa a la burguesÃa industrial, interesada en desarrollar el mercado interno y por tanto "progresista", antioligárquica" y "antiimperialista". Es necesario consignar que este raquitismo polÃtico, es consecuencia del temprano desarrollo de tendencias clasistas, que impidieron el desarrollo del nacionalismo burgués como anotáramos más arriba.
13 - RN y la UDI expresan esta función propia de la derecha en el interior del régimen. Son herederos de la tradición derechista chilena y de su actual concreción, el pinochetismo al cual continúan allegados. Claro ejemplo de ello es que no han logrado (y no les interesa) llegar a ningún sector del movimiento de masas, teniendo presencia puramente electoral en la clase media acomodada y de sectores poblacionales ligados al lumpen, tipo UDI. Es más, este bloque desde su creación en 1987, ha vivido en querellas internas por la herencia del patrimonio polÃtico de Pinochet. Por lo mismo han sido incapaces de definir una lÃnea de acción consistente en el interior de un régimen polÃtico que se sustenta contradictoriamente en el antipinochetismo como bandera oficial. Esta disputa y esta ubicación crÃtica en el interior del régimen los tiene sumidos en eternas divisiones, feroces luchas internas y escándalos de corrupción. Esto no obstante, no les impide, gracias al sistema binominal, aparecer como el segundo bloque electoral y como fuerza de equilibrio y "moderadora" el interior del Congreso, función como explicábamos, histórica. Un fenómeno nuevo lo configuran en el interior de la derecha, los José Piñera, FJ Errazuriz y otros fascistizantes que pretenden seguir la huella de Fujimori, Collor y otros "atÃpicos". En todo caso pareciera ser que se confirma lo regla de que en Chile no existe mayor espacio en el interior de las masas de los que ocupan los burgueses y pro-burgueses PDC, PS y PC.
14.- La Concertación, núcleo de unidad nacional en torno al eje PDC y PS. Se trata del bloque gobernante, reúne y sintetiza los caracterÃsticas generales del régimen. Proviene como alianza polÃtica del llamado grupo de los 24, formado en 1978 y que fue presidido en ese momento por el ex- Ministro de Justicia de Allende, Manuel Sanhueza. A este acuerdo le siguen en 1983 la Aliainza Democrática y la Asamblea de la Civilidad en 1986, las que expresan la continuidad polÃtica del mismo, proyecto imperialista. Sustentado por la DC y el PS-Altamirano, este bloque plantea una lÃnea de unidad nacional: dar estabilidad al régimen de Pinochet, insuflándole la presencia de los partidos polÃticos y demás elementos parlamentaristas propios de la democracia burguesa. En este acuerdo no cabe sin embargo el stalinismo ya que lo impedÃa el fuerte anticomunismo norteamericano y lo imponÃa la necesidad -ya en ese entonces- de dejar una válvula de descompresión por la izquierda del régimen. La falta de esta "pata izquierda" del régimen es considerado por este bloque como uno de los antecedentes del desastre de la UP. Por ello se plantea la necesidad de fomentar el desarrollo de un cuarto referente polÃtico socialdemócrata y anticomunista, que relegue al pasado los viejos "tres tercios". Esta es la salida que finalmente logran desarrollar al alero del imperialismo, de aquà proviene la aureola democrática de que actualmente goza esta coalición.
El haber conducido la transición que sacó a Pinochet, les permite hoy en dÃa encaramarse en las principales organizaciones de masas como la CUT, principales federaciones obreras, organizaciones estudiantiles y la mayorÃa de los Colegios Profesionales. Sin embargo, este control no se concretiza en militancia en las bases. Este control es ejercido casi directamente por los partidos, de los cuales la burocracia es un simple apéndice y no goza del peso de la burocracia argentina, por ejemplo.
15.- Encabeza este bloque la Democracia Cristiana, partido burgués nacido de las entrañas del Partido Conservador e impulsado por un movimiento polÃtico del imperialismo comandado por la Iglesia. Esta organización ha logrado primero penetrar en los sectores más atrasados de las masas campesinas y de la pequeña burguesÃa urbana para luego, gracias a la Dictadura militar, lograr ganar importantes espacios en los aparatos sindicales del proletariado industrial y minero.
El Partido Socialista, por su parte, lleva a la Concertación su componente "popular" desempeñando el mismo papel que ha cumplido desde su fundación: practicar la colaboración de clases hablando a nombre de los obreros. Su actual "performance" de renovador no es tal, desde la izquierda (PC) se ha dicho que los socialistas se olvidaron del pueblo y ahora son un partido derechizante, que ha traicionado sus principios, llegando a la peregrina idea de que pelafustanes como los Palestro, Rivas y cÃa. representarÃan, ya con su, Movimiento de Recuperación Socialista o el reciente Partido Alternativa Socialista, un pasado revolucionario y proletario del PS, !!mentiras!!, el Partido Socialista ha jugado siempre el mismo papel -recordemos los antiobreros Frentes Populares y la propia UP- sólo que la actual coyuntura les permite un mayor espacio para maniobrar e inclusive para participar en tareas represivas como quedó demostrado en la investigación del caso Guzmán y en su papel protagónico en la formación de la Oficina de Seguridad Pública.
16 - El PARTIDO COMUNISTA, a pesar de sus reiterados y fallidos intentos de conformar un amplio bloque "extra Concertación", para lograr entrar como elemento de peso en el régimen, se ha visto condenado a seguir mendigando un puestecito en la institucionalidad burguesa y sigue siendo considerado por la burguesÃa como anquilosado y sin futuro. Las versiones en orden a la eventual incorporación del PC en la lista parlamentaria de la Concertación, más allá de si fructifique o no, representa la continuidad con la polÃtica que han llevado adelante durante estos años, el ser la pata izquierda del plan imperialista.
Sin perjuicio de ello, el PC juega un papel importante como agente desmovilizador en conflictos gremiales de importancia (Salud, Profesores), sectores en los cuales aún conserva cierto peso a través de burócratas sindicales "gremialistas" los cuales no se dignan a aparecer ante las bases como comunistas, lo que los hace fuertes a la hora de desmovilizar y boicotear las luchas, pero extraordinariamente débil a la hora de conducir.
Su papel cortrarrevolucionario en el desarrollo de la conciencia polÃtica de los explotados, lo analizaremos más adelante al ver el problema de la dirección revolucionaria. Por ahora sólo nos baste señalar que recientemente el PC ha declarado formalmente que ha dejado de ser un partido de la clase obrera., para asumir la representación de los pequeños y medianos empresarios, una especie criolla de Kuomingtang. Esto es el resultado de su orientación polÃtica democratizante de "Revolución Democrática", de profundización democrática, la que acumulando fracasos le exige subordinarse más y más a los dictados de la polÃtica imperialista.
IV.- EL MODELO ECONÓMICO BASADO EN LA SUPEREXPLOTACIÓN, PPOFUNDIZA LA ENTREGA DE LA BURGUESÃA CHILENA AL IMPERIALISMO.
17 - La Dictadura de Pinochet, aprovechando el enorme terreno ganado a las masas con el Golpe del 73, operó una profunda transformación en nuestra economÃa en favor de las grandes compañÃas transnacionales y del imperialismo, ratificando nuestra concepción de la absoluta inviabilidad del desarrollo pleno del capitalismo en nuestro paÃs, y del probado e irrestricto sometimiento de la parasitaria burguesÃa nacional al imperialismo.
Estas transformaciones han importado una colosal concentración de capital, en manos de cuatro grupos económicos (Luksic, Matte, Angelini y Yaruzseck),que actúan como filiales de las transnacionales y que tras la dura recesión de los años 82-83 formaron los principales conglomerados exportadores y se apoderaron a través de la capitalización de la deuda externa, de parte importante de los empresas y servicios del Estado. Estos verdaderos oligopolios, han materializado la transnacionalización de nuestra economÃa saqueando el mercado interno merced una brutal superexplotación de la fuerza de trabajo. El sostenido crecimiento del PGB en esta última década es de las más importantes en la historia del paÃs, no obstante lo cual lo participación del salario en la renta nacional ha retrocedido en más de treinta años. Por ello esta expansión económica se cimienta en la superexplotación de la fuerza de trabajo y en la destrucción del ya raquÃtico mercado interno. La nuestra es una tÃpica economÃa capÃtatista atrasada y semicolonial, que mediante cuatro áreas extractivos (forestal, pesca, minerÃa y agro-industria) y el área servicios, busco el aumento de los exportaciones para solventar los requerimientos de la moribunda industria imperialista. Expresamente el modelo impuesto por el imperialismo a la burguesÃa chilena, es el de los "tigres" asiáticos, este modelo significa aumentar el sometimiento al imperialismo y estrangular a nuestra nación en el hambre y en el atraso. Es este modelo el que hace cosa de meses ha comenzado a desmoronarse estrepitosamente con la caÃda de la economÃa coreana (quiebres de KÃa y Samsung) arrastrando al conjunto del sudeste asiático, haciendo con ello tambalear a Japón y por su intermedio al conjunto de la economÃa mundial. Es el inicio de la caÃda del "Muro†del capitalismo, es el desplome del paradigma de la postmodernidad.
18.- La ofensiva imperialista busca barrer con los aranceles aduaneros y saquear a las
economÃas de sus semicolonias. Esto supone la masiva destrucción de las fuerzas productivas y la virtual absorción de los burguesÃas criollas por los grandes consorcios transnacionales, esto supone una acentuación cuantitativa de la sumisión de la burguesÃa chilena al imperialismo, pero pensamos que la categorÃa de "recolonización" resulta excesiva toda vez que la subsistencia del Estado nacional aparece como un elemento distintivo y hasta necesario para el equilibrio que requiere el plan imperialista.
A partir de estos bases sostenemos que los planes de integración económica del tipo NAFTA O MERCOSUR, representan medidas antinacionales que golpearán aún más a la clase obrera ya que su aplicación presupone un conjunto de requisitos. En primer lugar, concluir Ãntegramente el proceso de privatizaciones, lo que incluye a la gran minerÃa del cobre (proceso en marcha con la llamado modernización de CODELCO), a la salud y a la educación, a la primera de las cuales se les pretende reducir al área preventiva y a la segunda que se pretende transformar en mera cacpacitación para las grandes masas mediante la llamada descentralización curricular y el apoderamiento de las escuelas por las empresas aledañas. En segundo orden, y para garantizar el más absoluto vasallaje al imperio, se busca desmontar el tradicional aparato militar de masas sustentado en la conscripción regular por una fuerza mercenaria, "profesional" y de rápido movimiento para servir los requerimientos bélicos del imperialismo, cuestión que se liga a la privatización de la principal fuente de recursos de las FFAA chilenas, CODELCO.
19 - Debemos consignar, que la masiva presencia de compañÃas transnacionales evidencia un amalgama de capitales de diversas latitudes, que si bien estén hegemonizadas por el gran capital yanqui, introduce en nuestra economÃa la guerra comercial sostenida entre las grandes potencias. Reconocemos aquà uno de los principales elementos que caracterizaron la aplicación del plan imperialista en nuestras latitudes además de suponer el aplastamiento y sumisión nacionales, ser el fruto necesario de un pacto con los capitales europeos y japoneses presentes en estas australes tierras. La crisis interburguesa en Chile tendrá como motor -además de la resistencia inútil de facciones burguesas en decadencia- los choques entre los bloques imperialistas. De agudizarse esta tendencia no podemos descartar el intento de aplicación de otros medidas por otras facciones imperialistas, ello sà de la mano de una abierta conflagración bélica interiimperialista.
V.- SOBRE LA ACCION DIRECTA, LA LUCHA INSURRECCIONAL Y SU PROYECCIÓN EN LA CRISIS DE LAS FFAA.
20 - Como marxistas excluimos por principio la pacÃfica y gradual transformación de la sociedad capitalista en socialista, no existen por tanto posibilidades de acomodar las relaciones de producción imperantes a las necesidades de la humanidad. Es imperioso destruir estas relaciones de producción mediante el uso de la violencia revolucionaria. Esta violencia, expresión polÃtica de la presión de las fuerzas productivas por liberarse de la propiedad privada de los medios de producción, se expresa mediante la acción directa de las masas y se consuma en la lucha armada e insurreccional de las mismas contra el Estado burgués.
La experiencia histórica de nuestra clase y de las masas oprimidas ha revelado que es el proletariado -a partir de sus propios métodos de lucha cimentados en la acción directa quien ha logrado definir los contornos de estas acciones imponiéndoles la impronta multitudinaria de sus luchas. Es importante consignar que debido al pesado lastre de los partidos obreros democratizantes, persiste abrumadoramente en las masas el parlamentarismo en el cual durante este siglo ha realizado el grueso de su experiencia polÃtica la clase obrera. Este factor actúa de un modo dominante en el retardo de la formación de la conciencia polÃtica del proletariado.
Esto realidad nos obliga a participar de esta experiencia de las mascas para ayudarlas a destruir sus ilusiones en el parlamento, las elecciones y la democracia burguesa en su conjunto. Iremos, entonces, a participar en las elecciones en que tienen puesta su atención los masas para exponerles nuestro programa revolucionario y convocarlas a echar abajo con la acción directa de las masas- la institucionalidad de los explotadores.
Finalmente, debemos señalar que el parlamentarismo de las masas, su ilusión en la democracia burguesa, además de la repercusión en el retraso en la formación de la conciencia polÃtica del proletariado (la construcción de su propio programa y partido), ha incidido también en la radicalidad de las acciones de las mismas masas. Desde los años veinte, de un modo más marcado, la historia del movimiento obrero y de masas desconoce grandes alzamientos insurreccionales que hayan logrado desbaratar –asà sea transitoriamente- el Estado y el aparato militar. Nuestra historia desconoce movimientos como los de Bolivia el 52 o Nicaragua el 79, asà como tampoco hay registro de Guerra Civil. En definitiva, el contacto de las masas con las armas ha sido accidental, parcial y de corto aliento. Ello no ha impedido que en determinados periodos (1931 en Concepción, 1973 en Viña del Mar) la clase obrera haya logrado quebrar parcialmente a las FFAA -especialmente a la Marina- y, si estas tendencias no lograron desarrollarse se debe a la tradición pacifista y a veces ultraizquierdista, pero siempre desmovilizadora y colaboracionista de clases del stalinismo y la socialdemocracia. Corresponde a los revolucionarios ayudar a que las masas asimilen crÃticamente estas altas experiencias de sus propias luchas, pero irnpulsar sobre estos cimientos su embestida revolucionaria sobre el régimen capitalista.
21.- La lucha de clases, el choque de clases antagónicas dentro de la sociedad, la lucha de las fuerzas productivas por libertarse de relaciones de producción que se han vuelto reaccionarias, constituyen el motor de le historia la que avanza crÃticamente en medio de revoluciones.
Sin embargo, en el interior de este proceso, los explotados dicen su palabra mediante la acción directa. Entendemos por tal a todo movimiento en que las masas toman en sus propias manos la lucha por imposición de sus intereses y reivindicaciones, pasando por encima de la legalidad y las instituciones burguesas. Se trate de un accionar que tiene por sujeto a las masas y que persigue la imposición directa, violenta, de sus intereses. Hay acción directa, por tanto, aún sin partido revolucionario por cuanto ella emana la más de las veces de un modo espontáneo, sin que en ello intervenga una mayor maduración polÃtica. Hay acción directa sin partido, pero no al revés, por cuanto es sólo e través da la intervención en la acción directa de las masas que el partido revolucionario podrá construirse, a condición de que busque forjar en dicha intervención el programa de! Proletariado. En consecuencia la acción directa, la multitudinaria fuerza de las masas en su lucha, constituye el hábitat de todo revolucionario, el suelo en el que germinará el partido revolucionario, el único camino que conecta o las masas con su programa y con la revolución, es el camino que comienza con caceroleos, brazos caÃdos, marchas, huelgas, pasando a paros, piquetes, soviets y encontrando su máxima expresión en la insurrección. Salvo excepcionalidades históricas, la acción directa en gran medida tiene lugar con independencia de la voluntad del partido, sin embargo la única posibilidad de que esta se proyecte hacia la concientización de la clase radica en le insustituible y abnegada rnilitancia de los revolucionarios.
22.- El punto más alto que conoce la historia de la lucha de clases en Chile, se gesta a partir de Octubre de 1972, siendo aplastado por el golpe del 73. Este punto la constituyen los Cordones Industriales, los cuales nacieron como embriones de doble poder que, sobrepasando los estrechos lÃmites de la Unidad popular, alcanzaron un carácter de organización permanente de lucha. Decimos que fueran embriones ya que no lograron consumar la histórica tarea pare la cual fueran instintivamente creados, ello ya por el efecto propia de falta del partido obrero revolucionario, estos Cordones no fueron capaces de llevar por sà solos a la clase obrera al poder. Este hecho se yergue como un mentÃs a todo tipo de espontaneÃsmo y antipartidismo.
Sin embarco los Cordones, por sus funciones aglutinadoras del proletariado industrial, que permitieron en algunos casos que se ejerciera el control obrero de lo producción, se levantaron objetivamente como una muralla infranqueable para el reformismo de todo pelaje. De ahà que no sólo los partidos de la UP, sino que hasta el foquista MIR acusaban a los Cordones como enemigos de la "vÃa chilena al socialismoâ€, por hacer paralelismo a la podrida burocracia de la CUT.
Sostenemos que a través de los Cordones Industriales era posible que la clase obrera -dotada de su partido-prcgrama instaurara su gobierno de dictadura proletaria sobre las cenizas del Estado burgués y de la propia UP. Decimos esto por cuanto estos organismos eran visualizados por el proletariado como instrumentos que vÃa acción directa (asamblea permanente, piquetes, algunas milicias armadas) materializaron las más urgentes necesidades no sólo de los trabajadores sino que de el conjunto de la población. Los cordones materializaban la ocupación de las fábricas, el funcionamiento de los servicios públicos, abastecimiento, transporte, etc.. Por esto constituÃan los Cordones un referente polÃtico obligado para la vanguardia. Por estas funciones que amenazaban directamente la existencia del Estado burgués, quienes militaban en estas organismos fueron salvajemente masacrados por la reacción pinochetista y virtualmente exterminados. El rearme polÃtico de la vanguardia pasa por la asimilación de esta valiosa experiencia y su proyección en el terreno programático.
23 - La generación de estos órganos embrionarios de doble poder, deja a las claras el grado de radicalidad que alcanzaron en aquel entonces las masas. Hubiera sido necesaria la intervención del ausente partido revolucionario para que estos cordones se transformaran en verdaderos órganos de doble poder, tal y como si ocurrió con las Soviets de la Rusia del 17 y como comenzó a gestarse en Bolivia el 71 con la Asamblea Popular. Lo que es seguro es que le formación de los órganos de doble poder en Chile pasa por la asimilación de la experiencia de los Cordones.
La existencia de órganos de doble poder es no sólo una condición insustituible para que el proletariado tome el poder -junto a la existencia del partido- único canal a través del cual el partido revolucionario puede ejercer su liderazgo sobre las masas y conducirlas. El partido puede llegar a ejercer una gran influencia sobre los masas, llegar incluso o ser determinantes en la cultura de un paÃs - como es el caso del POP boliviano-, pero a este partido le será imposible dirigir, ser la conducción fÃsica de las masas si las propias masas no generan sus propios órganos de doble poder. En este punto el partido debe estar muy atento o la actividad real de las masas, o su estado de ánimo, o su voluntad colectiva, para estimular el desarrollo de los órganos de doble poder combatiendo en este terreno todo fetichismo en el terreno organizativo.
24.- El enfrentamiento entre las clases, agudizado en su máxima expresión por el accionar del partido revolucionario, conducirá a la insurrección, que es el momento en que lo polÃtica de la clase se traduce en el armamento de las masas y embiste asà al aparato militar de la burguesÃa. Esta lucha tiene dos aspectos, uno es el propio armamento de las masas y el otro es lo lucha por ganarse a sectores de las propias FFAA burguesas y asà apoderarse de sus arsenales, fracturándolas. En nuestro paÃs, las FFAA, pilar fundamental de todo régimen de clase, tienen caracterÃsticas que las hacen distinguirse de las restantes en América Latina. En primer lugar se trata de una de las ultimas FFAA de masas, sustentadas en la conscripción regular y en la que se busca formar ideológicamente a los jóvenes explotados. En segundo lugar, las FFAA chilenas son las únicas que pueden exhibir una impecable coherencia ideológica y espÃritu de casta, cuestión que las lleva a levantar la geopolÃtica como bandera a la hora de señalar que están llamadas a preservar la unidad nacional y a defender los intereses económicos del paÃs allà donde éstos se encuentren, sosteniendo la concepción de “frontera móvilâ€.
25.- A partir de 1973, la violenta reacción a la notable ofensiva obrera y de masas conduce a éstas bajo la dictadura pinochetista a un extraordinario desarrollo. Las FFAA (especialmente el Ejército), se apoderaron por una ley secreta del 10% de los ventas de CODELCO, lo que da uno de los presupuestos más elevados de América Latina y las constituyen en una de las más numerosas y mejor equipadas. En torno a este extraordinario presupuesto se desarrolla un complejo militar industrial que contempla armamento ligero y pesado. Esto lleva a las FFAA chilenas a establecer un estrecho contacto financiero e ideológico con las FFAA brasileñas. Contradictoriamente, este desarrollo que permitió salvar el capitalismo en su momento, hoy constituye un elemento de inestabilidad por aparecer a contrapelo de la tendencia a desmontar las FFAA de las semicolonias. De ahà que lo crisis que atraviesa a las FFAA es precisamente consecuencia, del proyecto imperialista, que busca transformarlos en una ágil y disciplinada fuerza de elite, profesionalizada y mercenaria (tipo Guardia Civil somocista). La vieja historia de la contrarrevolución devorando a sus hijos.
26.- No pretendemos decir con esto que sea una tarea antiimperialista el defender los FFAA de Pinochet, ni que éste último pudiera jugar un rol beligerante frente al imperialismo. Queremos puntualizar las particularidades del aparato militar burgués para destruirlo o en todo caso potenciar un trabajo polÃtico que mine su capacidad de fuego. Es imprescindible realizar un sistemático trabajo polÃtico de penetración en los FFAA -contra la tradición del stalinismo criollo que se excusa de esta tarea so pretexto de caracterizarlas corno impermeabilizadas por el fascismo- con la finalidad de que sea la polÃtica del proletariado la que potencie la actual crisis de las FFAA, guiándola a la ruptura de la verticalidad del mando y a la subversión (reivindicando su derecho a sindicalización, trato digno, libertad de expresión, etc.). Esta actividad es consustancial con el armamento de las masas las cuales encontrarán aquà su principal arsenal, a condición de que el partido revolucionario que encabeza la insurrección sea capaz de plantear correctamente el problema militar, esto es, buscando, conforme al avance y desarrollo de su movilización la masificación, radicalización de los métodos de lucha para derrocar a la burguesÃa del poder.
VI.- PROLONGADO REFLUJO DEL MOVIMIENTO OBRERO Y DE MASAS. EL PAPEL CONTRARREVOLUCIONARIO DEL STALINISMO. LA AGUDIZACIÓN DE LA CRISIS DE DIRECCIÓN.
27.- El movimiento obrero chileno, desempeñó un papel fundamental en América Latina. Las primeras organizaciones obreras y partidos polÃticos que se reivindicaran socialistas y marxistas tienen lugar en nuestro paÃs. Este papel de vanguardia polÃtica llegó hasta los años treinta, siendo el último de sus frutos la formación de una organización oposicionista al stalinismo, la Izquierda Comunista, de gran influencia en Chile como en el trotskismo latinoamericano. En esta última organización terminó su formación en el marxismo, José Aguirre Gainsborg, fundador del POR boliviano.
La formación de las Mancomunales, de las Ligas Obreras y de las Organizaciones de Resistencia, luego de las Federaciones Obreras, en el plano sindical y de masas; asà como del Partido Obrero Socialista, que diera nacimiento al Partido Comunista en 1922, en la arena partidaria, son hechos que dan cuenta de un movimiento extraordinariamente vivo y combativo que encuentra en Luis Emilio Recabarren a uno de sus más preclaros activistas y organizadores. Sin embargo, aún en este perÃodo no podemos encontrar en el movimiento obrero de nuestro paÃs la genuina expresión polÃtica del proletariado, su partido-programa.
Si observamos nuestra historia desde esta óptica, debemos señalar con todo claridad que el legado que nos dejó Recabarren desde el punto de vista de la construcción partidario y de la elaboración programática es extraordinariamente pobre. En sus orÃgenes el movimiento obrero chileno puede ser caracterizado como un gigante con cabeza de enano. Más allá de las gigantescas federaciones obreras, de sus partidos con una enorme penetración en las masas, de sus acciones heroicas y de la precocidad impresionante de nuestro proletariado, no encontramos nada desde el punto de vista de la elaboración programática marxista. Los propios escritos de Recabarren están teñidos de una ingenuidad rayano a veces con un moralismo de raigambre religiosa y otras directamente con el democratismo.
Es cierto que la labor organizativa y agitativa de Recabarren ha sido deformada hasta la monstruosidad por el stalinismo, se ha pretendido hacer de él una especie de "apóstol de los pobres", negándose el carácter clasista de su extraordinaria labor organizativa. Pero el esclarecimiento de la verdad histórica no puede llevarnos a hacer de Recabarren el marxista que no fue. Nos parece que esta última deformación "de izquierda" de Recabarren, resulta doblemente venenosa por cuanto impide valorar con justeza su contribución al desarrollo del movimiento obrero y nos pasa de contrabando las desviaciones democratizantes y sindicaleras de este dirigente obrero.
La comprensión cientÃfica de la historia del movimiento obrero nos exige ser rigurosos en esta cuestión, pues en sus orÃgenes esta historia nos indica en ciernes lo que más tarde serÃan sus desviaciones y deformaciones que han marcado su evolución a lo largo del siglo XX hasta nuestros dÃas. Hablar sueltos de cuerpo "del pasado revolucionarios de nuestro proletariado, del carácter "marxista" del POS y de Recabarren, es negarse cl comprender las verdades históricas que como revolucionarios estamos llamados a transformar y al mismo tiempo, constituye una concesión oportunista a las debilidades de nuestro clase obrera.
28.- Con todos sus debilidades y limitaciones, en el perÃodo que corre con posterioridad a la Guerra del Pacifico hasta mediados de los años veinte, la clase obrera chilena protagonizó grandes acciones, signadas todas por el gran desarrollo de sus organizaciones y de su propia prensa. En este perÃodo instintivamente, el proletariado cambió la fisonomÃa de la lucha de clases en Chile y la acción directa, las huelgas masivas, el enfrentamiento con las FFAA, el sabotaje, pasaron a incorporarse a la experiencia de las masas. En este perÃodo, por sobre todo la vigorosa acción directa puso a raya a la burguesÃa la que debió recurrir en reiterados oportunidades a la masacre para intentar doblegar a los explotados. La desconfianza en la democracia y en la legalidad burguesas era muy profunda, lo que potenciaba el enfrentamiento de las masas con el Estado. Este clima polÃtico marcado por la presencia de un proletariado minero muy concentrado y una burguesÃa en crisis, facilitó la temprana penetración del socialismo y el anarcosindicalismo provenientes de Europa. Expresión más alta de este proceso lo constituye el nacimiento del Partido Comunista, sección chilena de la III lnterncicional de Lenin y Trotsky.
Desmontar estas conquistas en la formación de la conciencia polÃtica de los explotados, destruir el PC nacido en las aguerridas salitreras y arrastrar a las masas a la colaboración de clases y al democratismo, constituye el principal crimen polÃtico del stalinismo criollo. A partir de Lafferte, con la stalinización del PC y la III Internacional, las masas comienzan a batirse en retirada y a enrielarse en el electoralismo cimentando profundas ilusiones en la legalidad y democracia burguesas.
Este retroceso en el terreno polÃtico, no impidió que las masas siguieran protagonizando movilizaciones de gran envergadura, llevando la iniciativa y presionando al régimen burgués en un ascenso sostenido que culmina en 1973. Sin embargo, en todo este proceso el stalinismo y el surgimiento del Partido Socialista, logran hacer girar todo esta experiencia de las masas en torno al frentepopulismo. Efectivamente, las masas jalonando sostenidamente una terca y ascendente lucha, fueron traicionados una y otra vez sacrificándose en el altar de la “democracia†burguesa sus intereses. Pero es durante la Unidad Popular que estas traiciones conducen a una sangrienta derrota histórica, que marca -al igual que para España su Guerra Civil- un antes y un después en nuestra historia.
29.- La UP fue la expresión más acabada de la polÃtica general de Frente Popular con que el PC y el PS venÃan conteniendo el ascenso de masas desde los años treinta. Conformada por una alianza de partidos obreros (PC, PS) y burgueses (Radicales, Izquierda Cristiana, MAPU, etc. ) fue la expresión más nÃtida de la crisis, polÃtica que vivÃa el paÃs. De un lado reflejaba la falta de una dirección polÃtica de los explotados, de su propia conciencia de clase expresada como partido polÃtico, de otro lado reflejaba la profunda crisis en que estaba sumida la burguesÃa, la que en definitiva no tuvo otro camino que potenciar a la UP con la finalidad de contener el accionar de las masas. Para la burguesÃa la UP constituÃa la antesala necesaria para doblegar a las masas e imponer un golpe fascista; para las masas, la figura de Allende y la UP representaban sus largos anhelos de redención social y nacional.
Existe en consecuencia un hilo de continuidad entre la UP y el Golpe Militar, ambos representan polÃticas burguesas. La UP como todo Frente Popular, expresó la más extrema crisis que haya vivido la burguesÃa chilena, pero ante todo era una polÃtica de la burguesÃa y no del proletariado. La suscripción del Pacto de GarantÃas Constitucionales con que la DC condicionó su apoyo a Allende en el Parlamento a efectos resultar electo (no obtuvo la mayorÃa absoluta), sintetiza esta cuestión. Con el mencionado Pacto la UP se compromete a velar por el respeto de la propiedad privada, a mantener cohesionada a las FFAA y a reprimir cualquier intento de las masas por violar estos principios, ya sea mediante la ocupación de fábricas o mediante su propio armamento. Pero las masas fueron mucho más allá y sobrepasaron con creces los estrechos márgenes que pretendÃa imponerles Allende, baste señalar que el programa de la UP planteaba la nacionalización de no más de 40 empresas monopólicas y al asumir Allende los obreros habÃan ocupado más de 200 fábricas.
Sobrepasada la UP ésta buscó apoyo de la burguesÃa y de la burocracia sindical para frenar a las masas. En Francia el año 72, Allende reitera su absoluta defensa al orden burgués (de su democracia) y rechaza explÃcitamente la posibilidad de que se instaure en Chile la Dictadura del Proletariado; este mismo año la UP dicta la Ley de Control de Armas lo que le daba facultades a las FFAA para reprimir y desarmar a las milicias y grupos armados que habÃan sido creados por las masas en sus luchas, en cierta medida el Golpe comienza con esta ley que según señaló en esos dÃas fue firmada por Allende “por errorâ€. Esta polÃtica de la UP , dio un respiro y permitió a la burguesÃa cohesionarse para preparar la salida fascista, es asà como en Octubre del 72 realizan el llamado llamado Paro Patronal. Sin embargo, este accionar de la reacción despertó mayores fuerzas en las masas, en respuesta a este paro crean los Cordones Industriales. La respuesta a su vez de los partidos de la UP fue catalogar a estos Cordones como ultraizquierdistas y de pretender quebrar a la CUT.
Esta polÃtica de concesiones permanentes a la burguesÃa, que por el efecto de la presión de las masas parecÃa errática revelaba que la UP no pretendió salirse ni un milÃmetro capitalismo y que todo lo que pretendÃa hacer era contener dentro de los marcos burgueses el extraordinario desarrollo de las luchas de las masas. AsÃ, si los obreros ocupaban fábricas, era la UP lo que designaba un interventor del Estado que tenia por misión contener bajo la tutela del estado burgués no sólo a la empresa sino que a los propios trabajadores. Lo mismo se puede señalar respecto de lo Nacionalización del Cobre, la UP anticipó a aquello que los propios mineros estaban a los puertas de consumar con sus propias manos -el control obrero y la expulsión de las compañÃas imperialistas (esto explica que la nacionalización del cobre se haya votado por unanimidad en el Parlamento).
30.- La UP en definitiva no fue más que un gobierno burgués, sustentado en un Frente Popular, y como tal se empeñó mientras existió en disciplinar a las masas a la legalidad burguesa. Las acciones heroicas protagonizadas por obreros, campesinos y explotados general no encontraban, bajo la conducción del “compañero Presidenteâ€, otra proyección que las elecciones. AsÃ, mientras la oposición conspiraba abiertamente y realizaban una campaña de sedición paro dar un Golpe Militar que barriera con los trabajadores, en Julio del 73, el Sec. Gral. del PC Luis Corvalán levantaba las manos diciendo “no a la Guerra y se preparaba para ganar la mayorÃa parlamentaria en los elecciones del '76. La historia demostrado que cuando se trata de traicionar la estupidez no tiene lÃmites.
De esta forma el 11 de Septiembre de 1973, la reacción se encontrará con un movimiento obrero desmoralizado, incapaz de ofrecer resistencia alguno al Golpe militar. Allende, quien condujo al proletariado a la derrota, mientras los Hawker Hunter de la FACH bombardeaban los Cordones Industriales y las poblaciones, muere jurando lealtad a la Constitución y legalidad burguesas. Allende al morir, cumple -por última vez- con el deber de decirles a los trabajadores que confÃen en la democracia burguesa y que esperen la masacre pasivamente en sus lugares de trabajo. A contar de ese dÃa se comenzaron a escribir las páginas más negras de la historia de la clase obrera chilena. Más de 30.000 luchadores -toda una generación- caen masacrados a manos de la contrarrevolución sumiendo al proletariado en la más profunda derrota de su historia. Esto no habrÃa sido posible sin la polÃtica capituladora de la UP, su concepción frentepopulista constituyó en ese momento el último resguardo del orden capitalista antes del Golpe Militar.
A partir de esta experiencia, un rÃo de sangre separa al stalinismo y a la socialdemocracia chilena de los masas. El Golpe del 73 probó a fuego el carácter contrarrevolucionario de aquellas direcciones colaboracionistas, por lo que su asimilación progragmática debe servir de punto de partida para lo asimilación y la crÃtica del electoralismo y del frentepopulismo desde una posición proletaria y antiimperialista .
31.- Pasarán diez años antes de que las masas comiencen a rearmarse y a resistir activamente la ofensiva burguesa. Efectivamente, a partir de 1983 las masas entran nuevamente en acción con paros sectoriales, protestas nacionales, cacerolazos, barricadas en las poblaciones, etc.. Es aquà donde el aplastamiento y desorganización del proletariado tomo especial peso, ya que las luchas protagonizadas por una vanguardia fundamentalmente universitaria y conducida por direcciones burguesas y proburguesas no logra proyectarse más allá de una postura democratizante sintetizada en la polÃtica que contraponÃa democracia versus dictadura. El proletariado no logró imponer el proceso ni sus métodos de lucha, ni su estrategia, debido esto último a la falta de una dirección revolucionaria. La clase obrera no logró en definitiva acaudillar esta fase de movilizaciones, lo que ocasionó que la vanguardia pequeñoburguesa (inclusive aquella nucleada en torno al foquismo del tipo FPMR, MIR, Lautaro, etc.), sucumbiera presa de la polÃtica imperialista de “transición pacÃfica a la democracia" y fuera sometida al férreo control de la Alianza democrática (AD) y del Movimiento Democrático Popular (MDP). Luego de grandes movilizaciones (30 de Octubre de 1984, 5 y 6 de Julio del 86), el atentado a Pinochet por un lado y por otro la decisiva intervención de la Iglesia Católica (visita del Papa en Abril del 87), dieron cuerpo a una gigantesca maniobra que logró neutralizar el papel de la vanguardia y maniatar a la clase obrera. Mediante esto maniobra se logró formar un gran acuerdo de unidad nacional (Asamblea de la Civilidad), que ponÃa la vista en el Plebiscito del ´88 y las elecciones del '89. La situación polÃtica fue "descomprimida" y las masas entran en un nuevo reflujo que persiste hasta nuestros dÃas gracias a que se impuso la lÃnea del conjunto de la burguesÃa, los partidos polÃticos, (desde la ultraderechista UDI al PC), la raquÃtica burocracia sindical y las FFAA, incluido el propio Pinochet.
32.- Este proceso explica la actual fase de la lucha de clases en Chile, que de una forma predominante es la pequeñoburquesÃa la que sigue ocupando un primer lugar en las luchas en curso (Profesores, Salud, Estatales). Sin embargo, destaca de forma incipiente, un generalizado y casi clandestino proceso de reorganización de las bases obreras industriales y son los bastiones del proletariado, los mineros del cobre y hasta este ala del carbón, quienes señalan el camino con acciones huelguÃsticas de importancia (huelgas, cortes de caminos, ocupación de los minerales, en Late). El carácter atrasado de la formación social capitalista chilena es un elemento -que sumado a la crisis de dirección- potencia las caracterÃsticas de las luchas hoy dispersas. Según el último censo (92) más de la mitad de la fuerza de trabajo corresponde a la moderna clase media (sector terciario y de servicios), poco más de un 15% trabaja en el campo y sólo un cuarto corresponde al proletariado, siendo un 10% de trabajadores de la Construcción (con fuertes rasgos artesanales), 13% del proletariado fabril y sólo un 2% de mineros, sector clave por su relevancia económica y polÃtica debido a su altÃsima concentración. Estos elementos nos ayudan a proyectar la mecánica que ha de adoptar la lucha de clases en Chile. El carácter minoritario de nuestro proletariado nos obliga a plantear la necesidad de estructurar el Frente Unico Antiimperialista, única palanca a través de la cual la clase obrera podrá efectivizar su papel de caudillo nacional.
33.- Finalmente, creemos imprescindible puntualizar que la crisis de dirección no impide a las masas salir al combate. Las clases sociales salen al enfrentamiento como resultado de la ley ciega que determina su enfrentamiento, que no es otra cosa que la contradicción entre las pletóricas fuerzas productivas y las arcaicas relaciones de producción capitalistas. En estas luchas incluso pueden obtener importantes victorias. De ahà que resulta errónea la afirmación fácil de que los masas no logran salir a la lucha o unificarse en el combate, por no existir una dirección revolucionaria. Este afirmación es más bien fruto de la desesperación de revolucionarios que, como nosotros, hemos soportado casi una década de reflujo, de fortalecimiento de los ilusiones electorales de las masas y de aislamiento, pero es enteramente extraña al marxismo y rebela incomprensión respecto del papel de la dirección revolucionaria. Cuando Trotsky planteaba que la crisis de la humanidad es la crisis de dirección revolucionaria, se referÃa en toda profundidad no a que la lucha de clases se detendrÃa hasta que se construya el partido revolucionario, sino a que sólo mediante la, estructuración de una dirección revolucionaria podrÃa el proletariado acceder al poder, arrasar con la burguesÃa, poner fin a la desintegración de la sociedad mundial y liberar las fuerzas productivas mediante la instauración del comunismo. La revolución proletaria será el resultado del accionar consciente de los propios explotados, expresado en su partido y programa, o no habrá revolución.
VII.- LAS TAREAS DE LA DICTADURA DEL PROLETARIADO Y LA CONSTRUCCION DE LA SECCION CHILENA DE LA IV INTERNACIONAL.
34.- Nuestra finalidad estratégica la revolución y dictadura proletarias, moldea y define no sólo nuestros métodos y tácticas sino que el tipo y régimen de partido que propugnamos. La Dictadura del Proletariado lo es para la minorÃa burguesa, y constituye democracia obrera para los mayorÃas explotadas y oprimidas. Su imposición no será el fruto ni de elecciones ni de concesiones graciosas por porte de la burguesÃa, ella se impondrá como resultado de la violencia revolucionaria, de una insurrección armada triunfante. Se trata de un régimen cimentado en las organizaciones de poder del proletariado, conductoras de las masas oprimidas y explotadas del campo (campesinado) y la ciudad (moderna clase media). Por lo mismo será un régimen transitorio que buscará proyectarse sobre las fronteras nacionales hacia la palestra internacional para impulsar la Revolución Socialista Mundial, apoyándose para ello en la reconstrucción de la IV Internacional. Sólo sobre estas bases el Estado tenderá paulatinamente a desaparecer en la medida que sean superados las diferencias económico sociales y las mismas clases, dando paso a una sociedad sin clases, el comunismo.
35.- Las tareas de este gobierno de dictadura proletaria en nuestro paÃs, conforme a la tesis de la revolución permanente sintetizada en el Programa de Transición, comienzan por el cumplimiento, de las más elementales tareas propias de los caducas revoluciones burguesas (caducas históricamente por la absoluta sumisión de la burguesÃa al imperialismo), como son la liberación e independencia nacional para proyectarse combinadamente a la realización de tareas propiamente socialistas. Estas últimas consumarán y darán contenido a las primeras, mediante la expropiación y estatización (sin indemnización alguna) bajo control obrero de los medios de producción y del latifundio. Ello supondrá necesariamente el monopolio del comercio exterior y la planificación central de la economÃa sirviendo ésta a las acuciantes necesidades de las masas.
Medidas de esta naturaleza impactarán decisivamente en la lucha de clases mundial, en un primer momento se observarán dos fenómenos. El primero: la clase obrera mundial encontrará una vÃa para resolver su crisis de dirección, potenciándose polÃticamente la Reconstrucción de la IV Internacional como dirección revolucionaria del proletariado mundial. Este no será un proceso instantáneo, ya que la construcción de secciones de la IV a escala mundial habrá de seguir el curso que le impongan les particularidades nacionales, pero la estructuración de partidos-programas de la IV serán favorecidas por una corriente mundial impulsada por el Estado Obrero chileno. El segundo: la burguesÃa y el imperialismo internacional comenzarán a combatir interna y externamente el nuevo régimen proletario, buscando bases sociales de apoyo en el paÃs, para darle organicidad a la reacción y en último término crear las condiciones para una invasión militar, esto deberá ser contestado por nuestro gobierno tensando al máximo nuestras fuerzas para lograr el más rápido ascenso económico del paÃs, lo que posibilitará ampliar la base de apoyo del Gobierno revolucionario, social y militarmente. El éxito de esta segundo tarea está condicionada por la mayor menor capacidad que tengamos pera impulsar la maduración de la revolución proletaria mundial, ello reconstruyendo la IV. La lucha anticapitalista no culmina con la toma del poder en un paÃs, sólo se potencia y extiende desde un nivel superior.
36.- Para ejercer su propia Dictadura nuestro minoritario proletariado requerirá apoyarse en otras capas sociales explotadas y oprimidas. Ello da a la revolución chilena no sólo un carácter social (proletario) sino que además nacional (antiimperialista). El poder de este gobierno asentado en las organizaciones de masas que reunirán facultades ejecutivas, judiciales y legislativos, se sostendrá en el armamento de le clase obrera conductora de las masas explotadas. Este papel conductor del proletariado no soslaya que ante todo la revolución se sostendrá en una alianza en la que por un lado estará el proletariado y del otro la pequeñaburguesÃa, el campesinado y la moderna clase media urbana, esta última abrumadora mayorÃa en el paÃs pero incapaz histórica, productiva y polÃticamente de imponer su propio gobierno. Por ello y como una forma de popularizar y difundir el carácter de la Dictadura del Proletariado, levantamos la fórmula de GOBIERNO OBRERO Y DE LOS EXPLOTADOS DEL CAMPO Y LA CIUDAD. Sostenemos esto por cuanto la fórmula de Gobierno Obrero-Campesino no se aviene a la conformación de las clases sociales en Chile en la que el campesinado (en tanto pequeños propietarios que no se sirven de mano de obra explotada) tiene escaso peso frente a la abrumadora presencia de la moderno clase media urbana. Para gobernar el proletariado requerirá apoyarse en ambos sectores y esto debe expresarse no sólo en la táctica del Frente Único Antiimperialista, sino que además en la fórmula de gobierno. Obviar este hecho significa abandonar la lucha de la clase obrera para imponerse como caudillo nacional.
Nuestro gobierno revolucionario se hará cargo además, de las nacionalidades aborÃgenes oprimidas confiriéndoles todo el apoyo polÃtico y económico a efecto se autodeterminen conforme a sus propias aspiraciones y se liberen de la opresión del sanguinario estado burgués chileno, cuestión que comienza por la devolución de sus tierras usurpadas por el colonialismo español.
Nos definimos a favor de la formación de una Federación de Estados socialistas de América Latina, tarea unificadora respecto de la cual la burguesÃa se demostró incapaz, para potenciar la lucha antiimperialista y dar solución al conjunto de reivindicaciones nacionales frustradas por las burguesÃas criollas, como son los litigios limÃtrofes, la salida al mar de Bolivia, etc..
37.- Rechazamos y combatimos los concepciones etapistas de la revolución -reeditada recientemente por el último Congreso del PC- que disfraza su colaboracionismo de clases, con la excusa de que en nuestro paÃs las masas no se hayan maduras pero realizar tareas socialistas y que por tanto hay que conformarse con defender las conquistas “democráticas†para preparar en diez mil años la revolución socialista. Esta concepción stalinista que ha asumido diversas expresiones, postula por lo mismo una democracia popular expresada como gobierno